Potele, el “mago” de Vallecas

Potele se siente orgulloso de ser de Vallecas. Foto: F. Sebastián

Escribe: Antonio Luquero.
deportes@vallecas.com

No hace mucho tiempo, cuando en el Estadio de Vallecas el balón llegaba al área del rival, un jugador veloz, habilidoso y menudo, era capaz de revolverse en un metro cuadrado para tumbar al portero contrario y conseguir un gol imposible. Por aquel entonces, la magia en Vallecas tenía un nombre: Potele. Hablamos con él en su trabajo. Sí, su trabajo. Porque cuando Potele jugaba, el fútbol no daba dinero, al menos para los jugadores del Rayo Vallecano. Así pues, a sus 63 años, sigue despachando billetes de lotería en la administración que regenta en la calle de Hacienda de Pavones, número 204, en el barrio de Moratalaz. Les adelanto que para Potele esta no es solamente una entrevista de fútbol, es la entrevista de su vida:

VallecasVA: Naciste en Vallecas el 1 de enero de 1947. ¿Eres de los que nació en casa o en el hospital?
Potele:
Yo nací exactamente en la Casa de Socorro de la calle de Monte Olivetti, en el bulevar del Puente de Vallecas. La casa de mis padres estaba en la calle de los Picos de Europa, en el número 1. Era una casa baja con un patio grande y allí vivíamos toda la familia.

VVA: ¿Tu familia y tú sois de Vallecas?
P:
Mis tatarabuelos, mis bisabuelos, mis abuelos… Toda mi familia somos nacidos en Vallecas. Mi padre de Vallecas, mi madre igual, y yo también.

VVA: Tus abuelos, maternos y paternos ¿a qué se dedicaban?
P:
Mi padre fue carnicero en el antiguo matadero de Legazpi. Mis tíos tenían una vaquería, se dedicaban a la leche, siempre en Vallecas. Les llamaban “los Lecherín”. Las vacas estaban sueltas por lo que ahora es la M-30, por el arroyo Abroñigal, y subían y bajaban por ahí.

VVA:¿Cuántos hermanos sois?
P:
En mi casa hemos sido diez hermanos: nueve chicas y yo el único varón. Nací el penúltimo.

VVA: Siempre viviste en el mismo barrio, y en la misma zona, ¿también fuiste a los colegios que había por allí?
P:
Sí, claro. Estuve en el Ave María, que aunque era un colegio de monjas, íbamos chicos y chicas. También en la Fábrica
Sombrero, situado junto a un banderín de enganche de La Legión que hubo allí. Y en la Acacia, justo debajo de donde está ahora la M-30.

VVA: ¿De dónde procede el apodo de Potele?
P:
Es un apodo familiar desde siempre. A mi padre ya le llamaban Potele, a mí me lo siguieron llamando también, y a mi hijo el pequeño también le llaman Potele.

VVA: ¿Y por qué Potele?, ¿tiene algún significado?
P:
No tengo ni idea. Nunca lo he conseguido saber. Mi padre ya falleció y me quedé sin saber el por qué del sobrenombre de Potele. Yo creo que fue cosa del barrio, ten en cuenta que antes era muy habitual conocer a las familias por un mote.

VVA: ¿Cómo fue tu primer contacto con el Rayo Vallecano?
P:
Fue durante las fiestas de la Virgen del Carmen. Yo jugaba en un equipo que se llamaba Morilla, y nos apuntamos a jugar el trofeo de las fiestas. Fuimos eliminando equipos hasta que llegamos a la final, y nos tocó jugar contra el Rayo. Y estando jugando nosotros se acercó un tal Joseíto, que fue extremo derecha del Real Madrid y por aquél entonces era secretario técnico del Rayo. Ganamos 3-2, metí yo los tres goles y Joseíto se acercó y me dijo que me fuera a entrenar con ellos. Hice dos o tres entrenamientos a prueba y me dijeron: “Te quedas aquí para siempre”. Tendría catorce años de edad. Jugué dos partidos con el cadete y al poco me dijeron que al domingo siguiente tenía que jugar con los juveniles. Y no tenía ni la edad…

VVA: Subiste muy pronto al equipo filial, el Rayo Aficionados, ¿cuánto te pagaban por entonces?
P:
Me daban 200 pesetas todos los meses, fue el primer año que jugué con el primer equipo. En el filial estuve meses solamente, porque Eguiluz y José Antonio Olmedo se empeñaron en subirme.

VVA: ¿Tú eres de esos jugadores del Rayo que simpatizan con otros equipos? Ya te puedes figurar: el Madrid, el
Atleti…
P:
No. Yo soy del Rayo y nada más.

VVA: ¿Cuándo debutas en partido oficial con el primer equipo?
P:
Fue en Liga, en la primera salida contra el Sabadell. Ganamos 0-1 y el gol lo metí yo.

