Humor ingenioso para denunciar la amenaza del nazismo

‘Ser o no ser’. Basada en la comedia de Ernest Lubistch. Adaptación: Bernardo Sánchez, según versión teatral de Nick Whitby. Dirección: Juan Echanove. Reparto: Juan Echanove, Lucía Quintana, Ángel Burgos, Gabriel Garbisu, David Pinilla, Eugenio Villota y Nicolás Illoro. Diseño de luces: Carlos Torrijos. Videoproyecciones: Bruno Praena. Espacio escénico: Ana Garay. Teatro La Latina, hasta el 26 de junio

Los protagonistas saludan al público al final de la función. Foto: P. L.

Por Pedro Lorenzo

Comedia basada en la obra maestra de Ernest Lubitsch ‘To be or not to be’, parodia que denuncia la amenaza del nazismo, satiriza a Hitler y a la Gestapo. Fue prohibida por las autoridades polacas por temor a la represalia del Führer en 1939, momentos antes de la invasión nazi de Polonia.

Una obra protagonizada por el matrimonio de actores y dueños del Teatro Tirasky, Josep y María Tura, que tienen que rescatar unos documentos de la resistencia y para ello deben introducirse en los cuarteles de la Gestapo. Esta crítica contra el nazismo es un homenaje al teatro y a los cómicos en una obra metateatral, teatro dentro del teatro, que nos traslada a la vida en Varsovia del matrimonio formado por los actores Joseph y María Tura (Juan Echanove y Lucía Quintana).

El profesor Siletsky, recién llegado de Londres, es un traidor al que descubren y que no tiene otro objetivo que desmantelar a la resistencia con una lista extensa que contiene todos sus nombres.

La obra maestra de Lubitsch sirve para la extraordinaria adaptación que hace Bernardo Sánchez, que dirige y protagoniza un prodigioso Juan Echanove.

‘Ser o no ser’, como dice su director, “es una alta comedia que funciona como un tiro“, y así es. Son dos horas de un humor ingenioso, cuando no de carcajada continua, sobre una obra maestra cinematográfica que no podía estar mejor ideada ni representada.

Buen teatro interpretado excelentemente por el matrimonio Tura, sublimes, el profesor Siletsky (David Pnilla) o el joven aviador enamorado Sobinski, (Nicolás Illora). Muy buena adaptación de Bernardo Sánchez. El espacio escénico, la iluminación o la video proyección también son muy solventes. Dos horas de diversión inteligente en un ambiente relajado con momentos hilarantes. Un carrusel de emociones y sorpresas con un ritmo trepidante. Dos historias en una en las que la comedia, el suspense y el vodevil se funden sin confusión. Una maravilla de función que se puede ver y divertir en más de una ocasión. ¡Muy recomendable!.

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