Por Bárbara Hall, Plataforma de Vallecas por la Escuela Pública
La mañana del pasado 14 de octubre, Vallecas amaneció cubierta de pancartas en sus calles y centros escolares. El mensaje era claro: había comenzado la huelga indefinida de la educación pública madrileña. El profesorado de Vallecas se había volcado en la convocatoria, impulsada por un comité de huelga mixto en el que participan sindicatos como CC. OO. y CGT, junto a colectivos docentes como Menos Lectivas y Educación Especial Digna.
Vallecas tiene una larga historia de movilización vecinal y defensa de los servicios públicos. Últimamente han surgido nuevos grupos como La Columna, la asamblea de zona de Menos Lectivas, que reúne a representantes de numerosos centros de infantil, primaria, secundaria, educación especial y formación profesional. Las movilizaciones de los últimos años han tejido redes y preparado el terreno para una huelga que ha arrancado con fuerza e ilusión.
Las reivindicaciones principales son precisas: reducir las ratios, aumentar las plantillas, disminuir las horas lectivas para disponer de tiempo para tareas como coordinarse y atender a las familias, y reforzar el personal especializado para atender la diversidad del alumnado. No se trata solo de mejorar las condiciones laborales del profesorado; se trata de garantizar que cada niña, niño y adolescente reciba la atención que merece. Más recursos benefician a toda la comunidad educativa. Por eso, familias y adolescentes comprometidos también se han sumado a las movilizaciones.

«¿Quién hace un bizcocho? ¡Yo llevo la máquina de chapas!». Las cajas de resistencia se multiplican con chocolatadas, bizcochadas y venta de camisetas, chapas y bolsas de tela. Docentes y familias se organizan para recaudar fondos y sostener una huelga indefinida, que supone un enorme esfuerzo económico para quienes la secundan. También colaboran en la decoración de los centros y acuden juntos a las manifestaciones.
Fortalecer la unidad
En la asamblea de inicio de curso de la Plataforma de Vallecas por la Escuela Pública, familias y profesorado compartieron propuestas para fortalecer la unidad de la comunidad educativa. Las asociaciones vecinales también ofrecen sus locales y apoyo logístico. En una zona marcada por la pobreza infantil, las dificultades para acceder a una vivienda digna, los bajos salarios y la falta de espacios para la juventud, contar con una escuela pública fuerte y con recursos adecuados resulta fundamental.
Defender la escuela pública es defender el futuro de Vallecas: una escuela pública de todos y para todos. Esta huelga no es solo cosa del profesorado: es una lucha colectiva por la educación que nuestra infancia y juventud merecen.







