Los cines antiguos de Vallecas: memoria viva de nuestro barrio

Un recorrido por su historia y su legado cultural

Por alumnado de 3.º de Diversificación del IES Madrid Sur (editado por Key Verástegui)

En el pasado, ir al cine era una actividad accesible. Las entradas tenían precios populares y estaban al alcance de la mayoría de la población, por lo que no se consideraba un lujo, sino una costumbre habitual. Sin embargo, con el paso del tiempo, el aumento de los precios dificultó el acceso y ya no todas las personas podían disfrutar del cine con la misma facilidad.

Durante décadas, los cines de barrio fueron un espacio clave en la vida cotidiana de sus vecinos. Estos no solo ofrecían películas, puesto que también eran un punto de encuentro social y cultural para las familias trabajadoras. Más allá del entretenimiento, en los barrios obreros estos lugares servían como punto de reunión donde los vecinos hablaban, compartían ideas y organizaban asambleas, fortaleciendo así la vida cultural de la ciudadanía que participaba en estos eventos. Lo que nos lleva a hablar a continuación de la particularidad vallecana en relación a sus cines y lo que estos supusieron para dicho distrito, antes municipio independiente, y ahora anexado a la ciudad madrileña.

Antes de seguir leyendo, tenemos que tener claro que ir al cine no solo era ver una película, pues era un plan especial: la gente empezaba haciendo colas interminables, sí, para luego reunirse allí con amigos y familiares con los que disfrutar en comunidad de las obras cinematográficas en grandes salas con cortinas rojas y proyectores que hacían un ruido muy característico. Pese a no tener la tecnología de ahora, suplían esto generando un gran ambiente social. Además, se podían visualizar películas que hoy en día son clásicos tales como Casablanca, por lo que es innegable que cada sesión se vivía con una enorme emoción.

Cines de barrio, por Valeria Hernández y Abby Rivera

El Cine París estaba ubicado en la calle de Carlos Martín Álvarez, se inauguró en 1959 y su clausura definitiva fue en 1987. Tras ello, este mismo local fue reutilizado y transformado. Otro de los espacios importantes fue el Excelsior, que se hallaba en la Avenida de la Albufera y su apertura fue a mediados de los años 50. Contaba con una capacidad de 1.300 butacas. Hoy en día ya no existe, pero es recordado como uno de los más grandes cines desaparecidos de Vallecas. Por su parte, el Cine Goya funcionaba en la calle Vallecas número 3, misma calle que hoy en día es Monte Olivetti, una dirección muy popular. Su apertura data de 1923, puesto que es uno de los cines con mayor solera de incluso el resto de barrios madrileños. Desgraciadamente, 1987 trajo consigo su cierre definitivo y su consecuente derribo para ser sustituido por viviendas. Por último, el Cine Frutos, que curiosamente era aledaño al de Goya, anteriormente reseñado, fue reutilizado posteriormente como comercio en los años 60 hasta que cerró en 1980. Sin embargo, en comparación con los cines anteriormente mencionados, el edificio se convirtió en una sala de teatro y no fue, por suerte, demolido, sino que pasó a pertenecer a la Compañía Nacional de Teatro Clásico. También, sus salas fueron empleadas como lugares para realizar espectáculos hasta que en el 2020 fue derribado para construir viviendas.

Los alumnos de 3.º de Diversificación del IES Madrid Sur que han elaborado el texto

Las diferencias más notables entre los cines de antes y los de ahora, por Martha Fuentes y Valerie Narváez

Para empezar, tenemos que tener en cuenta que los precios antes eran muchísimo más baratos, una cantidad irrisoria en comparación con la actualidad. En Vallecas y en toda España las entradas estaban pensadas para la gente de barrio, para familias obreras. Entonces, esto no era un lujo, era más bien algo asequible y normal. Al cambio de moneda, estos precios populares no superarían los 2 o 3 euros.

En cambio, ahora el cine es caro y ya no todo el mundo puede ir tan fácilmente. Por ejemplo, en las salas modernas, una entrada general puede costar hasta 10,90 euros por la tarde en una sesión al uso. Y, si se trata de una sala premium o durante los fines de semana, los precios pueden inflarse mucho más. Eso sin considerar que el precio de las necesarias palomitas o los refrescos van aparte. En definitiva, todo esto significa que ir al cine hoy en día puede costar casi el triple con aumentos notables en salas con mejores equipos, en horas punta, etc.

