«Chus salió vallecana y estoy encantada de ello»

Entrevista con María Prieto, autora de 'Contándonos la vida'

María Prieto, en el centro, en la presentación de su libro en Librería Muga el pasado 7 de febrero. Foto: Ana Fuentes

Por Isa Mendi

Vallecas es el escenario de la primera novela de María Prieto que, a sus 69 años de edad y tras toda una vida profesional dedicada a la enseñanza, decidió embarcarse en la aventura de escribir. Reconoce que esta historia la tuvo atrapada año y medio hasta que terminó de darle forma. «Casi podría decir que Chus, la farmacéutica protagonista, iba por delante, obligándome a leer, a preguntar, a investigar… y yo detrás de ella, escribe que te escribe», explica en esta entrevista.

Pregunta. ¿Por qué eligió Vallecas para ambientar su historia?

Respuesta. Cuando mis padres se casaron, vivieron en San Diego en una habitación con derecho a cocina. Mi marido, mi suegra, mis cuñados, y, ahora, mis hijas, yernos y nietos viven aquí. Y yo tengo el piso en venta para trasladarme en cuanto pueda. Entenderéis que tenga el barrio en la mente. Y mi protagonista quizá sea fruto de ese deseo de entender un lugar y unas personas, de hacerme un hueco entre vosotros. Chus salió vallecana y estoy encantada de ello.

P. ¿Qué vidas cuenta en Contándonos la vida?

R. Fundamentalmente cuento la vida de Chus, a la que llamaban Cani en la calle Uno de Palomeras. Pero a su lado se mueven muchas vidas y se ve cómo evoluciona un barrio a su alrededor hasta llegar al presente. De los pobres de hace 50 años, a los actuales. Es una colección de diálogos, fundamentalmente entre mujeres, que son los que nos descubren la trama de la historia. Creo que contarnos la vida nos ayuda a construirla y nos ayuda a crecer y a buscar nuestro lugar.

P. ¿Está reflejada en alguna de ellas?

R. Mis padres emigraron a Madrid desde un pueblo de Cuenca buscándose la vida. En los pueblos no se podía vivir y, si además habías perdido la guerra… He vivido esa evolución de la pobreza de la que nos habla la historia, pero también la fuerza de unos valores que no se pueden perder. Y en Vallecas se dieron esos valores de creatividad, solidaridad y alegría de una forma especial.

P. Tras más de 40 años como docente, ¿qué ha querido transmitir con su relato?

R. Me di cuenta de que no quiero adoptar la postura de maestra que enseña a los que no saben. Aquí todo el mundo sabe tanto o más que yo sobre lo que cuento. Mi único mérito ha sido inventarme la trama y hacerla coherente y de lectura fácil y agradable. A partir de ahí, mi papel es dialogar, presentando lo escrito para que sirva de punto de partida para encontrarnos. Eso es lo que intento en las presentaciones, que hablemos y que entre todas encontremos los valores que subyacen en la historia, que sigamos viendo que están vivos y que se siga cultivando ese orgullo de pertenencia a este barrio.

P. ¿Cómo valora la experiencia de autoedición? ¿La recomienda?

R. Mi idea era sacar 100 ejemplares y regalárselos a mi gente. Busqué a alguien que me ayudara a editarlo y me encontré con alguien muy legal, la gente de Traficantes de Sueños, que me convenció de ampliar un poco las miras y distribuirlo por el barrio. La experiencia ha sido muy buena, pero, claro, el dinero es de mi casa y no creo que vaya a recuperarlo. No me importa si sirve para algo. Es una forma de militancia que nunca hubiera imaginado, pero entiendo que no todo el mundo se lo puede permitir y me parece muy triste. La autoedición te da toda la libertad sobre qué hacer con el libro, pero tienes que contar con los recursos para poderla llevar a cabo.

P. A modo de balance, ¿qué ha sido lo mejor y lo peor? ¿Repetirá esta experiencia?

R. No he tenido tiempo de hacer un balance serio, ya que el libro lleva dos meses en la calle. Lo mejor ha sido escribirlo. Fue un gozo, me emocionaba yo sola y lloraba cuando leía lo escrito. No sabía cómo iba a seguir la historia y mucho menos el final… Después de publicarlo, todo han sido satisfacciones, pero creo que ninguna comparable a la época de la escritura. De momento, sigo disfrutando de la experiencia. No tengo ni idea de si la repetiré algún día. Tal vez me esté esperando alguna otra Cani en el camino. Intentaré trabajar por si viene la inspiración.

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