Por Ignacio Marín (@ij_marin)
Hasta el domingo 8 de febrero se celebró en el Ateneo Republicano de Vallekas, en la calle de Arroyo del Olivar, el festival de novela negra y social del barrio, Vallekas Negra. Fueron actividades pensadas para que el vecindario pueda disfrutar de opciones de ocio en sus propias calles, sin tener que ir al centro de Madrid o a una gran superficie comercial, donde la cultura es una mercancía más.
Pero lo relevante de esta cuarta edición es que Vallekas Negra se ha hecho ya un hueco en la agenda cultural de la ciudad. Ha sido una tarea difícil, pero de la que sentirnos orgullosos, porque competimos, más que con actividades culturales, con negocios que buscan hacer dinero con el derecho de acceso a la cultura. Por eso, nunca pensamos en mercantilizar esta iniciativa ni buscar subvenciones que coartaran nuestra libertad para tratar las cuestiones que nos interesan.
No solo los ciudadanos están cansados de esta mercantilización constante de la cultura. Muchos escritores y editores están buscando alternativas en un sector cultural especialmente regido por las leyes del mercado. La popularidad y el número de seguidores parecen ser los únicos criterios de publicación e incluso para la concesión de premios.
Pero Vallecas siempre ha sido sinónimo de contracultura y el mundo editorial no va a ser una excepción. Al ya consolidado MAR Editor, un referente en el género negro, se le han ido sumando en los últimos tiempos nuevos proyectos editoriales. Por ejemplo, la librería La esquina del zorro tiene varios sellos, Agita Vallekas y Desacorde Ediciones, dedicados al barrio y a la música, respectivamente. Luego, recientemente, han surgido Tinta Roja, centrada en ensayo y textos militantes y marxistas, pero que en breve ampliará su sello de ficción con nuevos lanzamientos; y Ediciones en Negro, especializada en novela negra, que ya ha publicado la nueva novela del escritor y antiguo concejal de Puente y Villa de Vallecas, Paco Pérez.
En poco tiempo, Vallecas va a pasar de ser un escenario de novela negra lleno de clichés y prejuicios, a convertirse en un polo de generación literaria. No sería raro en un barrio creativo con tantas librerías, escritores y ese emprendimiento editorial, a la que se le suma además nuestra propia feria del libro y la semilla que hemos plantado con Vallekas Negra. Quizás en unos años estemos hablando de un boom literario en nuestro barrio. ¿Por qué no?








