Las bicicletas no son solo para el verano

Por Juan Sin Credo

Resulta inquietante cómo algunas manifestaciones culturales quedan perennes en la retina de la memoria, que actúa semejante a un ordenado estante donde se almacenan las emociones. Además, se da la circunstancia de que esta permanencia todavía es mucho más nítida cuando la citada manifestación ha sido contemplada durante la etapa de la infancia.

Quizá sea gracias a que, en ese paraíso, la materia emotiva está forjada del mismo material con el que se construyen los sueños.

En ese momento, en el tiempo ya lejano de mi primera niñez, la película basada en la obra de teatro de Fernando Fernán Gómez, ‘Las bicicletas son para el verano’, dirigida por Jaime Chávarri, me resultó conmovedora. La figura de Agustín González representaba una autoridad condescendiente, similar a la de mi padre, aunque con quien mejor me identifiqué fue con el personaje de Luisito. Un análisis posterior me llevó a pensar que la película me atrapó por palpar la pérdida de la inocencia en ese personaje, interpretado por Gabino Diego. No obstante, supongo que, en esos años, la película me emocionó porque a Luisito le gustaban, tanto como a mí, las bicicletas, puesto que, personalmente, siempre me embelesó esa sensación de independencia provocada por el movimiento vertiginoso de la velocidad.

Por este viejo amor a la bicicleta, iniciativa como la ‘bicicletada’ del próximo 19 de septiembre, llevada a término por la Asociación Vecinal PAU del Ensanche, me parece totalmente ineludible. Este acto reivindicativo arranca del instituto María Rodrigo y finaliza en el polideportivo Juan de Dios Román, dentro de la Semana Europea de la Movilidad, y constituye un aldabonazo para fraguar en los más jóvenes del distrito una conciencia a favor de un medio de transporte sostenible necesario para cubrir las grandes distancias entre los distintos puntos neurálgicos del Ensanche de Vallecas. Posiblemente, acciones de este calado puedan poner en marcha toda una serie de alternativas saludables, como la creación de rutas seguras escolares e incluso la ansiada llegada del servicio de BiciMAD al Ensanche.

Una estación de este servicio público de bicicletas tendrá que estar ubicada a las puertas de la Biblioteca Luis Martín Santos. De esta manera, con intensas pedaladas, los lectores podrían retirar de sus anaqueles ‘Delibes en bicicleta’, editado por Jesús Marchamalo e ilustrado por Antonio Santos, bajo el sello de Nórdica Libros, donde aparece el célebre y divertido relato que narra la primera ocasión en la que el novelista castellano montó en bicicleta. A un golpe de manillar, los más pequeños pueden leer ‘La bicicleta amarilla’ de Matteo Pelliti, ilustrado por Riccardo Guasco, en la editorial Liana, un poema visual donde predomina el cromatismo geométrico de los sentimientos entre Juan y su padre, ante el deseo del primero por montar en bicicleta. Textos para comenzar a circular sobre dos ruedas en el recorrido no solo del verano, a punto de finalizar, sino del comienzo de un ciclo para la consecución de todas nuestras ilusiones.

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