¡Vayamos con y a por todas!

EDITORIAL.

Será que el tiempo acompaña. Será que recién ha empezado el otoño. Será que tenemos por delante todo un “curso” y ganas de empezarlo.
Será que, cuando salimos a la calle con la grabadora y la cámara de fotos en mano, allá donde vamos, no paramos de encontrarnos gente agrupada poniendo en marcha decenas de iniciativas.

Será, tal vez, que se ha abierto “un nuevo momento” en el que corre “aire fresco” y ganas de vivir.

Será que esto viene con tanta fuerza que es difícil que pase inadvertido, a poco que uno pasee “algo despierto” por el barrio. Este mes son muchos los ejemplos que podemos mostrar en Vallecas que nos hablan de esto.

Manuela Carmena y los concejales de Ahora Madrid eligieron la Escuela de Hostelería del Sur para celebrar conjuntamente los primeros 100 días de Gobierno Municipal.

Tenemos a las puertas los primeros plenos con la nueva corporación municipal. Ya se definieron los vocales vecinales que se van a proponer. Ahora Madrid decidió que los vecinos pudieran participar votando a quienes quisieran que llevaran esta función por parte de su partido.

Los bulevares, tanto en Villa como en Puente, serán más “del barrio” al peatonalizarlos. La solidaridad vuelve a dar muestras de su existencia: la campaña de ayuda a Samira continúa su recorrido, con cada vez más gente implicada y más iniciativas.

La asociación La Kalle, después de pasar serias dificultades económicas, consiguió un buen apoyo por parte de Alcampo. La Red de Solidaridad Popular sigue adelante con varios proyectos de ayuda comunitaria, y una de sus miembros, Paula, será vocal vecinal por parte de Ahora Madrid. Aparecen tres nuevos proyectos vallecanos que se presentan para ser apoyados económicamente por Podemos, a través de su plan Impulsa2.

Y, cómo no, la cultura no podía faltar en este inicio de curso, con el proyecto Vallecas: Leer, hacer, vivir teatro. También contaremos un nuevo coro polifónico en Santa Eugenia.

Y desde el mundo de las pequeñas empresas, Inmobiliaria TorresRubi nos muestra un estilo de hacer basado en dar satisfactoria respuesta a las necesidades y no tanto a los deseos.

Es evidente: la vida, no hay quien la pare. Permanentemente se la rebusca para abrirse paso a paso.

Y ante esta “nueva sensibilidad”, ¿dónde, cómo es que uno se coloca? ¿Cómo es que uno mira a la vida? Si es que uno no quiere que el tren de la vida pase por delante de sus narices, será preciso revisar en profundidad qué esquemas mentales, qué “chip”, son con los que uno se mueve.

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