Por David Muñoz Montero
David Mendieta Martín, nacido en Aranjuez en 1975 y vecino del Ensanche de Vallecas, es diplomado en Educación Social y experto en menores en desamparo y/o conflicto social. A lo largo de su carrera, ha realizado sus primeros pasos en el mundo literario con relatos cortos publicados en la antología ‘Ulises’ durante el Festival de Cannes en 2017, así como en el portal literario Espacio Ulises. Tras completar su formación en la Escuela de Escritores de Madrid, debutó con su primera novela, ‘La vida del pez’, publicada en junio de 2023.
Mendieta decidió dar el salto a una novela personal, centrada en la figura de su abuelo, a quien nunca conoció. «Murió 8 años antes de que yo naciera. Y es cierto que yo no tenía un especial interés en su persona, porque realmente era una figura que siempre había estado muy escondida. No se hablaba de ella, era una persona bastante desconocida dentro del círculo familiar más cercano”, relata el autor. La vida de su antepasado estuvo oculta durante mucho tiempo, pero, a través de relatos familiares, David fue desenterrando lentamente su historia, lo que le permitió recrear su vida en su obra.
A través de estas vivencias, Mendieta fue aprendiendo que su abuelo había sido un hombre comprometido con su tiempo, fuerte en sus convicciones, pero también marcado por las dificultades que le tocó vivir. Aunque nunca llegó a conocerlo, se fue apropiando de los detalles que le iban llegando, buscando no solo entender su figura, sino darle vida a través de su novela. “Las primeras cosas que yo escuché fueron que era un hombre muy educado y muy recio, muy rígido en sus planteamientos”, cuenta.
Esto llevó a David a retratarlo como un hombre de principios y carácter en su novela. A medida que los relatos sobre su abuelo se fueron haciendo más presentes en su vida, Mendieta comenzó a comprender que detrás de esa figura seria y rígida, existían historias de lucha y superación. “Era un hombre comprometido con su tiempo, con unas convicciones muy fuertes, pero que también tuvo que enfrentarse a momentos difíciles, especialmente por la situación política en la posguerra”, explica. Su dureza, que en muchos momentos fue vista como frialdad o distanciamiento, se transformó en una fuente de inspiración para construir su personaje en la novela, fusionando lo que le contaban con lo que él mismo imaginaba.
Al respecto, el escritor reconoce que el proceso de escritura fue una forma de conocer a alguien que dejó una huella importante en su familia. La vida de su abuelo se convierte en un reflejo de una generación marcada por la adversidad, y su libro se convierte en una herramienta para comprender y redescubrir a esa figura ausente. La literatura se transformó así en el puente entre Mendieta y su abuelo, un medio para conectar con él.
La realidad de muchos
“Las memorias de mi abuelo no son sólo una cuestión familiar, sino que son también la historia de muchas personas que vivieron la misma época, con sus dificultades, con sus luchas. Y a través de la ficción, intenté rendir un homenaje a esos valores que hoy parecen olvidados”, reflexiona Mendieta.