“Vallecas es un lugar del que salí, pero al que siempre vuelvo para no perderme”

María Estévez-Serrano. Foto: Konstantinos Mouratidis

ENTREVISTA CON MARÍA ESTÉVEZ-SERRANO, ACTRIZ DE VALLECAS

Por Isa Mendi

Vallecana, actriz y dramaturga, María Estévez-Serrano vive a caballo entre Londres y su casa del barrio de Madrid Sur. Licenciada en Arte Dramático y en Filosofía, el éxito llamó a su puerta en noviembre de 2019 cuando ganó el premio a la Mejor Producción Teatral del año y el accésit a mejor interpretación femenina por su actuación en ‘Verde, Agua y Luna’ en The Latin Uk Awards (LUKAS).

 P: ¿Qué supone este doble galardón?

R: Ganar un premio de estas características es que te den un abrazo en una profesión en la que se reciben muchos golpes. Es un empujón que te ayuda a seguir. Ambos premios fueron una sorpresa para todo el equipo porque llegamos a la final con producciones muy grandes como ‘On your Feet’ del London Colisseum y en la nominación a Mejor Interpretación también había mucha competencia porque no discriminan entre Mejor Interpretación masculina o femenina. Cuando me dieron la noticia, pensé que se habían confundido y que nosotros éramos el accésit a Mejor Producción Teatral y no los ganadores del premio. Tardé un rato en llamar a casa para decírselo a mis padres por si llamaban de la organización confirmando mis sospechas, pero no lo hicieron. Fue una alegría muy grande y un reconocimiento  para todo el equipo.

P: ¿Cómo está el proyecto de traer de gira esta obra de inspiración lorquiana a España en el 83 aniversario del asesinato Federico García Lorca?

R: Aunque me pese decirlo, parado. La crisis sanitaria ha supuesto un parón absoluto en el proyecto. Nuestra idea era montar una gira siguiendo los pasos de ‘La Barraca’, el proyecto de teatro itinerante de Federico García Lorca; pero para eso se necesita financiación e interés por parte de las instituciones y el sector se ha visto muy afectado por lo que está pasando. Nosotros somos un proyecto pequeño y no podemos asumir los costes de una gira de esas características. Pero no tiro la toalla. Si finalmente no podemos llevar a buen término una gira tan ambiciosa, yo voy a seguir intentando traer ‘Verde, Agua y Luna’ al menos a Madrid para que pueda verla mi abuela.

P: ¿Esto ha sido un antes y un después en su carrera artística?

R: No lo sé…yo creo que a esta pregunta será el tiempo quien la responda. A título personal desde luego que para mí ha sido un soplo de aire fresco en una carrera de fondo donde a veces te falta el aire.

P: Ha comentado que la profesión no le ha tratado mal, pero que tampoco le ha mimado mucho, ¿qué ha echado en falta? ¿A qué se refiere?

R: Me refiero a que la profesión no me ha regalado nada. Todo lo que he conseguido ha sido a base de mucho esfuerzo y dedicación. Pico y pala a lo largo de muchos años. Cuando digo que no me ha tratado mal es que siento que mi esfuerzo en cierta manera se ha visto recompensado y esto no es siempre así. En esta profesión hay compañeros y compañeras que se lo han currado y se lo siguen currando mucho, y cuyo talento no está ni mucho menos reconocido como debería. Y ¿qué he echado en falta? Pues por ejemplo la falta de transparencia en las convocatorias de audiciones para teatros públicos. Las bolsas de trabajo para actores se abren de pascuas a ramos y a pesar de aceptar tu solicitud satisfactoriamente, es rara la ocasión en la que te llaman para audicionar. A veces da la sensación de que es un paripé para cubrir expediente y que los papeles se dan a dedo. Últimamente también echo en falta el respeto de la profesión desde la profesión misma. Me duele que desde ciertas productoras se valore más el número de seguidores en redes sociales que el talento y que se den papeles a ‘youtubers’ o ‘influencers’ sin formación actoral alguna. A veces nos quejamos de que la sociedad no respeta nuestra profesión, pero cómo va a hacerlo si nosotros mismos la dinamitamos desde dentro.

La actriz, en el Cerro del Tío Pío. Foto: Marina Torres

P: ¿Qué proyectos teatrales le han dejado huella?

