Una placa recuerda a los fundadores del Colegio Gredos

El distintivo, colocado en la Plaza de Puerto Rubio, homenajea a Julio López y a Flora Moya

La placa que recuerda a Julio López y a Flora Moya en la pared del número 26 de la Plaza de Puerto Rubio

Por Redacción

Número 26 de la Plaza de Puerto Rubio, conocida popularmente como la Plaza Vieja. En este emblemático espacio del distrito Puente de Vallecas, una placa recuerda desde el miércoles 27 de abril a Julio López y a Flora Moya, fundadores del Colegio Centro Cultural Gredos, génesis de Gredos San Diego Cooperativa y de los actuales Colegios GSD.

La Junta Municipal de Puente de Vallecas y GSD organizaron ese día un acto de homenaje, aprobado por unanimidad en el Pleno de diciembre de 2020 del distrito, al que asistieron alrededor de 250 personas, para reconocer la labor educativa, social y cultural que realizaron en el barrio de Vallecas. El distintivo formará parte del Plan de Memoria de Madrid, que muestra entre otros, las personas e instituciones relevantes de la Villa.

El Colegio Centro Cultural Gredos fue fruto de la vocación de sus precursores por la docencia y su sueño de traer a Vallecas una enseñanza de calidad en un entorno donde entonces apenas llegaba la educación pública. Los fundadores arrancaron su proyecto en 1939 desde su propia vivienda, y con ilusión y capacidad de trabajo, crearon un centro moderno, liberal y laico, el primer colegio mixto del distrito, donde se formaron durante décadas miles de vallecanos, independientemente de sus recursos económicos.

Julio López, como maestro, fue capaz de impartir cualquier disciplina y enseñó a varias generaciones una docencia en la que los estudiantes son centro del proceso de enseñanza-aprendizaje. Por su parte, Flora Moya, además de ofrecer algún tentempié, cuidaba de que en pasillos y escaleras se respirase el orden y el silencio necesario para que, en el interior, las clases transcurriesen sin perturbación alguna.

Un momento del acto de homenaje

La amplitud de horarios permitió que a principios de los años 70 hubiera en el colegio más de 4.000 alumnos. No solo los hijos de humildes obreros de Vallecas se formaron en sus aulas, acudían a él estudiantes de Villaverde, Usera, Cuatro Caminos, Aluche e, incluso, Alcalá y trabajadores de diferentes empresas o policías, pudieron progresar gracias al esfuerzo de estudiar tras largas jornadas de trabajo.

Intervenciones

“La voz que escuchan no es mi voz, es la de mis padres que, a través de mí, agradecen este homenaje. Ellos constituyen un binomio ejemplar de gestión empresarial y educativa.”, comentó Julio López, hijo de los homenajeados.

Por su parte, Carlos de la Higuera, socio fundador y presidente emérito de GSD Cooperativa, les recordaba como “personas singulares, gigantes, que generan un capital humano que permite que las ciudades y los países crezcan”. “Veníamos aquí con la única formación teórica de la universidad y, aquí, había un maestro. En una época gris, de enfrentamiento, de vencedores y vencidos, supieron unir a todos con el objetivo común de la educación. Aquí lo que predominaba era el color blanco de los guardapolvos y las batas de los laboratorios”, añadió.

Otra de las voces que habló de los homenajeados fue Nazario Martín, antiguo alumno del colegio y Premio Nacional de Química. “Siempre se dice que la universidad es un ascensor social. Don Julio hizo que un colegio fuera el primer ascensor social para muchos de los que pasamos por sus aulas”, señaló.

“En Gredos San Diego somos herederos de estos pioneros, que supieron que tenían que mejorar la sociedad a través de la educación. Don Julio y Dña. Flora aporta a GSD humanidad, valores”, comentó José Luis Miranda, presidente de GSD Cooperativa.

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