Por Ignacio Marín (@ij_marin)
En estos últimos días se han conmemorado los 75 años de la adhesión del municipio de Vallecas a la ciudad de Madrid. Conmemoración, que no celebración, ya que tres cuartos de siglo después el antiguo municipio de Vallecas no sólo no ha logrado disminuir las diferencias con el resto de la ciudad, sino que siguen aumentando.
Pero pongámonos en antecedentes para entender la situación. El pueblo de Vallecas entró al siglo XX siendo un lugar próspero gracias a su producción de pan y a su actividad minera. A pesar de ser duramente golpeada en la Guerra Civil, la localidad no dejó de crecer, absorbiendo la migración venida del campo. Ya entonces existían dos núcleos poblacionales diferenciados, lo que hoy conocemos como Puente y Villa de Vallecas. El Puente, más cercano a Madrid, se desarrolló de tal manera que en sus últimos años de municipio el ayuntamiento se trasladó allí, mientras que Villa mantuvo su esencia de pueblo.
Con todo, desde finales de los años 40 y hasta 1954, la ciudad de Madrid integró 13 municipios. Esta estrategia tenía como objetivo centralizar en el Ayuntamiento de Madrid sus necesidades de crecimiento, imponiéndoselas a los municipios de alrededor, que ya no podrían expresarse al ser despojados de sus consistorios. Madrid exigía construir viviendas baratas para la mano de obra que llegaba y crear industrias alejadas del centro, cerca de esas mismas viviendas baratas. Pueblos que debían transformarse para enriquecer aún más a los que nunca salen del barrio de Salamanca.
A pesar de que el decreto de anexión estaba firmado por el propio dictador Francisco Franco, en ese año 1950 hubo vallecanos que protestaron, porque creían que la desigualdad crecería bajo la nueva administración. Fueron realmente visionarios. Hoy, Madrid avanza a dos velocidades y lo que en su día era Vallecas se sitúa en los vagones de cola. La renta media anual por hogar supera los 46.600 euros en el conjunto de la ciudad, mientras que en Puente de Vallecas apenas pasa de los 27.700 y en Villa de 35.300. La única opción de futuro que nos ofrecen es la construcción de más y más desarrollos urbanísticos con los que especular mientras no se planifica ningún servicio público.
Durante la conmemoración de la anexión, al alcalde Almeida se le preguntó sobre la promesa de desmantelar el ‘scalextric’ de Puente de Vallecas. Arguyó rápidamente que, de hacerse, 200.000 vehículos circularían a diario por las calles del barrio. Curioso, porque el paso elevado de Pacífico se desmontó sin tantos problemas, pero claro, los habitantes del distrito de Retiro no viajan en el vagón de cola.
«Tres cuartos de siglo después, el antiguo municipio de Vallecas no solo no ha logrado disminuir las diferencias con el resto de la ciudad, sino que siguen aumentando”.