R: Todos y cada uno de ellos se queda de alguna manera contigo. Obviamente ‘Verde, Agua y Luna’ es muy especial no solo por el reconocimiento conseguido, sino porque ha sido un proyecto muy personal donde he aprendido mucho y sigo aprendiendo. Ha sido mi primera obra como dramaturga y eso nunca se olvida. Tampoco se me olvidará nunca ‘The Sound of Yellow’ producida por el Young Vic y gracias a la cuál pude conocer personalmente a Peter Brook y Marie-Hélène Estienne, o la primera vez que me subí a un escenario en Londres y mis padres pudieron venir a verlo. La obra era en español y se llamaba ‘Voces de la Palabra’; actuamos por la noche en el City Hall con el Támesis y la Torre de Londres como telón de fondo. La primera vez que actué en inglés en la capital británica también es inolvidable. Fue con ‘Traffic’ una obra que hablaba sobre la trata de blancas y donde interpretaba a una adolescente víctima de una red de prostitución…o ‘Hay Mujeres’ que fue la última obra que hice en España antes de irme a Reino Unido y que también fue muy especial por diversos motivos…cada una a su manera, pero todas dejan su poso.

 P: Ha comentado que usted no es interesante, que lo interesante son los personajes que interpreta, ¿con cuál de ellos se quedaría?

R: Ufff, ¡¡eso sí que es difícil! Me quedaría con todos y con ninguno. Me refiero a que todos los personajes que interpreto me enseñan algo de mí misma o del género humano, pero al final, cuando baja al telón o se termina el día de rodaje tienes que volver a ti, desembarazarte de esa segunda piel prestada y estar a gusto contigo misma.

P: ¿Qué supone intentar despuntar en un país que no es el suyo e interpretar en una lengua distinta a la materna?

R: Más que a intentar despuntar, yo me fui a aprender inglés para poder ejercer mi profesión en dos idiomas y eso supuso un sacrificio importante a nivel personal y profesional. Ese paso me hizo tener que empezar prácticamente de cero. A veces me inscribía en talleres y cursos de Arte Dramático que no me enseñaban nada que no supiera ya, pero era el modo de aprender los tecnicismos de la profesión en una lengua diferente. En otras profesiones artísticas como la danza, el circo o las Bellas Artes el dominio de la Lengua no es tan necesario, pero para los actores y escritores es una herramienta imprescindible. Estuve prácticamente tres años sin hacer una audición y obviamente eso supuso un parón en mi carrera en unos años muy valiosos para una actriz. Luego cuando empiezas a poder desenvolverte allí, te exige una dedicación plena que te hace desaparecer de la escena de tu lugar de origen. Ganas visibilidad en un lugar y te invisibilizas en el otro. Toda decisión tiene consecuencias.

María asegura que la profesión no le ha regalado nada. Foto: Elena Santos

 P: ¿En España se puede vivir del teatro?

R: No, imposible. Según un estudio reciente de la Fundación AISGE, en este país, solo un 8% de los intérpretes (actores y bailarines) viven exclusivamente de la profesión; no ya sólo del teatro, sino que compaginan el teatro con la docencia, la televisión, la radio, el doblaje…y la mitad de los actores con empleo cobra menos de 3.000 euros al año. El panorama era desolador antes de la crisis sanitaria, así que imagina como estamos ahora.

 P: ¿Cuál es su forma de mirar y entender su oficio?

R: A mí me gusta mucho la definición de Antonin Artaud que dice que “los actores son atletas del corazón”. Y como todo atleta hay que entrenar a diario, y formarse y reciclarse constantemente. Es un oficio donde el trabajo con las emociones es tan importante como la disciplina y la capacidad de trabajar en equipo. Es un oficio donde no hay que tener miedo al rechazo porque forma parte de nuestro día a día, y donde hay que mirar siempre con los ojos de la infancia, no dejar nunca de asombrarnos y conmovernos con lo que tenemos a nuestro alrededor. Y también es primordial el saber escuchar. La escucha es fundamental.

 P: ¿Cómo ha llevado el confinamiento y cómo está viviendo la crisis sanitaria mundial?

R: El confinamiento lo viví en Londres y en ese sentido no puedo quejarme porque allí siempre tuvimos la posibilidad de salir al menos una hora al día para hacer ejercicio y eso me ayudó a liberar mucha ansiedad. Pero, por otro lado, fue muy angustioso el tener a mi familia lejos y no tener la posibilidad de volver. Las noticias e imágenes que nos llegaban eran muy duras y, pasara lo que pasase, no se podía hacer nada. Y respecto a cómo estoy viviendo la crisis sanitaria mundial…pues como la mayoría de nosotros imagino…con impotencia, preocupación, incertidumbre…y muchas ganas de que esta pesadilla acabe y de que podamos volver a la “antigua normalidad” si es que se puede.

 P: ¿Cuál fue el objetivo de ‘Payeseta’ en cuarentena’, la obra que representó online durante el confinamiento?

