Acampada Sol, la unión es fuerza

Durante demasiados años, ningún partido político de los que han gobernado a nivel estatal se ha tomado en serio dar respuesta al derecho fundamental, recogido en la Constitución, a una vivienda digna para todos.

Una vez más, la gente ha vuelto a salir a las plazas a manifestar su indignación, rabia y hartazgo ante las crecientes dificultades para habitar una vivienda digna, ya sea en propiedad o en alquiler. Esta movilización, protagonizada principalmente por jóvenes, en poco más de una semana ha adquirido una dimensión y un alcance que no se esperaba, y sigue creciendo y extendiéndose por otras ciudades y planteándose dar nuevos pasos como una huelga general por la vivienda.

Este sistema ya no da más de sí, porque está basado en la violencia de todo tipo y esta movilización es una clara evidencia más. Ojalá se aproveche este momento para profundizar en la raíz de esta injusticia y se comprenda que la necesidad es aprender a desarrollar nuevas formas de lucha, de organización de base, que pongan a todo ser humano en el centro y desarrollen la noviolencia activa como forma de lucha social. La sociedad del futuro tendrá validez si está sustentada en una mirada compasiva y en una profunda comprensión de que es la creciente deshumanización lo que hay que superar a nivel personal, social e institucional.

Es imprescindible la lucha organizada, con manifestaciones masivas en las calles y plazas, y, a la vez, día a día, en las asambleas de barrio, con las organizaciones de base. Es fundamental para poder seguir echando pulsos al poder económico y político e ir viendo cómo ir ganando pequeñas, medianas o grandes batallas avanzando en la dirección de influir en la agenda política como ha sucedido en esta ocasión, poniendo en situación al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de adelantar las elecciones generales al 29 de noviembre.

La lucha de fondo, la radical, es por la construcción de una sociedad verdaderamente humana y esa construcción la levantamos la gente común y corriente en el día a día.
La chispa que ha prendido la Acampada Sol ha de seguir avanzando en fortalecer la organización, la acción, la unión en los barrios, la precisión estratégica y las movilizaciones. Es momento de arremangarse y ensanchar la ventana de oportunidad que ha abierto la lucha por el derecho a una vivienda digna. Hay que sumar y confiar en este proceso.

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