El cierre del túnel de Recoletos pone en jaque la movilidad de los vallecanos

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Redacción / VallecasVa /

El cierre del túnel de tren de Recoletos, conocido popularmente como ‘de la risa’, desde comienzos de junio y hasta el próximo mes de noviembre ha complicado la movilidad en transporte público de los vallecanos, ya que las líneas C-2 y C-7 de Cercanías acaban su trayecto en Atocha y no continúan, con es habitual, en sentido Chamartín. Para ir a la zona Norte de la ciudad, las opciones que les quedan a los residentes de Puente y Villa de Vallecas son utilizar la línea 1 de Metro, con una gran afluencia de viajeros en hora punta, hacer trasbordo en Atocha y coger el tren que pasa por Sol o bien utilizar un servicio alternativo de autobuses. En el caso de no vivir cerca del suburbano, el único recurso será utilizar las líneas de la EMT. En cualquier caso, las alternativas suponen más tiempo de trayecto y, en el caso de carecer de abono transportes, mayor gasto debido a la adquisición de más billetes de transporte. “Ahora para ir al trabajo, tengo que coger el tren y el Metro”, se queja un vecino Santa Eugenia. “Además de tardar más, encima me cuesta más dinero al tener que sacar dos billetes diferentes”, añade.

En la misma línea se manifiesta el colectivo Vallekas se Defiende a través de sus redes sociales. “Al cerrar el túnel de Recoletos, nos cortan las dos líneas C-2 y C-7 en su paso hacia el Norte. Esto causa una gran pérdida de tiempo y esfuerzo a quienes abarrotaban cada día las paradas de Asamblea de Madrid-Entrevías y El Pozo”, señalan. “Ya nos pasó hace tres años cuando cerraron la línea 1, fue un caos y un gran perjuicio para quienes trabajan en el Norte. Además, es uno de los barrios con menos vehículos privados por habitante. Aquí no hay Madrid Central, pero no nos llega el dinero para tener tanto coche”, critican.

El proyecto 

La reforma integral del túnel de 7 kilómetros de longitud es, según Adif, imprescindible dado que se trata del tramo de la Red que soporta mayor número de circulaciones diarias (200.000 y 470 trenes), con la afectación sobre la infraestructura que esto supone. “Esta actuación tiene por objetivo, además de reducir el número de incidencias, aumentar el confort de los viajeros a través de la mejora de la infraestructura”, explica la administradora ferroviaria. “Se trata de una infraestructura que entró en funcionamiento en los años 60 del siglo pasado. Si bien se han venido haciendo reformas sistemáticas, se hace necesaria una renovación integral que la adapte al incremento de circulaciones que ha venido experimentando y a los recursos tecnológicos de los que se puede valer hoy día”, concluyen.

Los trabajos que forman parte del Plan de Mejora de Cercanías, consisten en la sustitución de la actual vía sobre balasto por el sistema de vía en placa, así como retirar la catenaria flexible para reemplazarla por catenaria rígida. Finalmente se modernizará la señalización ferroviaria así como los aparatos de vía. Todo ello contribuye a incrementar la fiabilidad de la línea y de sus instalaciones.  Por otro lado se reforzarán las medidas de seguridad en el túnel, facilitando su evacuación en caso de necesidad.

El mencionado cierre por obras entre las estaciones de Atocha y Chamartín ha modificado el recorrido habitual de las líneas C1, C2, C7, C8 Y C10 de Cercanías. El túnel de Sol permanecerá operativo para poder viajar entre Nuevos Ministerios y Chamartín y funciona un servicio especial de la EMT con parada en Recoletos. En el Corredor del Henares, las líneas C2, C7 y C8, los trenes circulan solamente entre las estaciones de Atocha y Alcalá de Henares con una frecuencia de 10 minutos y entre Atocha y Guadalajara con una frecuencia de 20 minutos.

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