“Me hace ilusión volver a Vallecas”

Entrevista con la cantaora malagueña Antonia Contreras

Antonia Contreras, en plena actuación

Por Pedro Fuertes

Antonia de la Cruz Contreras (Málaga, 1963) vuelve, dos años después, a cantar en Vallecas el 7 marzo en la Peña El Duende, de reconocida esencia flamenca, y el 8 (Día de la Mujer) en el Centro Cultural del Pozo, en el Auditorio Angelillo. La artista promete en esta entrevista en Vallecas VA que nadie se irá indiferente.

Pregunta: ¿Qué sensación le produce volver con estas actuaciones orientadas sobre la temática de esas fechas en los estilos más clásicos del flamenco?

Respuesta: Muy agradable. Me hace especial ilusión volver a Vallecas y reencontrarme con su afición flamenca y con amigos entrañables.

P: ¿Cómo valora la presencia de la mujer cantaora en la historia y en el mundo del flamenco?

R: Lo considero fundamental. Las mujeres han aportado muchísimo a este arte, muchas de ellas creadoras de estilos que, a la vez, han sido vehículo de trasmisión oral hacia sus propios hijos. Algunos ejemplos serían: Juana Cruz, madre de Camarón; La Perrata, madre del Lebrijano; Tomasa Soto, madre de José de La Tomasa; o La Carlotica, madre del cantaor linarense Gabriel Moreno.

P: ¿En qué palos flamencos considera se puede expresar mejor los sentimientos y la realidad diaria de la vida?

R: En cada uno de ellos se puede expresar sentimientos. Nostalgias en cantes como vitalitas o guajiras; pena o sufrimiento en una seguiriya; amor o desamor en soleares; y, por supuesto, la alegría en cantiñas o bulerías. Pero esto no siempre se ajusta a la realidad, ya que a la hora de hacer un concierto el artista como buen profesional, debe hacer su repertorio lo más completo posible, donde haya variación de letras y estilos. La temática de un estilo por ejemplo en una soleá puede ser muy sobrio y eso no significa que el cantaor este compungido. O, al revés, que puede estar cantando por bulerías, que es un cante alegre, cuando a lo mejor tiene un problema personal que le está partiendo el alma. Pero hay que ser profesional siempre y ofrecer a la audiencia lo mejor de uno mismo porque se lo merece.

P: En el mundo de la música actual, ¿cómo considera que se valora el ámbito del flamenco?

R: Tiene su propia identidad y no se deja llevar por modas. Pienso que está considerado por artistas y público que realmente lo ama, y ese es mi caso. Más que una afición, podría llegar a considerarse como una especie de religión.

P: ¿Qué impulsa a una mujer, madre de familia y media vida hecha, a profundizar en el mundo del flamenco y el esfuerzo que ello supone?

R: Mi afición me ha hecho ser una cantaora inquieta. Eso me ha llevado a investigar, ponerme retos y buscar nuevas formas, siempre de la manera más respetuosa.

P: Las formas de llegar al flamenco son varias. ¿Cómo lo ha hecho aquella joven que con frecuencia iba cantando y susurrando en sus desplazamientos diarios?

R: Me ayudaron a llegar todos los artistas a los que escuché en la radio de mi casa. voces como Pastora o Tomas Pavón, Fosforito, La Niña de la Puebla, Valderrama, Enrique Morente…

P: Gitano o payo, ¿unidos en el flamenco como una de las vías de expresar las vivencias del ser humano?

R: Este arte es tan grande precisamente, porque payos y gitanos han aportado muchísimo para que evolucione y llegue a ser lo que es. Y el respeto de unos hacia los otros lo considero fundamental para que así sea. Así lo siento yo.

P: ¿Qué diferencias hay en cantar en cuartos familiares o de amistades, peñas, teatros o festivales?

R: La responsabilidad no es la misma estando en familia. Si me apetece cantar, lo hago, pero sin presión alguna, sin obligación ni tiempo establecido. Eso cambia si estoy ante un auditorio, peña, etc., requiere otra predisposición y una mayor responsabilidad.

P: ¿La cantaora se autoexige en función del auditorio?

R: Se exige siempre, independientemente de cuál sea el lugar donde toque actuar. La responsabilidad es la misma, tanto si el espacio es más grande o más pequeño. O si cantas en el Teatro Cervantes de Málaga o en el Olimpia de París. Todo el público merece el mismo respeto e implicación por parte del artista.

P: ¿Cómo se superan los diversos estados de ánimo en las actuaciones flamencas donde el sentimiento y ritmo es básico?

R: Ahí es importante la concentración y adaptarse a la personalidad del palo a interpretar, que no tiene por qué coincidir con mi estado de ánimo.

P: ¿Cada situación de esta vida tiene un palo flamenco idóneo para su expresión?

R: Puede tenerlo como bien contábamos al principio, lo que sí es verdad que no siempre los cantaores contamos historias personales en los cantes. Normalmente son letras que nos emocionan. Unas veces nos podemos sentir identificados con alguna…otras simplemente nos emocionan, porque la historia nos llega, ya sea por su temática etc… Y en alguna ocasión también puede ser historias personales, claro que sí.

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