
Por Redacción
El esperado primer partido de la temporada en Vallecas solo duró 13 minutos. El Rayo Vallecano y el Athletic Club, correspondiente a la octava jornada de LaLiga EA Sports, fue suspendido el 10 de octubre, a recomendación policial, por el lanzamiento masivo de bolas y aviones de papel desde la grada al terreno de juego, una protesta contra el presidente del Rayo, Raúl Martín Presa.
El encuentro finalizó sin llegar al cuarto de hora con 0-0 en el marcador y con el conjunto vasco preparado para sacar un córner. Fue entonces cuando aficionados locales comenzaron a lanzar objetos al terreno de juego mientras se desplegaba una pancarta con el lema ‘Presa, la pelota está en tu tejado’.
La situación provocó que el colegiado Sánchez Martínez parase el juego, llamando a los capitanes de los dos equipos. Los operarios del estadio comenzaron a retirar los aviones de papel y las pelotas del césped, y los jugadores se retiraron a vestuarios mientras desde la grada se escuchaban cánticos de ‘Presa, vete ya’.

Durante media hora, el partido, que arrancó a las 14 horas, estuvo suspendido, y a las 14:44 horas se reanudó. Sin embargo, el área de una de las porterías comenzó a llenarse de objetos nada más reanudarse el encuentro y el árbitro volvió a detener el choque, con trabajadores del estadio tratando de vaciar el terreno de juego.
Con la Policía haciendo acto de presencia, Sánchez Martínez llamó a los entrenadores de los dos equipos, Beñat San José y Edin Terzic, para comunicarles que el encuentro no podría continuar. Los jugadores de uno y otro equipo abandonaron el campo, mientras la afición local aplaudía a sus jugadores y coreaba ‘Athletic, Athletic’, agradeciendo su comprensión a los futbolistas visitantes.
El del 10 de octubre era el primer partido en Vallecas este curso después de que la Comunidad de Madrid levantase la suspensión cautelar de la concesión del uso del estadio. El 28 de julio, la Comunidad dictó una orden de extinción de la concesión tras detectar una auditoría iniciada en octubre graves deficiencias de seguridad, salubridad y mantenimiento en las instalaciones. El equipo tuvo que jugar sus partidos como local en Butarque, en Leganés.

Hartazgo y frustración
“Lo sucedido es el reflejo inevitable del hartazgo, la frustración y el enfado de miles de abonados tras años de nefasta gestión por parte de Raúl Martín Presa. La masa social ha llegado a una situación insostenible, tras 15 años de abandono de las instalaciones, una gestión caótica, la pérdida de identidad y el desprecio continuo a trabajadores y aficionados, así como a la franja y a sus valores (…) Es evidente que hace falta un cambio de rumbo. Vallekas lo necesita”, difundió la plataforma ADRV, a través de su cuenta de X.
Por su parte, el Rayo Vallecano condenó las interrupciones del partido contra el Athletic Club de LaLiga EA Sports que costaron la suspensión definitiva, y señaló a los grupos ultras organizadores de esta y otras acciones que dañan la «imagen» del club.
«No se trata de hechos fortuitos, sino de actuaciones previamente ideadas por los líderes intelectuales de un grupo organizado, y posteriormente ejecutadas por los miembros de dicho grupo, con la única finalidad de detener el encuentro hasta provocar su suspensión como finalmente ha sucedido», apuntó el club.