VVA: ¿Cómo eran esos partidos matinales en Vallecas, a los que acudían desde los presidentes Bernabéu y Calderón, al ciclista Federico Martín Bahamontes y los actores Alfredo Landa y José Bódalo, con el bocadillo de jamón en la mano?
P:
Te voy a contar una cosa: Alfredo Landa venía a Vallecas a verme a mí sólo, a verme jugar. Me decía: “Yo voy a ver solamente a tres jugadores; en el Atleti a Ufarte, en el Madrid a Amancio, y vengo a Vallecas a verte a ti”. Y yo le decía: “Pero bueno, ¿y por qué haces eso?”. Y me contestaba: “Porque me encantáis”.

VVA: El 15 de octubre de 1972 se cierra el viejo Vallecas y se inicia el exilio de Vallehermoso. ¿Qué significó aquello para los jugadores?
P:
Lo pasamos mal, el campo era horrible. Como tiraban jabalina y corría por allí todo el mundo, no lo cuidaban nada. Estaba lleno de agujeros por todas partes.

VVA: Y llega el momento del memorable Rayo-Getafe que significó el ascenso a Primera División, en julio de 1977. ¿Qué recuerdas de aquél día?
P:
Fue una alegría tan grande que no se me olvidará en mi vida. Lo celebramos duchándonos todos con champán en el vestuario, incluido el entrenador García Verdugo.

VVA: ¿El ascenso os supuso un aumento de sueldo?
P:
Al que tenía contrato en vigor es posible que no le subieran nada, o tal vez poco. Yo creo que sí subieron algo a todos. A mí me subieron por cierto 20.000 pesetas. Una miseria, como yo digo.

VVA: Dicen de ti que eras veloz, técnico, hábil y muy luchador. Que en el espacio de un metro cuadrado eras capaz de inventarte cualquier cosa…
P:
¡Son todas cosas buenas! (risas). Sí es verdad que era muy rápido y tenía mucha calidad. Me decían los entrenadores que donde ponía el ojo era capaz de poner el balón. Y era verdad, el balón iba allí donde yo lo quería poner. Aún lo hago…

VVA: ¿Qué tenía Felines en su juego que se complementaba tan bien con el tuyo?
P:
Felines en el centro del campo era muy bueno, un fenómeno. Luchaba, corría, la jugaba, repartía. Como ahora Xavi o mejor todavía.

VVA: ¿Cuál fue el partido en el que hiciste más goles?
P:
Metí 10 goles jugando contra un equipo manchego, el Villacañas. Era con el equipo Aficionados en la Copa. Ganamos 14 a 0. Me sacaron en el periódico Pueblo, con una foto mía subido en un cañón y el titular: “Un Artillero de categoría: ¡Diez goles en un partido!”.

VVA: ¿Qué pasó jugando en Vallecas, una mañana lluviosa y fría, en un partido frente al Athletic Club de Bilbao y con Iríbar de portero?
P:
¡Mi ídolo, Iríbar era mi ídolo! La cosa fue muy fácil. Alvarito sacó un córner por la derecha, yo me adelanté a la defensa y metí gol de cabeza a Iríbar, ¡que era altísimo! Y me fui a él y le dije: “¡Chopo, perdóname!”, porque Iríbar era muy amigo mío. Además, en los tiempos en que Kubala fue seleccionador nacional de fútbol, el Rayo hizo de “sparring” de la selección. En el primer tiempo le metí gol a Iríbar, y en el segundo a Reina. Al día siguiente, el Marca titulaba: “Potele le gana 2-0 a la Selección Española” (risas).

VVA: ¿Y no suena como a broma que el Rayo “Matagigantes” lo dirigieran unos futbolistas que apenas superaban el 1,60 de altura? Porque tu altura real, cuando jugabas, era 1,60.
P:
Sí, 1,60.

VVA: ¿Y Felines 1,62?
P:
En realidad 1,61. Siempre se apuntaba un centímetro de más, el golfo…

VVA: Se dice que cuando ganabais un partido en casa, de las 300 pesetas que os daban de prima, cada jugador reservaba 100 pesetas y os las gastabais en gambas.
P:
Sí, gambas a la plancha, que nos encantaban. Nunca en nuestra vida hemos comido tantas gambas a la plancha. Íbamos al bar Yakarta, junto a la calle Bustos, y como el dueño era directivo del Rayo siempre nos regalaba unas raciones. No te puedes imaginar cómo era aquello…

VVA: El Rayo baja a Segunda al año siguiente y decides retirarte el 7 de octubre de 1979. ¿Y a partir de entonces qué haces?
P:
Pues seguir trabajando. Porque antes los futbolistas no ganábamos el dinero como se gana ahora. Gracias a mis ahorros pude montar un negocio para poder vivir.

VVA: ¿Cuál fue el mejor entrenador que tuviste?
P:
Olmedo.

VVA: ¿Y aquél que no entendió tu forma de jugar?
P:
Héctor Núñez. Para él la creación en el fútbol no existía, sólo la destrucción.

VVA: Actualmente, con España campeona del mundo y futbolistas como Silva, Iniesta, Cazorla, ¿no te produce mucha satisfacción ver que por fin se reconoce el arte y la técnica de los jugadores bajitos?
P:
Ahí, ahí. Si Héctor Núñez hubiera estado ahora, de todos esos no habría jugado ninguno.

