Vallecas reclama más limpieza en sus calles

Representantes vecinales se quejan de la suciedad existente en los espacios públicos de los barrios

Un barrendero, en los aledaños del Estadio de Vallecas. Foto: Jesús Inastrillas

Por Luis Carlos Ríos

Un barrio sucio no solo es un peligro para la salud, sino que es, sobre todo, indigno. Los ciudadanos que padecen la convivencia con desperdicios y desperfectos ven su entorno caerse a trozos. En las calles vallecanas la visión de basura, alcorques repletos de latas y hasta escombros abandonados no es extraña. La problemática del aseo urbano se ha cronificado en Puente y Villa de Vallecas, si bien los reclamos vienen desde casi todo Madrid. No obstante, hay grandes diferencias entre distritos. Este abismo, heredado de la administración de Ana Botella, no parece registrar grandes cambios con el Gobierno de Martínez-Almeida.

El reclamo de los vecinos no es nuevo. Sin embargo, todos los consultados aseguran que la situación ha ido a peor. El estado de las calles les da la razón. Un recorrido en profundidad por el barrio cualquier día de la semana supone cruzarse con gran variedad de desperdicios: muebles, escombros, envases, excrementos de animales… La lista es larga y las calles estrechas. Desde el Puente de Vallecas hasta Entrevías es palpable la sensación de abandono institucional.

Primera parada

La ruta empieza en una transversal de la Albufera, el pasado jueves 15 de septiembre a las 10 de la mañana. En la calle de Felipe Fraile entran y salen furgonetas de reparto de grandes dimensiones. También alguna que otra motocicleta. Javier Moral, de la Asociación Vecinal Doña Carlota, señala que ahí opera una cocina fantasma. En frente hay dos contenedores a rebosar de basura. Un envase de aceite de cocina de 20 litros fue abandonado a un lado.

Enseres acumulados fuera de los contenedores en la calle de Puerto de Morcuera. Foto: Jesús Inastrillas

“Como se llenan, porque se llenan, tampoco hay muchos contenedores, entonces se llenan enseguida”, se lamenta este vecino. ”¿Qué pasa? Que llega un momento que se saturan, la gente sigue metiendo y lo deja fuera. Entonces se rompen, se deterioran. O ponen más o pasan a recogerlos con más asiduidad. Los nuevos, además, que tienen un pedal, hay que darle al pedal. Hay señoras mayores que no le pueden dar, que no tienen fuerzas”, añade.
Los desperdicios comunes se suman a otros tipos de suciedades. Una de ellas son los excrementos caninos. De acuerdo con los datos del Ayuntamiento, en lo que va de 2022 repartieron más de 8,5 millones de bolsas destinadas a los dueños de mascotas. Aún así, el problema persiste. Lo sufren más las personas ciegas o con movilidad reducida. “Hicimos una actividad que era en silla de ruedas, un circuito (…) Y al final te miras las manos y te preguntas:. ¿Tienes las manos llenas de mierda verdad? Has pisado caca… Claro, era café en polvo, pero es así”, recuerda Javier.

Avenida de Peña Prieta

El recorrido continúa por la avenida de Peña Prieta, entre señalamientos arquitectónicos y detalles sobre la enorme instalación que abarca la cocina fantasma. Es fácil encontrar el primer contenedor de cartón desbordado, con cajas desparramadas sin aplastar. Poco después aparece un sofá destrozado, junto a otro montón de desperdicios. Ya en la calle de Tejar de la Pastora, junto a la M-30, la suciedad y el abandono escalan. Varias bolsas de escombros repletas de hormigón se amontonan a pocos metros de un termo, al que ya despojaron de todo lo aprovechable.

Las causas estructurales de la suciedad son múltiples. Van desde el comportamiento incívico de los vecinos a la dejadez del Ayuntamiento. En especial, Javier Moral lo achaca a una falta de personal. “No hay suficiente gente (…) El tema está en que no hay personal de limpieza, no hay suficiente. Sí, baldean las calles, las más importantes” puntualiza. El medio digital Nueva Tribuna reseñaba a finales de agosto la clara disparidad en el gasto público por concepto de limpieza. En concreto, hasta 20 euros más por habitante en los distritos acomodados, donde llega a 97 euros. Mientras tanto, zonas como Puente y Villa de Vallecas tienen que conformarse con 77 euros por vecino durante los próximos 6 años de vigencia de los contratos.

