Cuando un adolescente está “borde”, no siempre está enfadado contigo

Por Anabel Castro

“Déjame en paz”. “Siempre estás encima”. “Qué pesada eres”. Estas frases aparecen a veces en casa sin previo aviso. Preguntamos cómo ha ido el día, intentamos acercarnos y de pronto recibimos una mala contestación, silencio o un portazo.

En ese momento es fácil pensar que nos están rechazando. Que ya no quieren saber nada de nosotros. Que algo se ha roto. Pero de las vivencias con adolescentes he aprendido algo importante: la mayoría de las veces no están reaccionando contra sus padres o contra sus profesores. Están reaccionando desde dentro de ellos.

No siempre saben explicar lo que sienten. No saben ponerle nombre al agobio, a la inseguridad, a la presión, al miedo o a la tristeza. Y cuando no hay palabras, aparece otra cosa: el enfado, la distancia, la mala contestación. Es más fácil decir “déjame” que decir “no sé qué me pasa”. Es más fácil cerrar la puerta que reconocer “me estoy sintiendo mal”. Y esto no significa que todo valga.

Por supuesto que hay que poner límites. Pero quizá podamos hacerlo sin desconectar emocionalmente de ellos. Podemos decir: “No voy a permitir que me hables así, pero quiero que sepas que estoy aquí. Si algo te pasa, puedes contármelo cuando estés preparado”.

Muchos adolescentes no cuentan lo que les ocurre porque no quieren preocupar, porque sienten vergüenza, porque creen que no les vamos a entender o porque piensan que tienen que gestionarlo solos. Y muchas veces no pueden. Se desbordan.

Por eso, cuando un hijo responde mal, se encierra o parece estar siempre enfadado, antes de vivirlo como un ataque, quizá podríamos preguntarnos: “¿Qué le está pasando por dentro?”

No se trata de justificar una falta de respeto. Se trata de mirar más allá del comportamiento. De ver a la persona, no solo la contestación. De entender que quizá detrás de ese adolescente “borde” hay un chico o una chica que está sufriendo y no sabe pedir ayuda.

El consejo para madres y padres sería éste: míralo con amor. Pon límites, sí, pero no te retires emocionalmente. Hazle sentir que sigues a su lado, incluso cuando no sabe expresarse bien. Nuestros hijos necesitan padres que no dejen de intentarlo. Padres que sepan escuchar, esperar, sostener y recordarles, incluso en los momentos difíciles, que no tienen que sufrir solos.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.