«El barrio es nuestro», historia de una escultura

El barrio es nuestro

A.V. PALOMERAS BAJAS.

En noviembre de 2011, el colectivo Todo por la Praxis contactó con la junta directiva de la A.V. Palomeras Bajas y nos presentó el proyecto en el que venían trabajando, consistente en realizar un homenaje al movimiento vecinal. Para ello habían elegido el lema “El barrio es nuestro”, un “grito de guerra” que, en sus palabras “sintetiza el espíritu de tantas movilizaciones” y representa a todos aquellos lemas que han sido utilizados en los últimos cuarenta años por las distintas AA.VV. de Madrid para reivindicar mejoras en los servicios sociales, en los equipamientos públicos y en el acondicionamiento de los barrios, que ellos querían materializar en una escultura de ladrillo de 15 metros de largo, y que nos proponían, si así lo acordábamos y les dábamos nuestro apoyo, ubicar en Palomeras Bajas, por ser precisamente el barrio que vio nacer la primera asociación vecinal madrileña en 1968.

A partir de esa fecha, se realiza un trabajo conjunto para conseguir que el proyecto se haga realidad. Después de salvar diferentes obstáculos y de conseguir los permisos de instalación en la zona elegida, la escultura o “cartel corpóreo” se ubica en febrero de 2013 en la calle Felipe de Diego, en el entorno del C.C. Paco Rabal. Esta pieza pretende ser un reconocimiento del trabajo de las personas que han estado implicadas en el movimiento asociativo vecinal.
Comentar que el Ayuntamiento solo autorizó a que la pieza estuviera expuesta durante tres meses, debiendo ser retirado en ese plazo. A petición de la A.V. Palomeras Bajas, Milagros Hernández, concejala del IU en el ayuntamiento de Madrid, lleva el tema al pleno del 26 de marzo de 2013, solicitando autorización para que se quede de forma permanente, pasando a ser la pieza nº 10 del Museo al Aire Libre de Palomeras Bajas, para el que se pide en ese mismo pleno más atención, recuperación y puesta en valor por parte del área de las Artes. La propuesta, que apoyaron todos los partidos, fue rechazada por el Partido Popular.

No obstante, el delegado de área se comprometió a realizar una visita al barrio para conocer el conjunto de esculturas. La asociación le toma la palabra y trabaja para que se cumpla el compromiso: el 7 de mayo de 2013 visita el barrio y el Museo al Aire Libre el delegado de la Artes, Deportes y Turismo del ayuntamiento de Madrid, D. Fernando Villalonga. En dicha visita, aceptó la petición de que se quedara de manera permanente la estatua El barrio es nuestro. Acompañaron al delegado el director general de Patrimonio Cultural y Calidad del Paisaje Urbano, D. José Francisco García, y la concejala del Distrito, D.ª Eva Durán, quien también se manifestó a favor de su permanencia, así como varios miembros de la junta directiva de la A.V. Palomeras Bajas.

El 2 de julio volvimos a reunirnos con el director general de Patrimonio Cultural y Calidad del Paisaje Urbano con la intención de marcar una hoja de ruta con las actuaciones a desarrollar para cumplir con el plan integral de actuación de recuperación del Museo al Aire Libre, al que se había comprometido el delegado. En esa reunión, plantean que la actual ubicación de El barrio es nuestro les preocupa, pues las letras tienen aristas que podrían provocar algún accidente si se suben a ellas. Se acuerda una visita al barrio el 10 de julio con los técnicos del Ayuntamiento y la arquitecta municipal para buscar otra ubicación. Nos acompañaron los arquitectos Mariano Calle, José Manuel Pazos y Diego Peris, de Todo por la Praxis, llegando al acuerdo de trasladarla a una isleta en la intersección de la Avda. Parque de Palomeras con las calles Los Santos Inocentes y travesía Felipe de Diego, quedando ubicada definitivamente en octubre del 2014 en el espacio elegido y acordado por todas las partes implicadas.


 

 

Un bello homenaje al movimiento vecinal

ROBERTO BLANCO TOMÁS.

La escultura que nos ocupa es un bello homenaje al movimiento vecinal. Así la considera Almudena Jiménez, vicepresidenta de la A.V. Palomeras Bajas, que nos ilustra sobre el origen del eslogan: “viene precisamente de las luchas vecinales en Vallecas. Originalmente no era ‘el barrio es nuestro’, sino ‘Vallecas nuestro’. Se trata de una evolución de aquel eslogan que se ha transmitido a través de varias generaciones de vecinos”.

El Museo al Aire Libre, del que hoy esta escultura es su pieza número 10, tiene una gran importancia personal para Almudena: “descubrir el maravilloso museo de esculturas que tenemos, único en un barrio popular, fue el motivo que me animó a involucrarme en esta asociación. Y tener estas esculturas en el barrio propició que un colectivo como Todo por la Praxis se acercara a nosotros para proponernos su proyecto. Para mí, que llevo militando en el movimiento vecinal unos cuantos años, tiene un significado importante: ya en las primeras manifestaciones era algo que se reivindicaba, que el barrio era nuestro, porque faltaban un montón de cosas en él y éramos los vecinos los que las reclamábamos. Era empoderarnos y apropiarnos de una cosa que sentíamos nuestra, con sus defectos y sus carencias, para transformarla. Que este proyecto fuera precisamente un homenaje a cantidad de vecinos anónimos que han trabajado para que esto sea posible y para que tengamos los barrios que tenemos ahora, me parecía una actitud muy bonita, y el que ellos se hubieran fijado en nuestra asociación, pues todavía más: era lo más ideal que nos podía pasar”.

Por su parte, Aida, joven miembro de la asociación, nos comenta: “me he integrado hace relativamente poco. Vengo del movimiento estudiantil y de las luchas anti-Bolonia, y me ha parecido importante empezar a trabajar en el barrio, a reconstruir la identidad que poco a poco se ha ido perdiendo, y me parece que la escultura nos ha traído quizá un reflejo de eso, de lo que ha sido Vallecas y cómo se ha construido durante todo ese tiempo. Principalmente porque lo siento como muy mío, aunque yo no haya vivido ese proceso, por los lazos familiares y los recuerdos que me han podido transmitir de cómo se ha construido este espacio. Me parece un símbolo muy importante del empoderamiento popular que hubo en esta zona”.

Nacho, miembro de la junta directiva, concluye: “Quiero destacar el gran valor de la escultura, sobre todo por lo que simboliza: el movimiento vecinal que durante muchísimos años ha ido luchando. Ha habido un poco de decadencia en este aspecto, y lo que queremos desde la asociación es darle un impulso a este movimiento”.

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