
Por Manolo Jiménez
El Rayo sigue haciendo historia en Europa. Por primera vez en sus 102 años de vida, jugará el miércoles 27 de mayo en Leipzig (Alemania) una final europea, en esta ocasión de la Conference League, tras eliminar al Racing Estrasburgo francés el 7 de mayo. Su rival será el Cristal Palace inglés, cuyo valor de plantilla es cinco veces superior al del humilde ‘Rayito’. El pitido final desató la euforia entre los aficionados que se desplazaron a tierras galas a seguir en directo el encuentro y también entre los que lo celebraron a lo grande por las calles de Vallecas, tomando también la fuente de la Asamblea de Madrid.
Los de Íñigo Pérez protagonizaron una eliminatoria simplemente brillante, sin tacha, siendo superiores en los dos encuentros. El partido de vuelta fue uno de los mejores que se les ha visto a los de la franja en los últimos años. De principio a fin, con una presión alta, y base de garra y entrega, sometieron a un rival que, a pesar de jugar ante su afición, nunca estuvo cómodo. Los franjirrojos vencieron por la mínima, gracias al gol de Alemão al borde del descanso, pero gozaron de oportunidades para haber conseguido un marcador más amplio y evitar un emocionante final, donde emergió la figura de Batalla, que detuvo un penalti en tiempos de descuento y aseguró el triunfo y que España tuviera un quinto representante en la próxima edición de la Champions League en detrimento de Alemania.
El post-partido
Íñigo Pérez: «Es difícil expresar todo lo que uno tiene dentro. Me siento en paz con la gente que es fiel a nosotros sin excusas, sin condiciones. Es un regalo inolvidable para ellos. Tenemos ganas de que llegue ya la final. Ojalá esto no se olvide nunca. Ha sido perfecto y nuestra afición se lo merece, porque siempre están con nosotros. Poder regalarles esto a uno le deja en paz. Ya no es un sueño, es una realidad que hemos conseguido de manera merecida. La final es exactamente lo mismo. Suceda lo que suceda, esto va a ser inolvidable y, cuando se acerquen las fechas, seguramente cambie mi discurso y diga que ya no me sirve solo llegar a la final y que queremos ganarla».
Óscar Trejo: «Increíble. Es una locura. Nadie lo hubiera imaginado. No hay calificativos. Llegar a una final única en la historia del club es un sueño hecho realidad. También estar acompañado por 2.000 personas que se están guardando los mejores recuerdos de su vida. Somos unos privilegiados de poder dar alegrías a tanta gente. Ojalá que la gente pueda disfrutar de toda esta generación nueva que ojalá nos de muchas alegrías en el club».
Batalla: «Ya no se puede pedir más nada. Ya estamos en Leipzig y feliz por eso. El equipo fue totalmente superior a un rival grandísimo con chicos que tienen un futuro enorme, pero teníamos en nuestro interior la sensación de que nadie nos iba a arrebatar este sueño. Lo cumplimos y va para toda nuestra gente. A disfrutarlo. A soñar. Es para todo el barrio, para toda nuestra gente. Ojalá lo usemos para crecer».
Alemão: «Me alegro mucho de haber conseguido ayudar a este equipo que deja todo en el campo. Una demostración más de todo lo que podemos. Fuimos superiores que es muy complicado. Esfuerzo tremendo de todos. Una victoria de todos, de la afición, de las familias… Quedan muchos días, pero ilusionado con poder jugar una primera final europea. Ese gol va para agradecer mucho a Dios, a mi familia, a mi mujer y a mis hijos».
Álvaro García: «Feliz, muy contento. Un sueño que se está haciendo realidad poco a poco. Después de jugar en Segunda, es algo único. A soñar despierto. Vivir una final con el Rayo debe ser único. A disfrutarlo muchísimo. Lo de nuestra afición es increíble. No han parado de seguirnos a todos los lados. Muy felices por ellos, porque ellos de verdad saben lo que se sufre, lo que ha costado llegar aquí. Que lo disfruten igual que nosotros».







