
Por Araceli Domínguez
Vallecas siempre ha sido un barrio con carácter, reivindicativo, pero también muy cultural. En este último ámbito se mueve Peripatétikas Vallekanas, cuya historia no es la de un grupo de teatro al uso. Nació casi por casualidad entre bancales y tomates, en el Huerto Utopía (Avenida de Palomeras, 2), calificado por sus integrantes como “el más bonito del mundo”. Allí, tras un reto lanzado por el grupo de eventos de este espacio, un puñado de vecinos y vecinas sin experiencia teatral decidió decir “sí” a lo imposible: montar una obra en unos pocos meses.
Lo que empezó como un proyecto efímero se convirtió en algo sólido, gracias a la química del grupo y a la adrenalina del estreno, que tuvo lugar el 13 de octubre del pasado 2024. Desde ese entonces, lo que iba a ser una única función se ha transformado en una compañía estable, con local de ensayo en el Centro Social La Brecha (calle de Picos de Europa, 11), con varias representaciones a sus espaldas y con una futura temporada llena de proyectos.
La particularidad con la que cuenta Peripatétikas Vallekanas no está solo en su origen vecinal, sino en su perfil intergeneracional. Esto se debe a que la mayoría de sus integrantes son personas jubiladas o en los últimos años de vida laboral, que han descubierto en el teatro una nueva oportunidad para hacer “lo que la vida no les dejó hacer antes”. Su directora, Susana Muñoz, es la más joven del grupo, y asume con humor y responsabilidad la tarea de coordinar al resto de sus compañeros.
“Para todos es la primera vez que formamos parte de una compañía que sentimos que es nuestra”, explica Almudena, una de las participantes.
Las decisiones se toman por consenso y con un objetivo claro: contribuir al movimiento sociocultural de Vallecas y, poco a poco, salir del barrio para llevar su nombre a otros distritos.
De hecho, ya lo están haciendo. Y es que, de cara a este año 2026, tienen cerradas seis fechas en espacios como el Ateneo Republicano de Vallekas (calle de Arroyo del Olivar, 79), el Centro Cultural El Torito (Avenida de Moratalaz, 130) o el Centro Cultural Lope de Vega (calle de Concejo de Teverga, 1), entre otros. Y mientras tanto, siguen ensayando para una segunda temporada que arrancó en diciembre en La Brecha.
Estilo cercano y experimental
Su repertorio, fiel a su estilo cercano y experimental, incluye microrrelatos con títulos tan sugerentes como ‘El llanto de las plantas’, ‘Todos los gatos son pardos y a veces crece un huerto en la estación’ o ‘El extraño caso de un asesinado amarillo’, que son obras escritas por los propios miembros de la compañía.
Peripatétikas Vallekanas es, en definitiva, un ejemplo de que el teatro no entiende de edades, ni de experiencias previas, sino que se basa en las ganas, en la comunidad y en las raíces. O como ellos mismos dicen: “ser vallecano es contagioso”. Y el contagio, en este caso, es aquello a lo que llamamos arte.