Aun así, desde el comienzo de la historia cinematográfica en Vallecas, el barrio se convirtió rápidamente en un pilar básico de la vida cultural, tradicional y social durante todo el siglo XX. Ya que no solo suponía el ocio por el ocio, sino que las comunidades celebraban en esos recintos diferentes eventos que, en muchas ocasiones, desafiaban a la autoridad (por celebrar mítines o alojar a refugiados y presos políticos). De este modo, los cines jugaron un papel fundamental y llegaron a ser considerados incluso «uno de los siete artes de la zona».

Además, la historia de estos lugares también tiene capítulos de valentía y de reivindicación. Así que tenemos que valorar hoy en día, con mucha nostalgia, que estos templos de arte fueron y serán crisoles de la identidad local, escenarios de la innovación artística y foros de resistencia cívica. ¡Que su legado perdure y que nos recuerde la importancia de estos espacios, vistos como catalizadores de cultura, música y memoria histórica!

Películas inspiradas o rodadas en Vallecas, por Amalia Bellido y Mainor David Yanes

Mención aparte merece en este momento hablar sobre algunas películas grabadas o inspiradas en nuestro querido barrio del sureste de Madrid, porque Vallecas no solo es fútbol, barras de bar y grafitis míticos. También ha sido escenario, y alma, de un montón de pelis que retratan lo que somos: un barrio muy vivo, con mucha historia y orgullosamente obrero en el que el sentimiento de pertenencia es muy fuerte. Por todos estos motivos el barrio ha llamado la atención de muchos directores de cine.

La primera película de la que hablaremos será de Barrio que, como su título indica, habla de una barriada parecida a la nuestra en la que tres adolescentes querían ir de vacaciones, pero, como no tienen suficiente dinero, deciden pasar el verano viviendo aventuras cerca de sus propios domicilios. Además, varios chavales que salían en la película no eran actores y actrices profesionales, sino naturales de la zona. Además, se grabó en Puente de Vallecas, en algunas calles de Portazgo y de Nueva Numancia; junto a otras zonas del sur de Madrid. El director de Barrio fue Fernando León de Aranoa, nacido en Madrid en 1968. Su estilo se centra en historias reales de la gente de a pie, por eso creó la película con la intención de mostrar lo que se siente al nacer y crecer en un barrio obrero sin mucho dinero, pero con buenas amistades.

Deprisa, deprisa (1981) trata también de un grupo de adolescentes que se dedica a robar y atracar tiendas para conseguir dinero rápido. Así se muestra en esta cinta cómo era la vida en los años 80. Los lugares donde se filmó fueron el Pozo del Tío Raimundo, Entrevías, Nueva Numancia, Portazgo y en solares o descampados cercanos a dichos sitios. Su director fue Carlos Saura, que nació en 1932 y además fue escritor y fotógrafo. Se dice que dirigió Deprisa, deprisa para intentar reflejar y cambiar la situación sociopolítica y económica de España, mostrando así una juventud marginada y sin futuro condenada a subsistir en los barrios bajos de la capital madrileña.

Carmen y Lola visibiliza la historia de dos chicas gitanas que se enamoran entre ellas y van en contra de su familia para que triunfe entre sí el amor verdadero. Esta película fue grabada en la Cañada Real principalmente, aunque algunas escenas también fueron tomadas en el barrio de Entrevías. La directora, Arantxa Echevarría, la hizo para poner voz y cara a las historias de amor lésbico que se pueden dar dentro de las comunidades gitanas.

La última película que queremos reseñar es La estanquera de Vallecas, porque es probablemente el largometraje que mejor representa la esencia de nuestro barrio. Fue dirigida por Eloy de la Iglesia y trata sobre dos ladrones con poca experiencia que planean saquear un estanco del barrio. Sin embargo, este intento fallido termina con un secuestro y su desarrollo en la gran pantalla está lleno de humor, tensión y humanidad. Además, algo muy particular de esta película es que hace de Vallecas un personaje colectivo más. Es decir, se materializa la figura del personaje-ciudad como ente plural y agente en el desarrollo de los hechos filmados. Una gran oda a Vallecas que se muestra desde el vocabulario empleado hasta los portales, calles y vecinos seleccionados para La estanquera de Vallecas. Por eso, de entre todas las películas mencionadas o que se quedan en el tintero, esta sin duda se lleva la palma por su ambientación exacta y milimétrica.

Para terminar, hemos de considerar que hay otras inspiradas en el barrio, pero dejamos que este artículo le sirva al lector como aliciente o gatillo detonante para que busque, se informe y disfrute visualizando este y otros largometrajes barriales, desde Vallecas, a Madrid en general o Barcelona. Nosotros, por ejemplo, nos hemos enterado en clase de que el autobús 57 de Alto del Arenal fue secuestrado por vecinos al igual que pasó en Barcelona con el bus 47. ¡Nos encantó ver esa peli tan nueva y ganadora de premios Goya para comparar las vivencias barcelonesas con las vallecanas!

