Felices y saludables vacaciones de la mano de tu enfermera

Por Concha Párraga y Marisa Gascón

Tras una primavera robada por la pandemia hemos llegado al verano y con él a las vacaciones. Debemos ser conscientes de que el coronavirus no se ha ido de vacaciones por lo que debemos seguir cumpliendo las medidas básicas de prevención, lavado de manos, distancia de seguridad y uso de mascarillas.

El verano abre sus puertas a nuevas y deseadas actividades. Como enfermeras, una vez más, ponemos acento en la prevención, está vez relacionada con las actividades propias de esta época del año.

Todos deseamos salir de viaje, pero no olvidemos que éste debe ser seguro. Respetar los reglamentos de circulación no solo sirve para evitar multas, fundamentalmente es el garante de la protección de la vida en la carretera. Conducción segura para nosotros y para los demás. Una vez más, como enfermeras apelamos al bien general. Debemos salir descansados y en buen estado de alerta. No es recomendable salir de viaje justo tras haber tenido una comida copiosa y, por supuesto, cero alcohol y drogas

El uso de los dispositivos de seguridad, cinturones y sistemas de retención infantil, es fundamental para paliar daños en caso de accidentes. Recordemos que el 75% de muertes en carretera se debe al uso inadecuado de éstos.

Escenarios de verano

Las playas, los ríos y las piscinas son los escenarios de verano de España, así que debemos tener en cuenta una serie de aspectos para disfrutarlos con seguridad.

Hablar, en primer lugar, de las hidrocuciones (cortes de digestión) que se producen cuando hay un cambio brusco de temperatura en el cuerpo. Hay determinadas circunstancias que hacen que se eleve la temperatura corporal como son las altas temperaturas veraniegas, las comidas copiosas y el ejercicio físico. Si en el momento que nuestra temperatura corporal está elevada por alguna de estas circunstancias nos metemos de golpe en el agua se produce un cambio brusco de temperatura que podría ser fatal. Por esa razón antes del baño debemos ir refrescando poco a poco nuestro cuerpo mojando cabeza, cuello y axilas.

Debemos educar a los niños y a las niñas en seguridad y esta tarea recae en la familia. Es importante que los menores aprendan a nadar lo antes posible y utilicen los sistemas de seguridad para el agua más adecuados para su edad. Siempre bajo la vigilancia de un adulto.

Queremos hacer mención especial a la protección solar. Tenemos que tener presente que cada día hay más personas afectadas por melanoma (cáncer de piel) debido a la exposición al sol. Debemos incluir en nuestra rutina veraniega el uso del protector solar. Éste debe ser extendido en la piel media hora antes de salir de casa. Hay que evitar la exposición al sol en las horas centrales del día.

El uso de camisetas nos puede servir para protegernos del sol siempre y cuando no estén mojadas, en ese caso ejercerían de lupa y aumentaría la posibilidad de quemadura solar.

Nuestros mayores

No queremos olvidarnos de los mayores. Es muy importante que eviten la salida a la calle en las horas centrales del día para evitar golpes de calor y siempre deben estar bien hidratados. Aprovechar las primeras horas de la mañana o las ultimas de la tarde para dar un paseo, ya que es el mejor momento para poder hacer un poquito de actividad física, pero sin poner en riesgo la salud.

Si precisan ir al centro de salud intenten solicitar la cita a esas horas y si no fuera posible intenten hacer consulta telefónica con su enfermera o con su médico.

Os deseamos unas felices y saludables vacaciones.

Concha Párraga y Marisa Gascón son enfermeras de Familia y Comunitaria en los centros de salud Campo de la Paloma y Ángela Uriarte, en Puente de Vallecas.

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