Por Araceli Domínguez
«Es Todo Mentira» es el último libro del escritor vallecano David Ortiz. En esta entrevista con Vallecas VA no duda en asegurar que la realidad no se termina de ver de forma objetiva, porque el contexto, los prejuicios o incluso el emisor determinan cómo se percibe en buena medida.
Pregunta: El título «Es Todo Mentira» juega con la percepción de la verdad. ¿Qué le inspiró a escoger este título para la novela?
Respuesta: Inicialmente esta historia no iba a existir. El tema central tenía claro que iba a ser la realidad del sector del arte, a través de situaciones y eventos que habían conducido a la forma en la que se ve hoy en día. Fue el propio manuscrito el que me llevó, primero, a buscar un hilo conductor e inventar una historia en torno a uno de los hechos que había escogido. Y después, a reflexionar sobre mi propia experiencia como historiador del arte. Ahí el título salió solo. Es todo mentira, porque la imagen del arte y de su entorno no tienen absolutamente nada que ver con la realidad que se respira dentro.
P: ¿Cómo construyó los personajes?
R: No es una historia autobiográfica. Muchos hechos o los he experimentado yo, o gente que entonces era de mi entorno, o son casos incluso que han ocurrido en el mundo del arte, pero hay toda una narrativa detrás. Ahí entra un poco en juego también la elección del título, porque lo que pasa a los personajes no son simples anécdotas, están «tocadas» para que conduzcan todas al mismo sitio… que no puedo decir cuál es, claro.
P: Tenía pensados los giros y el desarrollo previamente, ¿o va fluyendo durante el proceso creativo?
R: Hay mucho trabajo en el manuscrito. Siempre hay un bloqueo creativo, o giros que piensas que van a ser brutales y, al cabo de unas páginas, no eres capaz de darles salida, cambios de opinión… Luego hay que hacer un proceso de relectura, corrección y revisión que se puede llegar a hacer infinito y en el que, una vez te metes, es muy difícil dar por concluido. Estoy seguro de que si leyera otra vez esta novela me encontraría con que hay cosas que quiero cambiar. Pero sí, hay una base de planificación muy amplia.
P: ¿Cree que la sociedad actual influye en esa idea de que «todo puede ser mentira»?
R: Sí, definitivamente. La realidad está constantemente envuelta en un relato. No terminamos de contemplarla de forma objetiva, porque nuestro contexto, nuestros propios prejuicios o incluso el emisor de ese mensaje determinan cómo la percibimos en muy buena medida. Sesgos de confirmación, bulos, verdades a medias… es un poco el signo de nuestro día a día. Vosotros muchas veces, como redactores en medios, estáis a veces en posiciones muy delicadas o muy injustas, motivo por el cual tengo mucho respeto a iniciativas como esta de Vallecas VA, tan comprometidas con la realidad del barrio.
P: Si los lectores pudieran quedarse con una sola reflexión después de leer el libro, ¿cuál le gustaría que fuera?
R: Que no tengan miedo. Es muy difícil, porque muchas veces la vida te lleva a enfrentarte a tus preocupaciones, pero no hay que tener miedo a vivirla y a seguir en la medida de nuestras posibilidades lo que nos apasiona.