Charla con los miembros de la Asociación Vecinal Palomeras Bajas, por Diego Gurreonero y Edu Ordóñez

Los pasados meses de noviembre y diciembre de 2025, los alumnos y las alumnas de Diversificación del IES Madrid Sur fuimos a varias charlas organizadas por la Asociación de Vecinos de Palomeras Bajas, enfrente del Centro Cultural Paco Rabal y muy próximo a nuestro instituto. A continuación, mostraremos algunas preguntas que les hicimos a los vecinos y vecinas de esta asociación y las respuestas aportadas por ellos, los primeros residentes de Palomeras Bajas que, además, levantaron el barrio con sus propias manos (con mucho sudor y sorteando la represión), desde sus casas a sus colegios, que antes eran barracones.

—En vuestra época, ¿quiénes eran los grises y qué hacían dentro de los cines?

—Eran los policías de la dictadura franquista y no nos dejaban reunirnos en grupos de más de tres personas, porque lo consideraban terrorismo. Además, separaban a las parejas que intentaban darse caricias durante las sesiones de cine de barrio y de verano.

—¿Cuál era el género de películas más popular cuando iniciaron los cines aquí?

—Las pelis del oeste, el western. Por la cantidad de efectos especiales que tenían que en esa época eran muy innovadores y sorprendentes.

—Pero, ¿qué era el western?

—Películas que contaban historias del salvaje oeste, de indios y vaqueros, tiros y amoríos.

—¿Cuál fue una de las películas más famosas de ese estilo?

—Sin duda, Evasión total.

—Los cines no eran para ver pelis únicamente, ¿para qué servían también?

—Para reuniones políticas y vecinales, para crear sindicatos y asambleas o para proteger a la gente vecina de la represión de la dictadura. También para otros actos culturales como la danza o la música.

—¿Creen que los cines actuales tienen la misma libertad que los que hubo después del franquismo, durante la Transición española?

—No, porque en los cines de los 80, por ejemplo, permitían fumar y ahora eso no se concibe, por salud, en espacios públicos.

Biografía de un personaje icónico del barrio, ‘Poli’ Díaz, por Samir Martínez y Moisés Salcedo

Su nombre completo es Policarpo Díaz Arévalo y nació el 21 de noviembre de 1967; más tarde fue apodado y popularmente conocido como «el potro de Vallecas». No queríamos finalizar este artículo sin antes contar brevemente la biografía de un personaje vallecano del que además se está haciendo una película basada en los hechos reales de su vida. Según las noticias, este biopic se estrenará a lo largo de este año 2026.

Pese a haber contado anteriormente la situación económicamente cara de los cines hoy en día, creemos que es buena oportunidad para acudir al cine con familiares y amigos para poder disfrutar de la historia de un vallecano en la gran pantalla…

Policarpo Díaz Arévalo fue uno de los boxeadores más famosos y polémicos de España en los años 80 y 90. Creció en nuestro barrio bajo el seno de un ambiente y una familia humildes. Esto le llevó a generar interés por el boxeo desde bien jovencito. Así, gracias a su talento y su carisma, se convirtió en una gran promesa del boxeo a nivel nacional. Tanto fue así que en 1987 se proclamó campeón de Europa de peso ligero, hecho que le hizo muy popular en todo el país y el continente, destacando principalmente su estilo agresivo y su personalidad que le dieron un matiz diferenciador y, sobre todo, mucha fama, prestigio y reconocimiento.

Más tarde, en 1991, tuvo la gran oportunidad de pelear por el campeonato mundial frente al estadounidense Whitaker, uno de los mejores boxeadores de la historia. Y, aunque nuestro «potro de Vallecas» compitió con valentía, acabó perdiendo el combate (muy vallecano este detalle también, el de la derrota).

Sin embargo, a pesar de su éxito deportivo, su vida también estuvo marcada por problemas con las drogas y la justicia. Esto afectó gravemente a su carrera profesional y a su vida personal, ya que incluso experimentó momentos muy difíciles por problemas legales y de salud. Afortunadamente, con el paso de los años, ‘Poli’ Díaz ha intentado rehacer su vida y dar charlas contando su historia para dar ejemplo de los riesgos que acarrea la fama y las malas decisiones.

Sopa de letras sobre los cines de Vallecas, realizada por Key Verástegui

Palabras a encontrar: PARIS- REX- AVENIDA- VERSALLES- BELLAVISTA- CARIBE- IMPERIAL- GOYA- FRUTOS- GIMENO- NACIONAL- NUMANCIA- RIO- EXCELSIOR. Pista: los nombres pueden estar al revés.

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