Cajas y basura frente a un comercio de la Avenida de la Albufera. Foto: L. C. Ríos

De acuerdo con los datos de transparencia del Ayuntamiento de Madrid, se establecen tres niveles de prioridad en la limpieza, calle a calle. Las de mayor frecuencia de aseo, representadas en color marrón, son el nivel 1. El distrito de Puente de Vallecas solo tiene en esta categoría a sus arterias más importantes. Las demás calles están en un nivel 2 o 3 de limpieza. El documento establece expresamente que solo se efectúa un aseo diario en estos niveles dentro del perímetro de los Lotes 1 y 2 (Centro, Chamberí, Tetuán, Arganzuela, Retiro, Salamanca y Chamartín).

El nivel 2, predominante en el distrito de Puente de Vallecas, implica el barrido de mantenimiento 3 veces por semana no consecutivas. En realidad, esta zona de Madrid, con un área de 14,68 kilómetros cuadrados y 240 867 habitantes, se barre menos que en Salamanca o Arganzuela. De acuerdo con el recuento de actuaciones de limpieza del Ayuntamiento, en lo que va de 2022 estos distritos céntricos suman 3.966 barridos de mantenimiento. Por el contrario, Puente y Villa no llegan a las 1.600 actuaciones de este tipo. Es decir, menos de la mitad de mantenimiento para una población equiparable y una superficie mucho mayor.

Entrevías

Al otro lado de la Avenida de Entrevías toma el testigo del líder vecinal Paco Carazo, de la Asociación La Paz. Su labor en el barrio es bien conocida y hunde sus raíces varias décadas atrás. Elige como punto de partida el Auditorio del Parque Forestal para hablar sobre la suciedad en los interbloques. En medio del recorrido, al pasar frente a la nueva Casa del Pueblo del PSOE, una vecina lo aborda: “Buenos días (…) Iba a acercarme esta tarde a la Asociación (Vecinal de Entrevías) para preguntar sobre lo de la basura. Pásate esta tarde y hablamos, replica Paco. Sí, es que mira cómo está todo. Está peor que como lo dejamos en junio, ¿te acuerdas? La limpieza que hicimos, la denuncia, apostilla el portavoz de los residentes”.

Se refiere a la última acción de protesta vecinal del 14 de junio. En ella participaron varios vecinos bajo el lema ‘Vallekas merece’, eslogan que tiene como colofón “espacios públicos limpios”. Involucró la recogida de desperdicios por parte de voluntarios, que la embolsaron y dispusieron frente a la Junta Municipal de Puente de Vallecas.

“Al final, el abandono llama al abandono”, afirma Paco, en relación al estado de las calles y, sobre todo, de los interbloques. “Está es la tónica general del barrio, basura acumulada, destrozo de las calles desde hace años”, describe. A la aglomeración de desperdicios se le suma la rotura de alcorques y el deterioro de muros. La aprobación en mayo del contrato de limpieza para las zonas interbloques está todavía por ejecutarse. De momento, la basura de semanas, quizás meses, sigue juntándose en las aceras y escalinatas. En ciertos tramos apenas puede distinguirse el color original de los adoquines, recubiertos por una capa de mugre.

Javier Moral, de la Asociación Doña Carlota: “No hay suficiente gente (…) El tema está en que no hay personal de limpieza”

Paco Carazo, de la Asociación La Paz de Entrevías: “Esta es la tónica general del barrio, basura acumulada y destrozo de las calles desde hace años”

La situación recurrente de falta de aseo está enquistada. Los números de actuaciones no dejan lugar a dudas de que hay un desequilibrio importante entre distritos. El servicio de hidrolimpiador, por ejemplo, destinado a remover manchas en zonas de especial suciedad, llega a Puente y Villa de Vallecas a cuentagotas. En lo que va de año solo 159 intervenciones, versus las 540 de Salamanca y Arganzuela. Dicha maquinaria sería de gran ayuda para paliar la situación de los interbloques, muy necesitados de un repaso intensivo.

Palomeras Bajas

Almudena Jiménez, de la Asociación Vecinal de Palomeras Bajas, pone los puntos sobre las íes respecto al tema de la basura. Su exposición da cuenta del seguimiento que ha hecho durante años en su barrio. “En Vallecas históricamente se han dedicado muy pocos recursos al tema de la limpieza (…) Recuerdo levantarme a las cinco de la mañana para ir a trabajar y encontrarme en Pablo Neruda a lo mejor con tres cuadrillas. Cuando dejé de trabajar, ya solo había una” rememora.

