La savia nueva de la Asociación Vecinal Alto del Arenal

Los miembros de la Asociación Vecinal Alto del Arenal en su sede. Autor: Jesús Arguedas

Los jóvenes forman parte importante en la toma de decisiones de este emblemático colectivo ciudadano

• Bea: “Las cosas funcionan mejor cuando son abiertas y participativas”

• Carmen: “Lo importante es que los ‘viejos’ podamos acoger, abrazar y contagiar a los jóvenes”.

Por Jesús Arguedas/Redacción Vallecas VA

Sede de la Asociación Vecinal Alto del Arenal, calle de Pedro Laborde 65, Puente de Vallecas. Tarde de martes y de reunión ciudadana. Como vienen haciendo desde hace más de 45 años, los responsables de este colectivo ciudadano hablan de forma periódica sobre los temas que más les preocupan, del día a día y de sus próximos proyectos en una asamblea abierta al barrio. La peculiaridad y la singularidad de esta longeva entidad vecinal vallecana es que las decisiones las toman entre los mayores y los jóvenes, no en vano éstos últimos forman parte importante de la Junta Directiva de este colectivo donde llegaron procedentes de la comisión juvenil. Al citado encuentro tuvo la oportunidad de asistir Vallecas VA que, a su término, conversó con varios de sus miembros que cuentan en primera persona su experiencia y hablan acerca del ejemplo que supone Alto del Arenal para el relevo generacional en estos colectivos vecinales.

“Lo significativo del proceso y, de esta asociación en particular, es el recibimiento que tuve. No es el que se vive en otras donde la percepción que existe es que los jóvenes quieren participar para hacer fiestas y emborracharse. No lo digo yo, ha salido en muchas reuniones. Cuando vine aquí, lo hice con ganas e ideas de generar proyectos o participar en los que estaban en marcha porque la asociación siempre ha sido potente. La acogida, el contacto y el cariño entre las personas que existe en la asamblea hace que sea especial”. El que habla es Miguel, que llegó a la asociación con 21 años. “

“Las asociaciones de vecinos en general tienen que tomarse el que la gente se acerque como algo positivo y no tener miedo a dejar entrar, a dejar participar. Los jóvenes representamos la mayor parte de esta junta directiva, es así, pero no por este hecho quiere decir que funcione mejor. Funcionamos mejor porque las ideas las presentamos sin ningún tipo de miedo ni angustia y seamos más o menos mayores, son bien recibidas, dentro de que se debatan. Jóvenes y no jóvenes nos sentimos cómodos. Es importante que en el movimiento vecinal, que en el momento de hoy está muy menguado, exista esta apertura”, añade.

 

Efecto llamada

Bea, otra de las jóvenes de la asociación, cuenta su experiencia en los últimos cinco años. “Tengo claro que el proceso fue de efecto llamada a través de amigos del barrio. Como clave, el comienzo fue complicado, lo difícil es que donde no hay jóvenes, entren. Una vez los hay, es diferente. En cuanto a proyectos, la comisión juvenil y la junta eran dos cosas complementarias y diferenciadas que decidimos juntar. Ahora todos somos de la asamblea”, apunta. “Mi impresión es que las cosas funcionan mejor cuando son abiertas y participativas. Un fallo del modelo es el de junta directiva como forma de poder y de toma de decisiones. Queremos que se sepa que aquí hay jóvenes. A veces echa para atrás ese modelo más directivo, aquí que esto sea horizontal, pues funciona”, argumenta.

 

Buena acogida

Otra de las voces de Alto del Arenal es Mario, que decidió entrar en este colectivo hace más de tres años. “Entré porque era una asociación en la que tenía a los amigos del barrio y había ganas de hacer cosas e intentar cambiar lo que había a nuestra mano. Fui muy bien acogido y lo bueno de esta asociación es que los jóvenes y no tan jóvenes tienen el espíritu de hacer cosas y de cambiar el barrio para mejor”, señala.

 

Sin directrices

Ahora la que interviene es Mercedes, una de las veteranas de la asociación. “La idea es que siempre hubiera jóvenes y que fuera abierto. Que la comisión juvenil nos pudiera retroalimentar y los unos a los otros. Implicaba tener la cabeza muy abierta y no marcar muchas directrices. El previo era ese, que los jóvenes estuvieran en la asociación, pero no desde la etiqueta de jóvenes”, explica.

 

Abrazar a los jóvenes

A continuación el turno es para Carmen, que lleva en el movimiento vecinal de Puente de Vallecas desde finales de los años 70. “Lo importante es que los ‘viejos’ podamos acoger, abrazar y contagiar a los jóvenes. Es importantísimo que desde las juntas directivas no tengamos ese miedo a perder ¿el qué?, si lo que necesitamos es gente joven para que pueda seguir el proceso de la denuncia en el barrio, de trabajar. Es importante y obligación nuestra de abrazarlos, de estar aquí. Ellos tienen muchísimo que aportar”, concluye.

Por último, Sonia, recuerda las experiencias fallidas en otros colectivos de dentro y fuera de Vallecas cuando se ha querido dirigir la incorporación de los jóvenes al movimiento vecinal. “Simplemente no cuajaron. No sé si fueron bien acogidos, o no se les tuvo en cuenta, no lo sé”, apostilla.

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