R: Pues todo empezó porque durante el confinamiento la hija de unos amigos a la que adoro nos enviaba videos con todas las manualidades que estaban haciendo en casa y en una de éstas me pidió que la enviase un vídeo haciendo malabares con aros. Pero en casa no tenía altura suficiente y los días en los que acompañaba el tiempo y podía salir, hacía demasiado viento, con lo cual no había forma de poder grabar el vídeo. Así que me puse a pensar en enviarle uno haciendo malabares dentro de casa con pañuelos o sedas, y se me ocurrió recuperar a mi personaje de ‘La Payaseta’ para todos los peques que estaban confinados y que estaban logrando que los adultos que tenían alrededor, volviesen a jugar y a recuperar al niño o niña que tenían dentro. Ese fue el objetivo: homenajear a los más pequeños por su capacidad de cuidar de los mayores a través del juego.

P: ¿Cómo está afectando la pandemia al mundo de las artes escénicas y cuál sería la salida?

R: Pues está afectando mucho y muy negativamente. Aún no he leído ningún informe al respecto, pero la situación que atravesamos es muy preocupante. Miles de teatros y estudios de cine siguen cerrados en todo el mundo y los despidos son constantes. A lo largo de estos meses gracias a las nuevas tecnologías han surgido nuevas herramientas online que pueden ser muy útiles y que seguramente sigamos explorando en el futuro, pero no podemos perder esos lugares de reflexión en común que generan el teatro y la cultura en general. Se han cancelado y se siguen cancelando funciones, rodajes, festivales enteros…y las pérdidas de esas cancelaciones no son recuperables. Del sector de las Artes Escénicas no solo vivimos los intérpretes, sino personal técnico, transportistas, maquilladores, sastres, personal de seguridad, acomodadores, taquilleros…en los festivales también se incentiva la hostelería local y la ocupación hotelera de la zona. No sé cuál es la salida porque estamos viviendo una situación de la que no se conocen precedentes, pero desde luego pasa por concederle al sector no sólo la importancia que tiene como generador de símbolos en la sociedad, sino también la importancia como motor económico que es.

R: ¿Qué lugar ocupa Vallecas en el corazón de María Estévez-Serrano?

P: Vallecas es fundamentalmente mi infancia y una parte importante de mi adolescencia y ambas son etapas cruciales en el desarrollo de las personas. Vallecas son mis raíces, mi familia y mis amigas más antiguas. Vallecas como barrio tiene una identidad muy potente y una historia que nos configura a los que crecemos en él. Pero para ser sincera, nunca he sido una abanderada del barrio. Mi abuelo me llevaba los sábados por la mañana a jugar al parque Azorín, pero otros nos íbamos a patinar al Retiro. Siempre he tenido curiosidad (o me la han inculcado), de conocer qué había más allá de las fronteras de Vallecas. Fui al colegio Mesonero Romanos en Alto del Arenal, pero cuando tuve la oportunidad de ir al instituto fuera del barrio no lo dudé. Yo siempre me he sentido muy gata, muy madrileña…y después de vivir tantos años en Londres incluso “madrilense” o “londrileña” jajaja…cuando te marchas de un lugar la identidad se desdibuja, aunque también se afianza en otro sentido. Cuando echamos de menos nos damos cuenta lo importante que son esos rincones y aprendemos a valorarlos. Vallecas es un lugar del que salí para crecer y buscar mi identidad, pero al que siempre vuelvo para no perderme.

 P: No sé si ha actuado ante sus vecinos alguna vez, pero ¿le gustaría hacerlo en Vallecas?

R: Profesionalmente, no. Por supuesto que me encantaría. Ojalá logremos traer para el barrio ‘Verde, Agua y Luna’. Pero sí que actué muchas veces para los vecinos de Vallecas a lo largo de los años que formé parte del colectivo de teatro de ‘El Tirso’, con el que ganamos además muchos premios de teatro aficionado de la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid. De ese grupo han salido un buen puñado de vallecanos teatreros que seguimos en la profesión de diversas maneras: desde la actuación a la dirección, pasando por la dramaturgia y personal técnico.

De esa época también tengo recuerdos muy buenos y todas las obras que hicimos ocupan en mí un lugar especial.

P: Nuevos retos

R: Antes de que estallase la crisis sanitaria mis retos eran la gira de ‘Verde, Agua y Luna’ y ser capaz de compaginar mi carrera trabajando en proyectos nacionales e internacionales. Pero la verdad es que hoy por hoy hay tanta incertidumbre que no me he propuesto nada mucho más específico. Vivir al día, mantenerme sana y cuidar a la gente que quiero en la medida de mis posibilidades.

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