«En Vallecas la realidad supera con creces a la ficción»

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ROBERTO BLANCO TOMÁS.

Pablo Bonet nació en Madrid en marzo de 1977. Desde pequeño es ávido lector y escribe en sus misteriosas libretas lo que le ocurre y cómo ve el mundo. Participa en concursos literarios en los que aprende de las derrotas, pero no abandona su empeño de escribir poesía. Es Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, donde participa en varias publicaciones sobre literatura. Desde hace 15 años es librero y gestor cultural en la Librería Muga de Vallecas. Ha participado con varias poesías en los tres números de la revista Corrillo de diletantes, dedicadas a Miguel Hernández, la cultura urbana y Fernando Pessoa. Tiene dos hijos, y está convencido de que la poesía es una manera de mirar el mundo y relacionarse con la vida a través de la belleza. Cree firmemente en el amor, el humor y en las segundas oportunidades. Imaginemas es su primer libro de poesía, que se combina con la fotografía de Carlos Bolívar, y contiene sus dos poemarios: Ruidos de otoño y La luna hiena.

 

Pablo escribe desde que tenía 10 años.
Pablo escribe desde que tenía 10 años.

¿Cómo sentiste la necesidad de escribir? ¿Por qué precisamente la poesía?

Escribo desde que tenía 10 años, primero breves relatos en los que contaba mi manera de ver el mundo. Después, por influencia de mi madre, muy lectora, empecé a leer clásicos de poesía que tenía en su pequeña biblioteca. Walt Whitman fue mi primer gran descubrimiento, un poeta luminoso que cantaba a las pequeñas grandezas de la vida. Se me quedaron muy grabados esos versos suyos: “Que estás aquí —que existe la vida y la identidad—, que prosigue el poderoso drama, y que tú puedes contribuir con un verso”.

Es difícil hablar de la poesía de uno mismo. Mostrar y expresar públicamente una parte de uno bastante íntima. Sobre todo porque muy pocas personas sabían que escribía: ha sido siempre algo personal, como un cuaderno de bitácora de mis reflexiones y emociones. Ha sido dialogar conmigo y con el mundo para entenderlo mejor. Y así ha sido desde que tenía 16 años.

Háblanos un poco de tus primeras creaciones y de cómo ha ido evolucionando tu estilo hasta el presente…

Con los años, uno va descubriendo el lado oscuro del alma, la melancolía, la insatisfacción… Hubo un libro clave en mi vida, «Las flores del mal», de Charles Baudelaire, donde entendí que puede hallarse la belleza en muy diferentes formas y que del lado tenebroso de la vida también podía sacarse su jugo. Y en esa época, con 16 o 17 años, empecé a escribir. Algunos de esos poemas están en la segunda parte del libro, en «La luna hiena». Son poemas más emotivos quizá, más centrados en el amor, en el deseo, en la pérdida, y también hay bastante erotismo, tanto en las poesías como en las fotografías.

La primera parte del poemario es de los últimos años: son poemas que reflexionan sobre el paso del tiempo, la necesidad de seguir adelante y de ver lo hermoso de la vida a pesar de todo. Creo que todo el mundo tiene una segunda oportunidad.

 

Firma del libro "Imaginemas", por sus autores.
Firma del libro «Imaginemas», por sus autores.

¿Qué temas te inspiran? ¿Qué cosas te interesan como poeta?

«Imaginemas» combina lo imaginario y lo real, la experiencia de lo cotidiano y las ensoñaciones y deseos más profundos al servicio del lenguaje poético. Busca en la infancia, se pregunta acerca de la relación del poeta con los otros, expresa su lucha contra el desencanto, contra la decepción y contra las limitaciones que la vida encuentra en el camino. El poeta se interroga, se bate entre la opción por la intimidad, por la comunión con el paisaje, por los momentos de felicidad cotidiana y la opción por lo colectivo, por la búsqueda de una sociedad y un mundo distintos. La naturaleza, el compromiso civil, las lecturas, la cotidianidad, el valor de la amistad, la reflexión sobre la pugna permanente entre la verdad y el sueño, entre lo real y lo ficticio.

¿Cómo es tu “momento creativo”? ¿Es un “parto difícil” o, por el contrario, cuando te sientas a escribir la cosa sale fluida?

Nuestra manera de trabajar en «Imaginemas» desde el principio ha sido con total libertad. Cuando uno tenía una poesía, se la mandaba al otro para que eligiera una fotografía que le sugiriera el poema, y viceversa. Carlos hacía una serie de fotos y me mandaba para que eligiera alguna. Y así lo íbamos haciendo, sin presión de tiempo pero poco a poco hasta seguir durante 3 años publicando en nuestro blog. Realmente «Imaginemas» es un pequeño tributo mutuo pero propio a nuestra amistad y a una parte fundamental de nuestra biografía. La poesía da sentido a la fotografía y viceversa, se complementan y se refuerzan.

Háblanos un poco más de Imaginemas y de su origen…

Hace años que el fotógrafo Carlos Bolívar Girón y el poeta Pablo Bonet Ayllón venían dándole vueltas a la idea de hacer conjuntamente un proyecto que aunara dos de sus grandes pasiones: la poesía y la fotografía. Nosotros nos conocemos hace unos 20 años ya; desde el principio tuvimos feeling, conectamos pronto y, poco a poco, fuimos viviendo juntos una amistad muy intensa. Desde siempre pusimos en común nuestra experiencia, y empezamos a descubrir artistas juntos, a interesarnos por la poesía y a compartir nuestros descubrimientos. Como fruto de esta búsqueda, y a lo largo de muchas jornadas creativas, surgió por fin el imaginema, la unión de la imagen y el poema, concepto que alojamos en ese pequeño rincón cibernético, imaginema.blogspot.com. También es un homenaje a una amistad de muchos años, de ésas en las que un silencio o una mirada bastan para entendernos. Por fin nuestro proyecto se ha convertido en libro gracias a Susana Noeda y la editorial Adeshoras, sin más pretensión que ensamblar poesía y fotografía para contar el mundo según nuestros ojos y manos.

 

Carlos Bolívar (izq.) y Pablo Bonet.
Carlos Bolívar (izq.) y Pablo Bonet.

¿Otros proyectos a corto/medio plazo que nos puedas avanzar?

Sigo escribiendo poesía en los pocos momentos que tengo libres. Nuestra idea es seguir haciendo «Imaginemas» juntos, quizá una segunda parte para el 2017. Y a nivel individual siempre he fantaseado con poder escribir una novela sobre la eutanasia, un tema que me parece fundamental en la vida para tener un final digno.

Una pregunta casi “obligatoria” en un periódico como éste: ¿piensas que Vallecas ha influido de alguna forma en tu estilo?

Llevo viviendo en Vallecas desde hace 11 años, y trabajo hace 15 aquí. Convivir en este barrio te da una impronta especial, hay un orgullo de pertenencia que se transmite enseguida. Mis vivencias estos últimos años están también en «Imaginemas», porque aquí la realidad supera con creces a la ficción. En Vallecas siempre está ocurriendo algo, siempre puedes participar activamente en multitud de eventos y experiencias enriquecedoras, sin duda.

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