
Por Fernando Bódalo
Entrevías vivió el sábado 27 de junio una de esas jornadas que trascienden el calendario festivo para quedar grabadas en la memoria colectiva del barrio. En el marco de sus fiestas se descubrieron las placas que acreditan oficialmente al edificio de Peironcely 10 y al Centro Pastoral San Carlos Borromeo como Lugares de Memoria Democrática, después de ser publicada su declaración como tal en el BOE el 12 de junio. Se realizó un reconocimiento que supone un hito histórico para el vecindario y para la conservación de uno de los episodios más significativos de la memoria popular de Madrid.
La celebración adquirió además una dimensión internacional con la presencia de Carlos Umaña, Premio Nobel de la Paz 2017, cuya asistencia reforzó el carácter simbólico de un acto que puso el foco en la defensa de la paz, de la memoria y de los derechos humanos. También intervinieron Almudena Cruz Yabar, subdirectora general de Memoria Democrática; Javier Baeza, párroco de San Carlos Borromeo; Javier Uría, representante de la Plataforma #SalvaPeironcely10; y los presidentes de las asociaciones vecinales La Viña y La Paz de Entrevías. La clausura corrió a cargo de Cynthia Young, directora del Archivo Robert Capa del International Center of Photography de Nueva York, y contó además con la presencia de Ulf Dietrich Braumann, portavoz de la Capa Haus Initiative de Leipzig. Todos ellos, esa misma tarde, se desplazaron invitados por los colectivos vecinales al Auditorio del Parque de Entrevías, donde fueron los protagonistas del pregón de las Fiestas de Entrevías 2026.
Peironcely 10 ha pasado a formar parte del catálogo oficial de Lugares de Memoria Democrática por el extraordinario valor histórico y simbólico que representa. La célebre fotografía tomada por Robert Capa en 1936, en la que aparecen varios niños jugando frente a la fachada destrozada por un bombardeo, convirtió este edificio en uno de los grandes iconos internacionales de los ataques sufridos por la población civil durante la Guerra Civil española.
La declaración no se limita únicamente al inmueble. El reconocimiento alcanza también la Plaza del Fotógrafo Robert Capa, la zona ajardinada anexa y el Centro Pastoral San Carlos Borromeo, espacios estrechamente vinculados a la historia social de Entrevías y a la construcción de la identidad de un barrio levantado, en buena medida, por familias trabajadoras llegadas durante la posguerra.
Este reconocimiento constituye también un homenaje al esfuerzo de quienes durante años han trabajado para evitar que este patrimonio desapareciera. La declaración pone en valor la labor desarrollada por la Plataforma #SalvaPeironcely10, el Centro Pastoral San Carlos Borromeo, las asociaciones vecinales La Viña y La Paz, la Fundación Lito y el Grupo de Investigación Consolidado de la Universidad Rey Juan Carlos, entidades que han mantenido viva la reivindicación hasta conseguir este importante respaldo institucional.

La mañana combinó el carácter solemne del descubrimiento de las placas con un ambiente plenamente festivo y participativo. Los vecinos se acercaron para compartir este momento histórico mientras los más pequeños disfrutaban de actividades infantiles y de un taller de elaboración de camisetas conmemorativas. El intenso calor fue más llevadero gracias a la música festiva interpretada por una charanga y a una limonada con barquillos que sirvió como punto de encuentro entre los asistentes, recordando que la memoria también se construye desde la convivencia y la participación vecinal.
Ausencia llamativa y esperada
Al acto asistieron igualmente representantes de distintas formaciones políticas, entre ellos miembros del PSOE y de Más Madrid. Resultó, sin embargo, llamativa, y por otra parte esperada, la ausencia del Partido Popular, precisamente cuando continúa defendiendo la cesión del edificio de Peironcely 10 a la Fundación José María de Llanos para desarrollar un centro de experimentación cultural destinado a la juventud. Se trata, sin duda, de un proyecto que puede resultar útil y necesario para el distrito. Sin embargo, todas las entidades vecinales consideran que su ubicación en Peironcely 10 supondría desvirtuar completamente el sentido de la declaración como Lugar de Memoria Democrática. El inmueble fue reconocido precisamente por su singularidad histórica y por el valor testimonial que posee como símbolo de los bombardeos sobre la población civil, por lo que convertirlo en un espacio con otra finalidad haría prácticamente imposible desarrollar el Centro de Interpretación de la Memoria que durante años han reclamado asociaciones, historiadores y colectivos ciudadanos. A la corporación municipal se le eriza el pelo cuando oye hablar de memoria histórica y ha tenido que ser la Fundación Robert Capa desde su sede en Estados Unidos la que desautorice al Ayuntamiento de Madrid y al alcalde Martínez-Almeida el uso del nombre del fotógrafo para otra función que no sea el proyecto por el que la Plataforma #SalvaPeironcely10 lleva luchando y trabajando desde hace años.
La alternativa existe. El antiguo dispensario José María de Llanos, situado apenas a unos cientos de metros, actualmente abandonado y sin uso, podría albergar perfectamente ese centro juvenil sin comprometer el valor patrimonial de Peironcely 10. De esta manera pueden compatibilizarse dos objetivos igualmente necesarios: dotar al barrio de nuevos equipamientos para la juventud y preservar un espacio cuya relevancia histórica ya ha sido reconocida oficialmente por el Estado. La Fundación José María de Llanos, dentro de sus posibilidades, y sobre todo la corporación municipal debería recapacitar y no empecinarse de forma sectaria en privar a un barrio que apuesta por preservar su memoria y por poner en valor para el futuro unos años, una contienda y una forma de vida que no pueden caer en el olvido.

Porque la memoria democrática no consiste únicamente en colocar una placa sobre una fachada. Supone conservar los lugares donde ocurrieron los hechos, explicar su significado a las nuevas generaciones y evitar que el paso del tiempo diluya las historias de quienes sufrieron la guerra y de quienes, después, levantaron con esfuerzo barrios como Entrevías.
El acto celebrado el pasado sábado apuntaló sobre fachada que la memoria no pertenece al pasado, sino al presente y al futuro. Entrevías volvió a reivindicar que la historia de sus vecinos merece ser protegida, contada y transmitida. Y ese compromiso colectivo es, probablemente, el mayor patrimonio que conserva el barrio.







