Alfon considera que su condena responde a motivos políticos

Rueda de prensa Alfon. /ANA MIRANDA
Rueda de prensa Alfon. /ANA MIRANDA

PLATAFORMA POR LA LIBERTAD DE ALFON .

Madrid, 16 de enero. Alfonso Fernández, Alfon, el joven vallecano condenado a cuatro años de prisión por la Audiencia Provincial de Madrid por el delito de “tenencia de material explosivo”, valoraba este mediodía —en la rueda de prensa celebrada en el Ateneo de Madrid a las 12:00— que dicha sentencia responde a motivos políticos y persigue amedrentar a todas aquellas personas disconformes con la actual situación político-social, disuadiéndolas de cualquier intención de protestar. Así lo afirmaba también la Plataforma por la Libertad de Alfon, que, en un comunicado leído en la rueda de prensa por uno de sus integrantes, consideraba demostrado el montaje policial que vienen denunciando en el juicio celebrado el pasado 25 de noviembre, “juicio repleto de incongruencias, sin pruebas objetivas que demostrasen la acusación, centrándose principalmente en preguntas referidas a su ideología y vida personal”.

Sobre ello abundó Erlantz Ibarrondo, abogado defensor de Alfonso, que desglosó los fundamentos del recurso presentado a la sentencia. Ibarrondo estima que ésta vulnera la presunción de inocencia de su defendido y viene a dar colofón a una situación perversa, que definió como de “prueba diabólica”, en la que parece que el acusado es quien tiene que demostrar que es inocente. Obviamente, la defensa en esas condiciones resulta especialmente difícil, como nos hizo notar el abogado, quien resaltó asimismo cómo la palabra de un policía es suficiente para que un ciudadano sea declarado culpable y condenado a prisión, dado que el tribunal en este caso no ha estimado ninguna otra prueba o testimonio, aunque buena parte de ellos dejaban abiertos interrogantes importantes, que la sentencia no ha resuelto.

Así, y resaltando que la defensa se ha basado en todo momento en hechos objetivos, el abogado ha enunciado diferentes aspectos no estimados por el tribunal. Entre otros, la ruptura de la “cadena de custodia” de los supuestos explosivos, que hace imposible saber si se trata del mismo artefacto; que se haya obviado la comprobación de huellas dactilares en el mismo, lo que probaría que Alfon no lo llevaba; el sorprendente tratamiento del artefacto explosivo por los policías, que no encuentran problema en manipularlo y trasladarlo en su propio coche; o la “sorpresiva” llegada de los informes que analizan los componentes del artefacto sin que los hubiera pedido ninguna de las partes, uno de ellos poco antes y el otro después de la primera vista, casi pasados dos años de la detención de Alfonso. Esto último es especialmente grave, pues nos indica que el joven estuvo en prisión preventiva, en régimen FIES e incluso se escribió el escrito de la acusación por “tenencia de material explosivo” sin haberse analizado todavía el presunto “material” para comprobar si era “explosivo” o no. Para colmo, cuando finalmente se hizo —a iniciativa policial, sin que ni la fiscalía ni el tribunal lo pidieran—, la ruptura de la cadena de custodia arrojaría, como poco, dudas sobre si el presunto material incautado aquel día y el que se estaba analizando es el mismo.

En la rueda de prensa se denunció también la campaña de criminalización que sufre el joven vallecano, “a base de mentiras y manipulación de la información, para justificar así este montaje policial, intentando que el pueblo olvide que Alfon salió aquel 14 de noviembre de 2012 —día de la huelga general europea, cuando se produjo su detención— de casa, junto a sus vecinos, para reivindicar la sanidad y la educación pública, mostrando su rechazo a la reforma laboral, a los recortes sociales… En definitiva, luchando por los derechos de toda la clase obrera”, recordaba el comunicado de la plataforma.

De todo ello nos habló Alfon, quien decidió enfocar su intervención en términos políticos por valorar que político es el motivo de su condena. Hizo un análisis de la situación actual, caracterizada por el paro, la precariedad, la pérdida de derechos laborales y sociales, la represión y la manipulación a través de los medios de comunicación, todo ello “perfectamente visible para la gente que vive en barrios como Vallecas”. El joven destacó cómo “en todo esto coincide algo: el que sale perjudicado es el proletariado internacional”, y que “todo ello no son las causas, sino las consecuencias de vivir en un sistema capitalista”.

 


FOTO: ANA MIRANDA

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