Por Pedro Lorenzo
Una obra muy personal de Cross Border que trata sobre el colonialismo y más concretamente sobre Filipinas, la pérdida de la última colonia en 1998. Una relación de 461 años entre ambos países que se muestra como un caleidoscopio en el que con muchas miradas y formas teatrales se van desgranando historias acerca de la relación entre España y Filipinas.
En un viaje a ese país asiático que hizo la dramaturga y directora Lucía Miranda (‘Caperucita en Manhattan’) acompañada por una actriz, ambas con antepasados filipinos, donde van a investigar y testar la opinión sobre su relación con España, hacen hasta 40 entrevistas con historiadores, antropólogos, gente de la calle, taxistas … Entrevistas que acercan a esa idea de la que se sirve Lucía Miranda para tener una visión global de lo ocurrido y documentar en parte esta obra tan exclusiva de teatro documental, farsa, sainete, musical, con una gran coreografía y muy impactante. También se entrevista a todas las madres del elenco compuesto por actrices y por un actor nacidos o de origen filipino, todos excepto Belén Ponce de León.
Antes del viaje comunican a la directora que su madre tiene cáncer, lo que se percibe en la obra, que va de lo personal a lo colectivo, del presente a la larga historia compartida durante más de cuatro siglos y que continúa en la memoria de la población.
En la primera escena se nos presenta a Matria (Belén Ponce de León), quien anuncia que tiene un cáncer que se trasmite de generación en generación: “Los hijos son un préstamo que te da la vida”, y va presentándonos a sus hijos, convirtiéndose en uno de los ejes principales de la historia y que sirve de metáfora del colonialismo: “Aquí se habla de historia, no de política.”
Da datos reales como la venta de Filipinas a EE. UU. por 20 millones de dólares o que el 80% del país son católicos por su pasado español, o la construcción del Palacio de Cristal en el Retiro de Madrid para la Exposición de Filipinas en 1887, inaugurado por Victorio Balaguer, Ministro de Colonias. Aparecen personajes históricos con citas literales de estos, desde Magallanes y su muerte a manos de Lapu Lapu, a Imelda Marcos y Carmen Polo, o Carmena y Almeida recientemente.
Una interesante conexión entre pasado y presente con pequeñas y variadas escenas ágiles y plásticas. A caballo entre la ficción y lo historicista se desarrolla este increíble montaje metateatral con siete actrices y un actor que se desdoblan en otros muchos, y la Tuna de la Universidad Complutense que nos deja su música festiva en la memoria de ambos pueblos.
Obra en castellano y tagalo con sobretítulos en inglés que con un ritmo trepidante ofrece al espectador profusa información, gran diversión y una plástica y colorido apabullantes.
La brillantez en la iluminación de Pedro Yagüe es capital en la función que se desarrolla entre el proscenio y la platea con dos gradas a ambos lados con una original escenografía de Alessio Meloni. Un montaje imaginativo que no va a dejar indiferente a nadie que quiera y pueda disfrutarla hasta el 21 de junio. ¡Recomendable!








