Otro paso para intentar destruir la identidad de Cañada Real

Una imagen de la construcción del centro, en marzo de 2019 . Foto: Centro Sociocomunitario Cañada Real

Por Plataforma Cívica de Apoyo a la Lucha por la Luz de Cañada Real Galiana

Llevamos más de 60 años con una población estable en la Cañada Real y seis años en los que el Gobierno de la Comunidad de Madrid, en connivencia con los de los ayuntamientos de Madrid y Rivas Vaciamadrid, y la complicidad culpable del Gobierno central, han pasado a la fase desesperada de intentar expulsar a sus habitantes del territorio que ocupan —lo que beneficiaría a las expansiones urbanísticas en marcha en la zona—, con el criminal corte del suministro eléctrico y la consiguiente flagrante, vergonzosa, denunciada e inmisericorde violación de sus derechos humanos. Pero Cañada resiste. Lo que se explica por la necesidad de vivir en la tierra propia, en la que muchos de los actuales habitantes nacieron, y también en los fuertes vínculos comunitarios que dan una identidad propia a la población del barrio de la Cañada Real.

Como toda identidad, la misma está basada en una historia de ideales, esperanzas, temores y sufrimientos compartidos, que quedan representados en símbolos poderosos. Uno de ellos es, sin duda, el Centro Sociocomunitario del Sector 5. Desde su propia construcción hasta el presente ha sido siempre un espacio para el trabajo común de los habitantes de la Cañada y un cauce para la consecución de muchos logros. Ya en su construcción participaron directamente cientos de habitantes de la Cañada Real, sin importar el origen, el sexo o la edad. Una idea de proyecto comunitario que quedaría bien reflejada en el cartel de obra que puso la empresa Recetas Urbanas, que se encargó de su ejecución: «Permitido el paso a toda persona ajena a la obra».

Y así, desde 2019, el centro sirvió de espacio donde reunirse los habitantes de los diferentes sectores, para tomar decisiones relevantes y para ofrecer actividades culturales y deportivas, a propuesta y con el impulso de los propios vecinos y vecinas. Incluso cuando dejaron a la Cañada Real sin electricidad y sobrevino la tormenta Filomena, este espacio, gracias a sus propios generadores eléctricos, pudo servir para darles cobijo. El centro representaba y representa la vida en comunidad de los habitantes del barrio, ayudando a crear la identidad común que les fortalece.

Decisión política

Por eso la Comunidad de Madrid ha decidido terminar con él. Y así, en un comunicado conjunto, los comisionados de Madrid y Rivas Vaciamadrid han informado de que ya no se permitirán más actividades de los residentes en el centro, teniendo que realizarlas en los espacios socioculturales del propio ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid. Con ello dan otro paso más para intentar destruir la identidad de la población del barrio, procurando debilitar los lazos que les unen como comunidad y conseguir, por fin, doblegar su férrea voluntad. Pero si seis años de gravísimas violaciones de sus derechos, viviendo en el entorno torturante al que las administraciones les someten, no lo han conseguido, nada lo va a conseguir. Una vez más, Cañada resistirá.

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