Continúa la violación de los Derechos Humanos en Cañada

Un vecino denunció que el jueves 19 de mayo salió a hacer la compra y en su ausencia le derribaron la casa, teniéndose que ir a vivir a Carabanchel.

Una excavadora derriba una vivienda de Cañada, en una imagen de archivo

Por Plataforma Cívica de Apoyo a la Lucha por la Luz de Cañada Real Galiana

En esta primavera avanzada, con algunos días propios del cercano verano, parece que muchos medios de comunicación se olvidan de la grave situación que día a día viven los habitantes de la Cañada Real. Claro que se siguen dando noticias de forma esporádica y, afortunadamente, unos pocos, como es el caso ejemplar de Vallecas VA, siguen manteniendo permanentemente el interés en la realidad de la Cañada. Pero parece que, para algunos, superado el duro invierno, las condiciones de vida son soportables, y eso no es así, como es obvio para cualquiera que considere la permanente necesidad de electricidad en todas las acciones que realiza a diario. Hoy en la Cañada Real, como todos los días desde hace más de 19 meses, los decisivos exámenes finales, las pruebas de la EvAU en algunos casos, se han de preparar sin un uso normalizado de móviles, tablets, ordenadores o conexión a internet; los alimentos, conservar sin neveras; la comida, preparar sin fuego eléctrico; los medicamentos mantener útiles, una vez abiertos, sin frigoríficos; o la ropa, lavar sin lavadoras y planchar sin planchas. La vida, en fin, tiene que desarrollarse como si se viviese en el siglo XIX.

Y a esa situación de vida sin derechos, los habitantes de la Cañada Real han de añadir el padecimiento de nuevas vulneraciones de derechos que en cualquier otro barrio de Madrid se considerarían imposibles, como es vivir con el miedo de que cualquier día te puedan derribar la casa en la que vives. Y es que, según nos informan, muchos habitantes de la conocida como “zona sin asfaltar” del sector 6 están recibiendo cartas de derribo, que ellos recurren, pero con pocas esperanzas. Una realidad que un vecino confirma al denunciar que el jueves 19 de mayo salió a hacer la compra y en su ausencia le derribaron la casa, quedando él y sus hijas en la calle, teniéndose finalmente que ir a vivir con parte de su familia a una vivienda de Carabanchel.

La lucha no puede detenerse

La lucha por los derechos humanos de los vecinos vallecanos de la Cañada no puede detenerse en ningún momento, porque también la violación de sus derechos es continua. Una lucha que puede tener diferentes formas, como el aumento del movimiento asociativo vecinal; las acciones de concienciación y denuncia de la plataforma cívica; o el trabajo comprometido de alumnas de los Masters de Derechos Fundamentales de la UC3M y de Profesorado y Derecho Social de la UAM, que, con repetidas visitas a la antigua vía pecuaria para conocer su realidad de primera mano, están elaborando cuatro informes que han de dar cuenta de las violaciones de derechos que sufren sus habitantes.

La ciudadanía de Vallecas también debe seguir luchando para que se restituya la luz en la Cañada Real. Nadie se puede permitir parar, porque la lucha es nada menos que por nuestros derechos, por nuestra dignidad individual y como sociedad civilizada.

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