15M Puente, sobre la acción conjunta

Si sumar es importante, es obvio que nos vemos abocados a construir juntos.
Si sumar es importante, es obvio que nos vemos abocados a construir juntos. /Foto: 15M PVK

 

Si sumar es importante, es obvio que nos vemos abocados a construir juntos.
Si sumar es importante, es obvio que nos vemos abocados a construir juntos. /Foto: 15M PVK

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Desde esta asamblea invitamos a reflexionar sobre si es preciso tomar el camino hacia la acción conjunta, abriendo un debate de fondo que nos permita avanzar y rectificar errores. Es imprescindible analizar colaboraciones entre muy distintos colectivos y si ésta fuere la dirección que queremos tomar, comprender los mecanismos que permiten su funcionamiento. Con intención de mantenernos al margen de valoraciones sobre la, sin duda, bienintencionada labor de grupos y asambleas para colaborar en la organización de llamamientos conjuntos, y que en muchas ocasiones quedan dispersos en solo buenas intenciones y variedad de convocatorias.

Si sumar es importante, es obvio que nos vemos abocados a construir juntos, a rebelarnos juntos. Las decisiones políticas del Gobierno y del Congreso continuamente nos obligan a mantenernos a la defensiva, parando golpes, manifestando nuestro desacuerdo, reclamando los derechos sociales y laborales que van suprimiendo a pasos de gigante. Frenar la destrucción de lo público se ha convertido en una prioridad para las personas.

Promover acciones coordinadas de las fuerzas sociales, de los colectivos minoritarios y de las individualidades, es una necesidad. Sin embargo hay que tener presente que los frentes comunes suponen renuncias. Lo que desde fuera se percibe como falta de organización y que invita al desánimo. En realidad son cuestiones de fondo que residen en los mismísimos cimientos del espíritu asambleario.

Formaciones políticas, sindicatos y colectivos abanderados reclaman siglas y un espacio para figurar. Tienen fuerza y poder de convocatoria a medida que aumenta el descontento social; a cambio arrastran a las asambleas a un funcionamiento que a veces las fagocita. ¿Quién está detrás de según qué siglas? ¿Quién o quienes promueven un mensaje único? ¿Quién decide en última instancia… Una minoría con afán de protagonismo? Discrepancias en colores, fechas, lugares, recorridos, hasta eslóganes de las manifestaciones, no suponen escollos insalvables.

Para el movimiento 15M es complicado aglutinar sin perder la esencia de la “no representación”. Aquella que supuso el germen de las Asambleas de Pueblos y Barrios, traduciéndose en un funcionamiento horizontal en la toma de acuerdos, frente al pensamiento único y las mayorías que sofocan la voz de las minorías. Colaboraciones las ha habido, la hay y las habrá. Es posible que tengamos que trabajar más en esa dirección, desde la necesidad de una participación igualitaria difícilmente cuantificable, desde el convencimiento de que la toma de decisiones importantes es horizontal.

Si sumar es la opción, ha de ser un ejercicio de respeto, facilitando que conservemos la esencia en la construcción de consensos de todas las personas, para todas ellas, y que supone un esfuerzo de constante aprendizaje.

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