Por Araceli Domínguez
La historia del grupo Bella Bestia se remonta a 1982 en Entrevías, tras la disolución de la banda Pie de Metal. En ese momento, José María, más conocido como Pepe Mari, y Tony Acebes decidieron emprender un nuevo proyecto musical. A ellos se sumaron integrantes procedentes de otras agrupaciones como Bush y Unión Pacific. Durante el proceso de consolidación de la formación, contactaron con diversos músicos, entre ellos Manolo Arias y el batería de Niágara. Aunque inicialmente contaban con un vocalista de Salamanca que interpretaba temas en cuatro idiomas, este no llegó a concretar su permanencia por diversos contratiempos. Finalmente, reclutaron a Tony Cuevas, proveniente de la escena madrileña, quien se convirtió en el cantante oficial del primer álbum de estudio de la banda.
Este trabajo discográfico con el disco «Bella Bestia» abrió el camino para el grupo, pero fue su segundo álbum, «Lista para matar», el que catapultó definitivamente su carrera en los años 80. Las ventas aumentaron de una manera exponencial, pasando de unas 12.000 copias a superar las 40.000, un fenómeno reforzado por su aparición en el popular programa de televisión «Un, dos, tres…».
Esta proyección mediática transformó su agenda de actuaciones, multiplicando las fechas hasta superar los 100 conciertos anuales y realizando intensas giras veraniegas por toda la geografía española, con 28 actuaciones en cuestión de un mes.
A pesar del éxito, Pepe Mari señala en esta entrevista con Vallecas VA que el potencial internacional del grupo se vio frenado por las exigencias financieras que las discográficas de la época impusieron a las emisoras de radio, lo que impidió concretar alianzas clave para su expansión.
Proyección actual
A lo largo de los años, el método de trabajo de Bella Bestia ha evolucionado sustancialmente. Frente a las grabaciones analógicas en cuatro pistas de sus inicios, donde los temas se interpretaban prácticamente del tirón en el estudio, las producciones actuales emplean procesos digitales independientes para cada instrumento, ofreciendo un sonido más limpio, profesional y definido sin perder la energía del directo.
Con su último sencillo «No mires atrás», la banda reflexiona sobre las transformaciones de la industria musical, caracterizada hoy por la ausencia del apoyo discográfico tradicional. Ante este panorama, el mensaje del grupo se enfoca en mantener la convicción, dejar atrás el pasado y continuar avanzando con determinación en la música.







