El negocio de la donación de sangre en calle

Donación de sangre en el Metro en 2012.

A.P. 15M VILLA DE VALLECAS.

El pasado 12 de julio, dos compañeras de la Asociación de Empleados del Centro de Transfusión de Madrid nos informaron en la Asamblea Popular del 15M Villa de Vallecas sobre el negocio de la sangre fruto de la privatización de la donación en la Comunidad. Gracias al convenio de donación suscrito con Cruz Roja, los madrileños pagamos 67€ a esta organización “altruista” por cada bolsa de sangre que recogen en los autobuses.

Las reservas de sangre procedían hace 25 años de distintos medios privados. Entonces se decidió unificarlo, creando el centro de transfusiones único para la Comunidad de Madrid. Surgieron algunas resistencias, porque se habían creado relaciones entre los hospitales y los centros privados que les suministraban. Hace 15 años, cuando se consiguió que los hospitales públicos recibieran sangre de forma unificada a través de la CAM, Cruz Roja permaneció suministrando sangre a algunos centros y contando con sus unidades móviles propias. Se encargó de suministrar sangre a los hospitales privados, mientras que la CAM lo hacía con los públicos.

Hace un año y medio, con el argumento de la duplicidad, se decidió que la recolecta de sangre en calle en su totalidad pasara a ser gestionada por la Cruz Roja, aunque su procesamiento posterior siguió en el Centro de Transfusiones. A cambio, Cruz Roja recibe 67 euros por bolsa de sangre, lo cual resulta excesivo, ya que además se le proporciona todo el material (bolsas, tubos, etc.) y los autobuses. Ante esta situación, los trabajadores del Centro de Transfusiones se organizaron para denunciarlo.
Cruz Roja se encarga de los buses y de las colectas de sangre puntuales, mientras la CAM controla los hospitales públicos y el centro de transfusiones. La situación previa al convenio con Cruz Roja (20 de noviembre de 2013) era buena, y no se entiende el cambio. Se justificó en base a las duplicidades, que se limitaban al caso de que había buses cerca de algún centro de la CAM donde se podía donar, lo cual no parece tan negativo. La realidad que ha supuesto este cambio ha sido que una actividad controlada por un ente público se ha privatizado. Nunca se han facilitado los datos que justifican el convenio, y nunca se publicado una memoria económica. Se justificaba el convenio en aras de una mayor eficacia, pero no se contempla qué ocurriría si no se cumplen los objetivos, como por ejemplo si no se recoge la cantidad de sangre requerida. Además, no se ha hecho concurso público previo.

Desde la firma del convenio se han hecho movilizaciones que han derivado en una denuncia en diciembre de 2014 ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid. Desde la CAM se ha dificultado que se procesara la demanda en base a que el TSJM no era el competente. Sin embargo, este tribunal la ha aceptado. Se da una situación de cesión de dinero y medios públicos a una entidad privada, calculándose que recibe una media de 1,7 millones euros/año en concepto de materiales. A esto se suma el dinero por cada bolsa, 67€, siendo el objetivo recoger 140.000 unidades, que suponen más de 9 millones de euros. Desde el principio no se ha cumplido el objetivo estipulado, pero aun así consta que la Cruz Roja cobra igualmente por el total. El beneficio es claro, y la selección de donantes no es tan buena como antes, porque se presiona para conseguir unos objetivos económicos. Esto, a pesar del posterior control del Centro de Transfusiones, supone la disminución de la calidad de la sangre.

Pero además del riesgo por la menor calidad, está la cuestión de que no se puede pagar por ley la sangre. Se da un bocadillo a los donantes, pero solo para recuperarse. En contra de esto, la Cruz Roja ha incumplido o ha estado en el margen de incumplirlo. Por ejemplo, en las campañas en el Metro regalaban bonometros y, dada la situación económica actual, esto podría ser un artículo de necesidad que algunos donantes requirieran. Además, la multinacional farmacéutica (Grifols) ya sugirió que se podría pagar a los donantes parados. Con todo ello se observa una campaña progresiva para cambiar el concepto de donación altruista, y no se descarta la posibilidad de que en el futuro se tenga que pagar por la sangre, siendo algo prohibitivo para muchas personas.

A los trabajadores no solo les gustaría volver a la situación previa al convenio, sino que el centro de transfusiones de la CAM fuera el único que gestionara la sangre tanto de los hospitales públicos como privados, impidiendo la presencia de empresas privadas.

 


Foto: Metro de Madrid

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