Encasa Cibeles no garantiza la seguridad en las viviendas que ha comprado

La venta de viviendas públicas ha cosechado el rechazo vecinal.
La venta de viviendas públicas ha cosechado el rechazo vecinal.

A.V. PAU ENSANCHE DE VK.

El 25 de octubre de 2013, la Comunidad de Madrid firma la venta de 2.935 viviendas. La empresa ganadora es Azora, con capital del fondo de inversión Goldman Sachs. Poco después, Azora constituye una sociedad instrumental llamada Encasa Cibeles, a nombre de la cual inscribe la propiedad. La mayoría de estas viviendas, unas 2.300, están en régimen de alquiler con opción a compra; el resto, de alquiler convencional. Del total, 1.037 son promociones del Ensanche de Vallecas —728 con opción a compra y 309 solo de alquiler—. Estas últimas están agrupadas en 5 edificios de los 12 vendidos.

Desde el principio, Encasa Cibeles ha mostrado más interés por unos edificios que por otros. Entre los más desatendidos están aquellos que concentran la vivienda que no tiene opción de compra y que, por lo general, está destinada a familias en condiciones de especial necesidad. La falta de control y supervisión facilitó que, entre abril y mayo de 2014, en tres edificios se produjese una okupación masiva de pisos mediante prácticas mafiosas, de manera que un grupo reducido de personas entraba en las viviendas y preparaba los enganches a luz y agua para luego venderlas o alquilarlas a familias de su red. Este grupo ha generado toda clase de problemas de convivencia, ensuciando los edificios y las calles colindantes, destrozando el mobiliario de los edificios y generando problemas de ruidos, fiestas en la calle hasta altas horas de la noche, intimidaciones y enfrentamiento a vecinos, destrozos en garajes, hurtos en vehículos, etc. Los principales altercados se han producido cuando los vecinos han intentado evitar nuevas okupaciones o cuando trabajadores de las empresas de suministros venían a supervisar los cuartos de contadores. En estas ocasiones, los grupos mafiosos han sacado cuchillos, palos e incluso pistolas.

Las continuas protestas por parte de los vecinos a Encasa Cibeles propiciaron una primera reunión de Encasa Cibeles con los vecinos y la interlocución de la A.V. PAU del Ensanche de Vallecas, a la que siguieron varias reuniones y contactos en las que Encasa se comprometió a establecer una coordinación fluida con la Policía, agilizar las denuncias de las okupaciones mafiosas y poner una empresa de seguridad que evitase nuevas okupaciones y situaciones de conflicto.

La empresa de seguridad elegida fue MOTAL, que lejos de solucionar el problema lo acrecentó. Entre tanto, los problemas se fueron agravando y consolidando. El 8 de enero de 2015 un grupo de mafiosos destrozó un portal. Encasa Cibeles decidió entonces, a demanda de los vecinos, incorporar el 22 de enero a otra empresa de seguridad en el edificio de Gran Vía del Sureste con Eduardo Chillida. El recibimiento de los mafiosos consistió en apedrearles y destrozar la caseta de los vigilantes. El 27 de enero volvieron a destrozar otro portal y en el incidente le arrojaron un extintor desde un 6º piso a una vecina. Correos ya no reparte en el edificio, pues no hay buzones…

Los vecinos han vuelto a reunirse con Encasa Cibeles en febrero, pero todas las medidas que siguen poniéndose en práctica van dirigidas a evitar nuevas okupaciones, y ninguna a garantizar la seguridad de los vecinos, cuyo hartazgo crece por momentos.


Foto: A.V. PAU del Ensanche de Vallecas

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