La lectura como salvación

Vallecas VA entrevistó a Ramoncín en la Feria del Libro de Puente de Vallecas

Ramoncín participó en la presentación del libro de Iñaki Reyes 'La chica y el maestro'. Foto: I. Mendi

Por Araceli Domínguez

En un mundo saturado de estímulos fugaces y titulares que pretenden agotar la verdad, hay quien todavía defiende la lectura como un acto profundo, casi revolucionario. Así lo expresa el protagonista de esta entrevista, donde desgrana sin ambages su visión sobre la literatura necesaria, el amor con todas sus aristas y la preservación de la memoria histórica.

Y es que tras la presentación el 17 de mayo del libro ‘La chica y el maestro’ de Iñaki Reyes, en la décima Feria del Libro de Puente de Vallecas, José Ramón Julio Márquez Martínez, más conocido en el mundo del rock como Ramoncín, concedió unos minutos a Vallecas VA en los que dio su opinión sobre la importancia de la literatura en un mundo sumido en la desinformación y las pantallas.

Leer para saber, saber para poder

“Unos no leen porque no saben, otros no saben porque no leen”, arrancó citando el cantante. Para él, el problema no es solo el analfabetismo funcional, sino la creciente incapacidad de los jóvenes para sumergirse en un libro sin caer en el “tic nervioso” de pasar páginas como quien hojea un ‘feed’. Por eso considera inexplicable que un español no haya leído ‘el Quijote’, ‘el Buscón’ o ‘el Lazarillo de Tormes’. Pero su canon no se detiene en los clásicos: abraza desde los poetas franceses hasta la ‘beat generation’ norteamericana, con la misma amplitud con que uno escucha a Mozart y a los Rolling Stones: “La lectura es tan inmensa como la música”, sentenció. Y añadió: “El que sabe puede. Y cuando sabe, ya los que quieren poder no lo tienen tan fácil”.

El amor que no se atreve a decir su nombre

La conversación derivó hacia el tipo de amor que atraviesa la novela de Iñaki Reyes, el libro del que se habla en la entrevista, ‘La chica y el maestro’: un amor fraternal, de maestro a alumna, que sin embargo esconde una pulsión sexual latente. El entrevistado no rehuyó la incomodidad: “Es duro decirlo, porque estaríamos hablando de un abusador de niños”. Pero analizó con crudeza la trama: ella tiene 12 años, él 29. Y se preguntó en voz alta qué habría pasado si el final trágico no hubiera ocurrido: “Si no hubieran matado al profesor, ese amor se podría haber convertido en un amor como lo entendemos desde el punto de vista físico. Hay besos en el cuello, ternura, olor del cabello… eso, prolongado en el tiempo, inevitablemente habría derivado en un amor sexual”, argumentó.

Planteó incluso una “distopía” alternativa en la que ella, al crecer, se enamorara de un hombre 10 años mayor. “No pasaría nada”, dijo, aunque el contexto inicial fuera irresoluble.

Un momento de la entrevista con Vallecas VA. Foto: I. Mendi

Memoria histórica: ni héroes intocables ni vecinos encantadores

La entrevista dio un giro cuando se le preguntó si novelas como la de Reyes son necesarias para concienciar acerca de la memoria histórica. Su respuesta es fue tajante: “Debería ser una obligación. Debería haber un capítulo en los libros de texto explicando cosas tan simples como: yo te mando a matar a ti, te matan, tú desapareces, y a mí me entierran en una iglesia. Eso lo entiende hasta un niño”; comentó, refiriéndose al caso del genial escritor granadino Federico García Lorca. Criticó con dureza la doble moral que permite distinguir entre el vecino “muy majo” y el hecho de que “haya matado a su mujer”. Y puso ejemplos europeos: en Alemania no se puede hablar de Hitler con ligereza, y el mariscal Petain, héroe en la Primera Guerra Mundial, es recordado sobre todo por su colaboración con los nazis: “Lo último que ha hecho borra todo lo demás. Eso es lo que hay que explicar a los chiquillos”, aseguró Ramoncín.

El peligro de la superficialidad

Y finalizó con una advertencia: “Si se pierde la lectura, se pierde la cultura universal, se pierde lo que somos”. A mismo tiempo, denunció la falsa erudición de quien cree saberlo todo con un titular o un vistazo a Wikipedia. “Hay que profundizar”, enfatizó. Y ahí reside, dijo, la verdadera magia de la novela de Iñaki: 250 páginas de descripciones minuciosas que, poco a poco, colocan al lector en el lugar, le ponen cara y voz a los personajes, hasta que “de pronto llega el hachazo”. Un hachazo que, en el año 37, en plena Guerra Civil, busca al ‘rojo’ que tocó el himno de Riego. Y entre tanta barbarie, la única idea redentora: salvar a la cría.

La entrevista deja tal vez un poso incómodo: la literatura no es un adorno. Es un modo de mirar de frente, sin filtros, y decidir qué clase de humanos queremos ser.

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