La necesidad de actuar contra el cambio climático

Martín-Sola y Herrero, en el acto que tuvo lugar en el CC Pilar Miró

Un sencillo manual propone acciones para combatir este peligroso fenómeno

Por Isa Mendi / Vallecas VA /

El calentamiento global y el cambio climático avanzan de forma inexorable y, pese a la generalizada falta de información, no son un tema solo para especialistas, ya que van a transformar nuestra civilización, tal y como la conocemos en la actualidad, en un corto espacio de tiempo si no se adoptan medidas estructurales y si no se antepone la salud del planeta a los intereses económicos. El aumento progresivo de la temperatura, con las cada vez más frecuentes olas de calor, y la desaparición de especies son claros síntomas de que hacen falta soluciones. 

Este debate se coló en la actualidad informativa de Vallecas en la tarde del pasado 10 de octubre con la presentación en el Centro Cultural Pilar Miró de ‘Manual de lucha contra el cambio climático’, un libro que describe de forma sencilla, con gráficos y dibujos, lo que está pasando con el clima y con el planeta, lo que previsiblemente sucederá en el futuro y lo que se puede hacer colectivamente para combatir esta situación.

“La humanidad va a tener que vivir con menos energía. Habrá que pensar como readaptar los sistemas económicos para dar cobertura a las necesidades”, resumió en su intervención la antropóloga, ingeniera, profesora y activista ecofeminista, Yayo Herrero. “Estamos vivos gracias a la dependencia de la naturaleza, bebemos agua pero no la fabricamos, utilizamos energía y no la generamos. No hay vida posible sin naturaleza, ni economía, ni tecnología. Todo depende de los bienes que tienen límites”, añadió. 

A juicio de Herrero, el cambio climático no se puede separar del problema de la crisis energética. “Tenemos un sistema que pivota sobre el petróleo. Nuestros alimentos viajan, vienen desde muy lejos. Todo el trasiego de materiales y alimentos requiere petróleo”, explicó. “Una ciudad como Madrid y su comunidad necesitan un montón de desplazamientos y el 90% del transporte descansa sobre combustibles líquidos. Prácticamente en Madrid no se produce nada y prácticamente viene todo de fuera. Además, hay que sacar de la ciudad todos los residuos. El modelo urbano de gran ciudad es muy dependiente del petróleo y la quema de combustibles fósiles está detrás del calentamiento global”, señaló.

Samuel Martín-Sosa, co-autor del libro, experto en políticas ambientales, activista ecologista y vecino del Ensanche de Vallecas, comparte en Vallecas VA el diagnóstico de Herrero y abundó en la idea “de que nos quedan 11 años para hacer cambios radicales”. “Hay consenso científico de que necesitamos recudir a la mitad las emisiones de gases efecto invernadero en 2030, lo que es una burrada, y en su totalidad en 2050, para que no aumente la temperatura. Por tanto habrá que hacer cambios sin precedentes, no solo de transición, y consumir la energía con criterios de justicia social y sin que nadie se quede fuera”, argumenta. “Vivimos en un planeta con límites, con recursos limitados, pero nuestra economía funciona como si viviéramos en un planeta ilimitado. Hay que volver a participar en comunidades, crear lazos de solidaridad para enseñar los límites. No puedes hacer lo que te dé la gana y para evitarlo hay que salir a la calle con más intensidad”, añade.

Vallecas

Martín-Sosa dice que en Vallecas hacen falta medidas de adaptación, porque los impactos del cambio climático, a su juicio, ya son visibles. Como ejemplo, pone el colegio de sus hijos donde se han llegado a producir mareos de niños por el incremento del calor. “La intensidad del calor va por barrios y los del Centro y del Este son los que más van a sufrirla con diferencias de hasta 8 grados, en función de la vegetación. No estamos tomando medidas. No basta con poner aire acondicionado, habrá que crear puntos de agua, sombreado, huertos urbanos… para estar mejor adaptados. Pero falta mucha información y un poco de concienciación, que se ve en la escasa utilización del cubo marrón para residuos orgánicos”, señala. En cuanto al Ensanche, el barrio en donde vive, dice que todo está centralizado alrededor del centro comercial y que todo mundo coge el coche para desplazarse, consumiendo más energía, algo que no sucede en una zona más compacta como el Casco Histórico de Vallecas. “Necesitamos reducir los desplazamientos para conseguir menos emisiones”, concluye.

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