La paz en el barrio como en casa

La intervención del presidente de la Asociación Vecinal La Paz, Paco Pérez Carazo. Foto: A. D.

Por Araceli Domínguez

La Asociación Vecinal La Paz de Entrevías organizó el 30 de enero, en el marco del Día Mundial de la Paz, un programa comunitario bajo una premisa poderosa y sencilla: “La paz en el barrio como en casa”. Este proyecto no se limitó a una declaración de buenas intenciones, si no que habló de un laboratorio práctico donde la cultura se convirtió en la herramienta principal para desmantelar la violencia, tanto física como mental, que imponen los sistemas de poder.

Frente a un discurso armamentístico global que fomenta el rearme, el miedo y la distancia entre pueblos y barrios, la asociación respondió con poesía, bailes, música y narraciones. En un acto emotivo, se leyó el verso de Gloria Fuertes: “Si todos los gobiernos se hiciesen pacifistas, habría paz”, como un recordatorio de que la paz es, ante todo, una decisión política que los poderosos suelen eludir. Esta iniciativa hizo especial hincapié en que la paz no es solo la ausencia de guerra, sino la presencia activa de justicia.

Como señalaron sus miembros, “hay que exigir los derechos humanos y el derecho internacional para que pueda haber paz”. Esto, por supuesto, incluye el derecho a la rebeldía y a la libertad de expresión frente a sistemas, como denunció la activista Ana, refiriéndose al capitalismo, que, a su juicio, mercantiliza la vida y normaliza el conflicto.

Con una referencia distópica a 1984 de George Orwell y la advertencia de “el que viva en el 2070”, desde la asociación destacaron la urgencia de actuar ahora. Reafirmaron que la participación vecinal es el corazón de la iniciativa, encabezada simbólicamente por el presidente de este colectivo, Paco Pérez Carazo, y dinamizada por personas como Luis Farnox, “el mecánico del swing”, quien, a través de la música y el baile, demuestra que la lucha de clases también se libra en el terreno de la alegría y la conexión humana.

Espacio compartido

Este proyecto pretende ser un testimonio vivo, que enseñe que la paz se construye desde abajo, en el espacio compartido, desafiando los discursos de odio y rearmamiento. Y mostrando que la cultura y el arte no son algo bonito e inútil, si no que por el contrario son necesarios para combatir al odio e intentar llegar a encontrar la paz.

La Asociación La Paz de Entrevías recordó que la verdadera información para la paz nace en los barrios, donde la cultura se erige como el antídoto más poderoso contra la barbarie. Al respecto, sus miembros evidenciaron que la paz no es un eslogan, es un barrio que baila, un poema compartido, una comunidad que se defiende con arte y con dignidad.

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