La travesía de Reyes

El taxista, aficionado del Rayo, participó en el gran despliegue humano que llevó ayuda y se trajo para España a 135 personas a finales del mes de marzo

Reyes, segundo por la derecha, posa con una familia ucraniana

Por Raúl González

El conflicto entre Rusia y Ucrania iniciado el pasado mes de febrero ha conllevado consecuencias a corto plazo en la humanidad. Reyes, abonado del Rayo Vallecano y taxista, quiso exhibir su versión más generosa ante el resto del mundo, a modo de ayuda humanitaria para multitud de personas que están sufriendo esta guerra en sus propias carnes.

El protagonista de esta historia explica cómo inició su andadura europea: “Se nos ocurrió entre varios compañeros. Había necesidad de ayuda. Creímos que podíamos echar una mano y, por suerte, estamos en una profesión (taxista) con capacidad de movilización”. De este modo, se pusieron manos a la obra y fueron a entregar ayuda y bajarse a los refugiados que pudieron a finales del pasado mes de marzo.

El despliegue fue amplio y extenso, sumando 32 coches y dos caravanas, entre 70 compañeros aproximadamente. Todos ellos se mostraron muy felices en este reto individual y trajeron a 135 almas, seis perros y siete gatos.

El camino hasta Polonia

A la salida de la Terminal 4, Reyes situó encima de toda la ayuda la bufanda del Rayo Vallecano, su Rayo Vallecano. “Yo soy abonado y pensé que este año debíamos viajar por Europa. Los valores de valentía, coraje y nobleza son muy parecidos a los valores que representa mi profesión. Me siento muy identificado con todas las cosas. La franja la llevo en el coche, y en el pecho, con mucho orgullo”, manifiesta Reyes.

La bufanda del Rayo, en el coche del taxista vallecano

“Éramos pocos los coches de cinco plazas, casi todas eran furgonetas de alta capacidad. Lo llenábamos todo hasta los topes. Ni veíamos por los retrovisores, íbamos hasta arriba de medicinas, ropa, alimentos…Lo que nos encontramos allí fue una catástrofe que todos os podéis imaginar”, añade este aficionado franjirrojo.

El viaje de ida se hizo relativamente rápido, con doble conductor para ir turnándose y evitar cansancio acumulado. Muy cerca de allí, no se garantizaba ni la seguridad suya ni la de los refugiados y, por tanto, se cambió el punto de recogida, yendo finalmente a Varsovia. El viaje de vuelta fue mucho más lento, porque trajeron a personas en condiciones complicadas.

Reyes relata la dureza de todo aquello que apreciaron con sus ojos: “Íbamos hacia la frontera. Nosotros éramos conscientes de que a 50 kilómetros del punto de recogida se estaban realizando bombardeos. Cuando nos estábamos acercando, ya se hablaba de 25 kilómetros. Aun sabiendo de los riesgos, fuimos allí. A pesar de ser taxistas, era como si fuéramos soldados, cumpliendo órdenes para finalizar con nuestro objetivo que era cambiar la mierda de vida que les había tocado”, recuerda.

Reyes representa los valores de la franja y, estos, siempre son reconocidos por los demás. El fútbol une y así lo explica él: “Yo no conocía ninguno de los compañeros con los que fui, pero todo el mundo reconoció la bufanda del Rayo. Era conocido allí como el rayista. Sin que me conocieran, ya tenía ganado algo respecto a ellos”, destaca.

Un viaje sin esperar nada a cambio

“El fútbol es lo más importante de las cosas menos importantes” dijo el Campeón del Mundo, Jorge Valdano. Este lema se manifestó en el duro viaje de nuestro protagonista. El fútbol quedó en un segundo plano: “Una vez que llegamos allí, guardé la bufanda. Ya no era el momento, había cosas más serias. Yo sí hablé del Rayo a mi copiloto y a los refugiados que traje en el coche. Allí las cosas eran más serias y no era el momento para sacar la bufanda”, añade.

Si algunas lecciones nos han dejado las guerras, es que no existen vencedores. Todos pierden en estos conflictos, pero, a la vez, despiertan el lado más humano de las personas. Reyes lo tiene muy claro: “Ojalá que esto acabe y ellos puedan volver a su tierra y seguir con la vida que tenían. No necesito ninguna recompensa. Me vale con haber podido ayudar. Eran niños muy pequeños de 3 y 4 años y, verlos sonreír, lo era todo”, enfatiza.

Esta acción humanitaria fue obra de un gran trabajo en equipo. Todos funcionaron como un engranaje. Nuestro rayista formó parte de ello y así lo relata. “Nosotros trajimos a todas estas personas en coordinación con la embajada de Ucrania. El punto de entrega para todos ellos fue la Iglesia del padre Ángel de la Fundación de Mensajeros por la Paz. Ellos son los que fueron distribuyendo a las personas. Había algunos que tenían aquí familiares y amigos. La familia que yo traje, no tenía a nadie y eran cinco personas. Según el seguimiento que estoy teniendo a través de la trabajadora social, sé que están en un pueblecito de Segovia. Ellos venían un poco enfermos y estoy esperando a que se recuperen. En el momento que pueda subiré para hacerles una visita. Esto es lo que estoy deseando poder hacer ahora mismo”, reconoce.

“El Rayo es su gente”. Esta es una frase suele ser muy escuchada por jugadores, entrenadores y todo aquel que haya tenido la oportunidad de disfrutar de Vallecas. Acciones como las que hizo Reyes reafirman, aún más, el lema que recorre el barrio. La franja es mucho más que fútbol. La franja está llena de valores que se manifiestan en cada uno de sus aficionados y que enorgullecen a las personas que comparten esta bendita locura.

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