Desenterrar el pasado de Vallecas para imaginar su futuro

Un proyecto arqueológico saca a la luz restos de las antiguas chabolas en la plaza del Fotógrafo Robert Capa

Varios investigadores excavan en el barrio de Entrevías. Foto: L. C. Ríos

Por Luis Carlos Ríos

La Fundación Anastasio de Gracia, Guerra en la Universidad e INCIPIT-CSIC llevaron a cabo del 3 al 17 de octubre, excavaciones en la plaza del Fotógrafo Robert Capa, situada entre la parroquia de San Carlos Borromeo y la casa de Peironcely 10 donde el famoso fotoperiodista húngaro inmortalizó a tres niñas rodeadas de agujeros de metralla durante la Guerra Civil. El proyecto arqueológico, que sacó a la luz los restos de las chabolas de Vallecas, fue financiado con 10.000 euros del Ministerio de Presidencia.

Los adoquines no esconden la arena de playa, como reza el lema del mayo francés. En realidad, tan pronto se escarba algunos metros, se encuentra la historia. Entrevías, en Puente de Vallecas, encierra bajo tierra el magnífico pasado de la clase obrera que vivió en el barrio hace décadas. La plaza del Fotógrafo Robert Capa es la última representación del pasado de esta población que vivió en chabolas hace décadas, y cuyos vestigios salieron a luz el pasado mes de octubre.

La investigación corrió a cargo de Alfredo González-Ruibal, prestigioso arqueólogo y etnoarqueólogo español especializado en documentar la Guerra Civil. “Uno puede vivir en una chabola, pero con la mayor dignidad del mundo”, concluyó González-Ruibal. Para él, esta es la historia del Vallecas del último siglo y, más específicamente, la historia de “los marginados entre los marginados”. Las chabolas dentro de los edificios bombardeados eran la forma más degradante de vivir. Sin embargo, recordó que “los juguetes son la categoría de objetos más abundante” y que la posibilidad de comprarlos dice mucho sobre las condiciones de vida de los habitantes.

Además de hurgar en las entrañas de la tierra, los especialistas reconocieron la importancia de divulgar el conocimiento adquirido. En ese sentido, plantearon un recorrido guiado durante los días que duró la excavación. La primera parte estuvo a cargo de Luis Antonio Ruiz, doctor en Historia por la Universidad Complutense y arqueólogo por la Universidad de Alcalá. Él se encargó de desgranar los primeros hallazgos para los asistentes. “Los amigos de la Fundación Anastasio de Gracia descubrieron restos en superficie de un bordecito de losas rotas que estaba a la vista (…) Eso es lo que les dio la pista para tirar del hilo y pensar que había opciones de que se conservasen los restos de las casas bombardeadas durante la Guerra Civil, que fotografió Robert Capa”, afirmó.

Un voluntario con la camiseta del Rayo Vallecano trabaja en Peironcely 10. Foto: L. C. Ríos

Chabolas en las ruinas

“Estas chabolas se levantaron sobre las ruinas de las antiguas casas bombardeadas en 1936”, dijo Ruiz. “Lo más llamativo que nos hemos encontrado es el nivel de ocupación de las chabolas, y es que es la memoria del barrio”, describió. También se mostró sorprendido por la riqueza de la excavación: “Pensábamos que no íbamos a encontrar demasiado, porque todo esto se aplanó con un bulldozer (…) Pero nuestra sorpresa ha sido que ha salido una cantidad ingente de materiales abandonados de la última fase de ocupación de las chabolas”, relató. Estas casas eran el lugar predilecto para los más pequeños. “Por todas partes, encontramos un montón de juguetes. Las chabolas eran los espacios de los niños (…) Esto era el universo de los críos”.

En la segunda parte del recorrido tomó la palabra José María Uría, coordinador del Centro Documental de la Fundación Anastasio de Gracia. Este doctor en Ciencias de la Información tiene una notable trayectoria en la recuperación, custodia y conservación de la historia de la clase obrera. El hilo conductor de su exposición se apoyó en el trabajo fotográfico de Robert Capa y Gerda Taro, seudónimos míticos que marcaron la historia de la documentación de la Guerra Civil. La instantánea en cuestión retrató a unas niñas frente a la casa de Peironcely 10 con visibles desperfectos y marcas de metralla. Esa foto puso a la Vallecas de la Guerra Civil en las portadas de todo el mundo.

“La primera gran capital de Europa donde se practica el terror aéreo es aquí, en Madrid”, afirmó Uría. “Es en los bombardeos que se producen desde noviembre hasta enero del 37 donde Robert Capa será testigo (…) Vendrá hasta aquí, hasta Vallecas, y captará la famosa fotografía. Esta será publicada por primera vez en la revista ‘Regards’, en Francia, bajo el título ‘La capital crucificada’”, rememoró. “Este es el único solar de Madrid que no ha sido edificado tras la Guerra Civil en los últimos 80 y tantos años,” aseguró.

Bombardeo de 1937

Además de la fotografía, existe otro hecho histórico que ocurrió muy cerca de Peironcely 10. En este caso, se atestiguó desde la literatura. “Arturo Barea, el escritor, en ‘Valor y miedo’, recoge un bombardeo que se produjo aquí en el año 1937, el 1 de enero. El cuento lo tituló ‘Proeza’ (…) En él viene a narrar cómo una escuadra de aviones alemanes, tras bombardear Madrid, al pasar por aquí, vieron unos niños jugando en una explanada, y bajaron a descargar las bombas que aún les quedaban (…) Cuenta cómo las víctimas de aquel bombardeo fue la familia Malanda García” describió Uría. Tras una búsqueda exhaustiva, dieron con el rastro de los sobrevivientes. El recorrido se completa con las fotografías que guardó María Malanda durante toda su vida. Estas atestiguan el horror que vivieron las gentes de los barrios obreros durante los bombardeos a la capital. Ella aún tiene restos de metralla en el cuerpo, pero desconocía que su vivencia se contaba en una obra tan universal como ‘La forja de un rebelde’.

Un arqueólogo recompone baldosas. Foto: L. C. Ríos

Desde la Fundación Anastasio de Gracia plantean un ambicioso proyecto para la recuperación del espacio y su futuro. “El proyecto que hemos presentado parte del centro Robert Capa para la interpretación de los bombardeos aéreos de Madrid, que es el uso que hemos propuesto que se le dé al edificio fotografiado por Robert Capa. Para que sea un motor de cambio, es decir, utilizar la memoria para proyectar futuro, en este caso futuro en positivo”, afirmó el experto. “Nosotros lo que planteamos es que todo el espacio de memoria salga a la luz a través de una gran excavación y se musealice, que permita completar el discurso del centro Robert Capa”, añadió. La meta es crear un gran espacio urbano para disfrute del peatón que permita conocer la Vallecas del futuro consciente de que se levanta sobre las ruinas de una guerra que nunca se debería repetir.

Al cierre de esta edición, la mencionada fundación comenzaba la búsqueda de financiación para una nueva campaña arqueológica, en la primavera de 2023, que permita continuar descubriendo el tesoro social que se esconde bajo la plaza del Fotógrafo Robert Capa.

 

 

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