«Los sueños se pueden cumplir»

Rebeca confiesa haber ‘cumplido un sueño’.

ROBERTO BLANCO TOMÁS.

Rebeca María Sánchez Mochales es una joven vecina de Villa de Vallecas —16 añitos— que acaba de terminar 4º de la ESO en el Liceo Versalles y cuyas aficiones son “gimnasia rítmica, leer, cocinar, patinar y nadar”. Pero hay otra cosa que la distingue: ha conseguido una beca de la Fundación Amancio Ortega que le permitirá ir a los EE.UU. con todos los gastos pagados para cursar 1º de Bachillerato.

 

¿Qué supone para ti haber conseguido esta beca?

Cumplir el sueño que he tenido desde que era una niña pequeña que veía películas y series americanas y que decía que algún día estaría ahí. También poder abrir mi mente a una cultura y tradiciones diferentes y haber conocido a otros 99 chicos y chicas de mi edad que son realmente geniales y a los que tengo mucho cariño.

¿Cómo surgió la idea de participar?

Ya en 2º de la ESO quería irme al extranjero a estudiar, y estuve buscando becas y cursos, pero resultaba muy caro. Entonces mi profesora de Inglés me comentó que existía esta beca, que por aquel entonces era solo para Canadá, pero que solo me podía presentar cuando estuviese en 4º, y que para ello tenía que tener una media superior a 8 en 3º. Decidí seguir cuidando mis estudios y esforzarme mucho más para poder tener todo sobresalientes y matriculas de honor, cosa que conseguí en 2º y 3º.

En enero me presenté, y el proceso de selección ha sido de las cosas más complicadas por las que he pasado, porque de casi 6.000 alumnos de toda España solo podíamos quedar 600, y que yo pasara fue una inyección de adrenalina que me dio fuerzas para la siguiente fase, el examen. También la pasé: de 600 nos cogieron a 300. Recuerdo que cuando miré si había pasado estaba en el colegio y tuve que ver las listas con el móvil de mi profesor de Informática en el recreo, y cuando lo vi saltaba y todo el mundo me miraba.

Por fin llego la tercera fase, en la que de 300 elegían a los 100 que íbamos a disfrutar de la beca. Esta fase fue la de la prueba oral por Skype, y mi profesora y yo decidimos que tenía que hacer algo original que les llamase la atención, por lo que se me ocurrió cocinar un mug cake de Oreo, y ahí me plante yo en mi cocina y dispuesta a cocinar y hablar, cuando me llamaron y me puse supernerviosa, pero creo que algo bueno verían en mí cuando me cortaron antes de tiempo, sin terminar la tarta. Luego llegó el día de la lista definitiva, y se repitió la historia anterior: una de mis amigas me dio su pulsera de la suerte y yo miré la lista en el recreo en el móvil de mi profe, y recuerdo que solo podía llorar y llorar cuando vi mi nombre entre los 100 elegidos.

¿Cómo te ves, el curso que viene, estudiando en EE.UU.?

Muy ilusionada y con muchas ganas y mucha fuerza, aunque algo nerviosa porque no sé con lo que me encontraré cuando llegue allí, pero estoy deseando empezar y poder descubrir todo aquello.

¿Qué mensaje enviarías a los chavales y chavalas de Vallecas que te estén leyendo y quisieran intentar lo que tú has conseguido?

Que se esforzasen mucho, que nada es imposible, que si quieres algo y lo deseas con todas tus fuerzas lo puedes conseguir con mucho trabajo y constancia, y que los sueños se pueden cumplir.

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