EDITORIAL

La Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) nació hará 4 o 5 años con el objetivo de dar respuesta al robo que se estaba produciendo por parte de los bancos, al quitar los pisos y además dejar con hipotecas enormes a personas y familias con grandes dificultades económicas. Quizás los desahucios hayan sido una de las consecuencias más crueles y visibles de la voracidad del actual sistema.

Son muchas las acciones y pequeñas batallas que han ido ganando a lo largo de estos años. En esa lucha, ha sido gracias a los abogados en defensa de sus clientes desahuciados que se ha conseguido que los órganos de justicia de la Unión Europea hayan señalado la ilegalidad con la que se han estado planteando los juicios en España.

Últimamente vienen llevando a cabo los escraches (acción no violenta de un grupo de personas presentándose en el domicilio o lugar de trabajo de una persona en concreto, para solicitarle que modifique su postura frente una determinada injusticia en la que puede incidir directamente), una forma totalmente legítima, válida y eficaz de presionar al poder de forma pacífica. De éstos, hemos tenido ejemplo la semana pasada en el realizado a la concejala presidenta Eva Durán en la Junta Municipal de Puente de Vallecas, convocado conjuntamente con la oficina de vivienda de la asamblea 15M de Puente. Es mucho lo que la PAH ha hecho, está haciendo y, con toda seguridad, hará. Si miráramos con lupa y nos adentráramos en los entresijos de su gente, seguro que encontraríamos algo muy potente: personas a quienes esta situación ha cambiado la vida, no por la pérdida de su piso o el temor a ello, sino por descubrir una forma más profunda de relacionarse con los demás, donde el principal valor es una verdadera hermandad, y donde la lucha social se construye de forma colectiva y horizontal.

Está siendo una lucha muy dura, tal vez de las más duras en este momento. Y tal vez de las más inteligentes. Todavía queda camino por andar, pero la inteligencia colectiva crece sin parar y augura que más pronto que tarde habremos de tener una nueva ley que evite tanta injusticia. Será ganada a pulso, y un ejemplo del buen hacer en la lucha social.

En estos momentos en que crece el desaliento y la desesperación, en estos momentos en que necesitamos abrir el futuro, es cuando hay que tomar nota de ejemplos como éste.

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