VVA: ¿Vas mucho al fútbol, vas a Vallecas a ver al Rayo?
P:
Sigo yendo casi todos los domingos. Tengo dos abonos y son muy antiguos, renuevo todos los años. Cuando me ven, los padres les dicen a los chavales: “Ese es Potele”, y me hace gracia que los hijos les contesten: “¿Pero tan chiquito y jugaba al fútbol?”.

VVA: ¿Qué les dirías a los niños que juegan en la cantera del Rayo, para que en el futuro lleguen a jugar con el primer equipo?
P:
Les diría que tuvieran lo mismo que yo tenía cuando empecé: muchas ganas y mucha ilusión. Que se cuidasen mucho, y lo recalco: cuidarse mucho. Que todos los días que puedan jueguen al fútbol, porque si se juega al fútbol todos los días se cogen calidad y experiencia.

VVA: ¿Qué piensas de la familia Ruiz-Mateos al frente del Rayo Vallecano?
P:
No puedo opinar porque no conozco a ninguno. Solamente he hablado con la presidenta dos veces en mi vida.

VVA: ¿Y cómo fue la conversación?
P:
No sabía quién era yo. Aunque luego me dijo: “De oídas he sabido quién eras. ¿Tú eres Potele? ¡Tú has sido un crack!”.

VVA: ¿Todavía si te pones a ello, le pegas bien al balón?
P:
Sí, eso no se olvida nunca, yo creo que es algo con lo que se nace. Con el entrenamiento lo que mejoras es la práctica, y también la potencia. Pero creo que para tener calidad hay que nacer con ella.

VVA: ¿Cómo fue el estar a las órdenes de Alfredo Di Stéfano?
P
: No le gustaban los jugadores bajitos. Pero en un partido en Barcelona contra el Español, Solsona, que también era bajito, nos metió un gol de cabeza. Por eso nos sacó a Felines y a mí, y logré también de cabeza el gol del empate. Cuando volvíamos en el en el avión le dije: “Saeta ¿qué le ha parecido el gol de cabeza? Se tendrá usted que invitar a algo”. Y como él bebía por entonces güisqui y nosotros cocacola, le digo: “¿Hace un güisqui para todos?”. Me contestó: “¡Una cocacola para todos, y vas que te matas!”. Pero finalmente sí que nos invitó.

VVA: ¿Tú eres de los que cuando vas por ahí te sientes orgulloso de ser de Vallecas?
P:
Yo estoy muy orgulloso de ser de Vallecas, completamente. Pero no de ahora, de toda la vida. Soy como mi padre, que decía: “Nosotros somos de Vallecas”. Porque mi padre nunca decía que era de Madrid. Recuerdo que en aquellos tiempos mi familia ya decía aquello de: “Madrid es un pueblo de Vallecas”.

VVA: Naciste cerca de Portazgo y has seguido viviendo allí, ¿nunca te planteaste cambiar tu barrio de siempre por otro sitio?
P:
Pues no. Yo estoy muy a gusto en mi barrio. Toda mi vida he estado aquí, donde he nacido, tengo cerca mi trabajo… Nunca he tenido necesidad de irme a otro sitio. Este es mi barrio y es aquí donde me gusta estar.

VVA: ¿Y cómo te gustaría que la gente del Rayo recordara tu paso por el club de Vallecas?
P:
Como una persona honesta y sencilla. Un chico del barrio, un niño de Vallecas que ha jugado en el equipo de su barrio.

“El mejor día de mi vida”
Tras el empate en Vallecas frente al Getafe, el Rayo Vallecano lograba por vez primera en su historia subir a Primera División. La alegría se desbordó y la gente saltó al terreno de juego: “Unos dos o tres minutos antes de terminar el encuentro, el árbitro pitó y la gente se tiró al campo pensando que el partido había terminado. Se fueron hacia nosotros. A mí me quitaron la camiseta, me quitaron todo…, fue una emoción grandísima. Por la noche lo celebramos con una cena de toda la plantilla y los directivos, y nos hicieron muchísimos homenajes en las peñas. También fuimos a una recepción al Ayuntamiento de Madrid; cortaron la avenida de la Albufera hasta el final de la calle Atocha para que circulara una
caravana de coches descapotables con jugadores del Rayo. Había tal tumulto que estábamos nosotros llegando arriba y los que estaban en Vallecas no habían conseguido salir”. Al año siguiente, todos los “grandes” caían derrotados en Vallecas. Nacía la leyenda del “Matagigantes”.

1 Comentario

  1. hola soy Jose luis que en mi barrio de vallecas era remache tengo 64 años potele tiene 63 yo vivía calle enrique velasco 47 casa baja de vecinos mi padre hacia títeres de payaso potele iba a vernos yo tenia ocho años iba al mismo colegio en calle pico de europa era fabrica de sonbreros los profesores heran don emilio y don joseluis padre e hijo me gustaria dar un fuerte abrazo toda via lo recuerdo cuando trabajaba cerrojo faz en calle enrique velasco potele sienpre cuando saliamos nos volvia locos con sus regates potele si tener tu estatura es ser pequeño para mi heras y heres mas grade que mesi la diferencia es el dinero que le pagan mi telefono es 690323184 gracias

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