Sí se puede

OPINIÓN.

Iniciamos el 2016, un año bien particular que tenemos por delante. En el 2014 se abrió una ventana en la política (tal vez como culminación en ese campo de la sensibilidad emanada del 15M), en el 2015 se avanzó con potencia e inteligencia, y en este 2016 nos encontramos ante un nuevo escenario hecho realidad.

Si una cosa ha quedado clara en este 2015 electoral, es que “una nueva manera de entender y hacer política se impone”. Partidos pequeños están poniendo “contra las cuerdas” a una manera de entender y hacer política que “ya murió”. Lo que hoy se requiere y se ha de aprender a hacer es dejar a un lado los personalismos, las palabras huecas, y poner encima de la mesa los problemas concretos priorizados y, entre muchos, darles respuesta acordada, negociada, consensuada, etc.

Esta situación se da en un momento de crisis generalizada. No solo en España, sino en el mundo entero. Vivimos momentos de gran incertidumbre y zozobra, a la vez que de grandes posibilidades. En este momento difícil y complejo, en España “lo nuevo” se empieza a manifestar con claridad, con nuevos actores, con “espacios” propios, etc. Este momento requiere avanzar con decisión, con inteligencia, con resolución. Impepinablemente, lo nuevo avanzará a pesar de las monstruosidades que vemos y seguiremos viendo.

Aquí en España tenemos condiciones para ir construyendo entre todos, también entre los vecinos, ese nuevo modo de hacer, y junto con otros países ir construyendo otra Europa, la Europa de la gente. Ante esta situación general que nos afecta a todos, uno se pregunta: ¿qué es lo que yo puedo hacer? ¿Qué está en mis manos?

La respuesta verdadera pasa por actuar en el propio medio inmediato: el barrio, los vecinos, familiares, amigos… Tal vez sea de utilidad revisar si la mirada que uno tiene en general sobre la vida y sobre las cosas es positiva, de esperanza, o por el contrario es negativa, de desánimo. Tal vez convenga decidir alinearse con el “Sí”, e ir esforzándose con permanencia por incorporar esa mirada del “Sí, se puede” que tanto ha aportado social y personalmente.

Tal vez sea de interés ir aclarando y perfilando qué es aquello que uno quiere desarrollar, más allá del trabajo y de las exigencias que la vida cotidiana “impone”, e ir abriendo espacio a esas aspiraciones profundas que están en todo ser humano y trabajarlas día a día con aquellos más próximos a uno. De esta sencilla manera estaremos contribuyendo a la vida, al barrio, y casi sin darnos cuenta iremos haciendo nuestro aporte a esta nueva nación humana universal que cada vez vislumbramos más cerca.

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