También señala la aparición de focos de desperdicios: “Hay muchos puntos negros de suciedad, ¿sabes?. Días atrás, tuvimos una concentración con el tema de la movilidad. Te vas debajo del ‘scalextric’ y ahí, en pleno cogollo de Vallecas con Retiro tienes indigentes viviendo. Hay tres o cuatro acampados, y el aparcamiento está todo abandonado, no se limpia” afirma.

Según Almudena, no es el único lugar que necesita un aseo intensivo. “Tenemos otra zona que llevamos tres años reclamando su limpieza, que es un solar abandonado en Puerto Velate (…) Después de mucho insistir, nos dicen que van a poner ahí barras de calistenia y gimnasia para jóvenes. Hacen una zona, justo pegada al jardincito de los pisos, lo limpian y lo hacen ahí. Toda la zona de acá, que da al comedor social, sigue llena de mierda”, zanja. “No doy crédito, ¿cómo pretenden que vengan los jóvenes? El otro día, que fui a hacer fotos, había un chaval haciendo gimnasia que me dijo que, acabada de hacer la obra, todo lo que es el seto está lleno de botes de cerveza” describe. “Tú te pones a hacer gimnasia y justo en frente tienes papeles, latas, colchones tirados…” remata.

El histórico de imágenes de Google Street View, con registros desde 2008, es revelador. Se aprecia a la perfección cómo el entorno de Puerto de Velate se ha ido deteriorando a pasos agigantados. La última fotografía, de enero de 2022, describe un terreno seco, plagado de desperdicios varios y hasta un colchón abandonado. También resalta otro terreno en el Camino del Pozo del Tío Raimundo, a la altura de la sede de SEUR. Acumula ingentes cantidades de escombros, enseres y basura diversa. El problema es crónico. Las fotografías de Google de 2015 ya permiten apreciar un cúmulo creciente de desechos.

Suciedad acumulada en los interbloques de Entrevías. Foto: L. C. Ríos

Cerca de ahí, la vecina señala acumulación de desperdicios después del túnel que conecta Madrid Sur y El Pozo a la M-40. Otro “punto sucio” lo sitúa Daniel Ayuso Miranda, identificado en Twitter como @Dani_AyusoVk. Publicó el 26 de septiembre varias fotografías del polígono Industrial de Villa de Vallecas donde podían verse amontonados escombros, neumáticos, colchones, cables, muebles y más inmundicias.

Todos los entrevistados coinciden en el efecto llamada de las concentraciones de basura. “Es un tema que no terminamos de erradicar, que es complicado (…) ¿Sabes qué pasa? Que la suciedad llama a la suciedad. Qué dices ¡es que los vecinos son muy guarros! Y no, los vecinos ven que ahí se acumula basura y es más cómodo decir que me voy ahí que al punto limpio” dice Almudena.

Posibles soluciones

Su testimonio tiene bastante de vivir en carne propia la problemática, pero también la solución. “Tú tienes que estimular que el vecino siga las reglas del juego, ¡pero para eso tienes que tener una ciudad limpia! Yo, que he sido limpiadora, siempre decía que, aunque sea una colilla, si tú ves una colilla en el suelo, dentro de nada va a haber dos o tres. El tema de la limpieza es así. Tienes que ir quitando esos puntos negros e ir acostumbrando a los vecinos a que eso ya ha desaparecido”, propone. También sugiere más vigilancia: “Yo le decía a la policía, que tenemos reuniones con ellos, hombre, es que eso también es labor vuestra, el poner las multas (…) Montas una vigilancia camuflada y en lo que pongas tres multas ya verás como corre la voz y ya no va nadie a tirar”, argumenta.

Los problemas multifactoriales requieren un abordaje institucional serio y un seguimiento continuo por parte de autoridades y vecinos. La limpieza en Vallecas, tanto en Puente como Villa, evidencia dejadez y falta de medios desde hace, al menos, un lustro. El Madrid que viene, como lo llaman, no llega del otro lado del ‘scalextric’. Un gasto inferior por habitante repercute en el número y el alcance de las actuaciones de limpieza, que no acaban de equipararse con otros distritos. Los nuevos contratos de limpieza, de momento, no se traducen en una mejora de la percepción ciudadana. Tampoco consiguen resolver las causas estructurales de la suciedad. Mientras tanto, la basura, ese monstruo que brota de todas partes, se sigue acumulando.

Vallecas VA ha intentado incluir la versión municipal con respecto a estas críticas vecinales sin conseguirlo a la publicación de estas líneas.

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