37 años trabajando por la educación desde Vallecas

Un grupo de 18 trabajadores que vieron en peligro sus empleos y los puestos educativos pusieron en marcha Gredos San Diego Cooperativa

Clase de Educación Primaria en GSD Las Suertes. Foto: GSD

Por GSD Cooperativa

Gredos San Diego ha recorrido ya un camino de 37 años, una andadura que comenzó en 1985, cuando un grupo de 18 trabajadores vieron en peligro sus empleos y los puestos educativos que ofrecían a la población.

El Colegio Centro Cultural Gredos, del que proviene Gredos San Diego Cooperativa, es fruto de la vocación de Don Julio y de Doña Flora por la docencia y por su sueño de traer a Puente de Vallecas una enseñanza de calidad en un entorno donde entonces apenas llegaba la educación pública. Comenzaron en 1939 desde su propia vivienda, y gracias a su ilusión y capacidad de trabajo, crearon un centro moderno, liberal y laico, el primer colegio mixto del distrito, donde se formaron durante décadas miles de vallecanos.

El Centro Cultural Gredos amplió su actividad a otros edificios en los años 50. Uno de ellos situado en la Avenida de San Diego, que en los años 80 estaba en riesgo de cierre por la próxima jubilación de su propietario y porque las condiciones del edificio original no cumplían los requisitos que exigía la ley educativa. En esta humilde institución crecieron y se forjaron dos premios nacionales, un vallecano ilustre que sigue viviendo en Vallecas, Nazario Martín, Premio Nacional de Química 2020 y Feliciano Barrios, Premio Nacional de Historia y cronista de la Villa de Madrid.

18 trabajadores, personal docente y no docente del CC Gredos San Diego, con una enorme vocación emprendedora, decidieron asumir las riendas de su futuro laboral, constituirse en cooperativa y trabajar juntos por el mantenimiento de sus puestos de trabajo y de las plazas escolares que resultaban de vital importancia en el barrio.

Los primeros estatutos

El 12 de abril de 1985 se presentaron ante notario los primeros estatutos. La construcción de un nuevo colegio era imprescindible, como lo era la obtención de financiación, que los ya 19 socios tuvieron que avalar mediante la hipoteca de sus propias viviendas. Tras muchas vicisitudes, en el curso 1994-1995 comenzaron las clases en septiembre en Gredos San Diego Vallecas, un colegio que reunía todos los requisitos de un centro privado de calidad, sin perder de vista que lo hacía bajo la óptica de la enseñanza concertada que permitiera a los alumnos de Puente de Vallecas, tanto a los de la clase media que se asentaba en el barrio, como a los más humildes, acceder a la mejor educación.

Fachada del colegio GSD Vallecas, primer centro construido por la Cooperativa Gredos San Diego. Foto: GSD

La construcción de Gredos San Diego Vallecas puso a la cooperativa en el punto de mira y la expansión comenzó de forma inesperada. La Cooperativa Sapientia, que quiso emular el proyecto GSD, encontró problemas de financiación. Entre sus socios abundaban antiguos alumnos, familiares, amigos e incluso algún cónyuge. Ya habían iniciado las obras de su centro en Moratalaz y desde Gredos San Diego se planteó la necesidad de “hacer algo”.

Los 59 socios existentes se convirtieron en 99 como resultado de un compromiso cooperativo fusionando en una las dos cooperativas, proporcionando al grupo de socios de GSD, una dosis de confianza que les haría verse a sí mismos preparados para asumir nuevos retos.

En la actualidad, GSD Cooperativa ha crecido hasta ser la cooperativa más importante de la Comunidad de Madrid y de toda España en el ámbito educativo. Existen ocho centros GSD en Madrid, en Puente de Vallecas, Moratalaz, El Escorial, Las Rozas, Las Suertes (en el Ensanche de Vallecas), Guadarrama, y un colegio Internacional en Buitrago del Lozoya, a los que se suma GSD Alcalá, propiedad de la Cooperativa EAC, y que opera con la marca GSD y el mismo modelo educativo.

En 2018 abrieron sus puertas GSD International School Costa Rica, el primer colegio GSD fuera de España y GSD École Internationale au Cameroun, un proyecto de cooperación al desarrollo de la Fundación Abriendo Caminos y la Fundación GSD.
GSD, dentro de su proyecto ambiental, dispone de también dos aulas de la naturaleza: La Vía Láctea, en Casavieja (Ávila), y Sendas del Riaza, en Valdevacas de Montejo (Segovia). Además de gestionar la Reserva de la Biosfera de la Sierra del Rincón y los Centros de Visitantes del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama.

Reconocimientos

La labor de GSD en el ámbito de la educación y el cooperativismo, desarrollando un modelo económico responsable y con una repercusión positiva en la sociedad, ha sido ampliamente reconocida por otras instituciones. En 2010 recibió la Medalla de Plata de la Comunidad de Madrid por la gestión de proyectos educativos y la creación de empleo, y en 2017 el Premio Madrid Excelente a la Confianza de los Clientes.

Los colegios GSD dan servicio en la actualidad a unos 15.000 alumnos en la Comunidad de Madrid, tienen una plantilla de más de 1.700 trabajadores, de los que más 1.000 son socios. Los primeros socios que configuraron Gredos San Diego Vallecas se mantuvieron fieles al espíritu y los principios cooperativos y fomentaron el principio de “puertas abiertas”.

La implicación de los socios ha desarrollado una cultura en la que cada persona, ocupe el puesto que ocupe en la organización, entiende la relevancia de su papel en el desarrollo de una educación de calidad, que, gracias a diversas iniciativas personales o colectivas, ha desarrollado proyectos pioneros en España y que siguen siendo emblema de GSD, como las escuelas infantiles de 0 a 3 años, la natación en educación física, la implantación de una educación bilingüe y posteriormente con vocación global, fomentando también a través de la cultura, el deporte, la música y la danza, y la educación para un ocio sano, todos los aspectos de la persona.

El modelo educativo de GSD busca desarrollar el talento de los alumnos, proporcionándoles herramientas para la excelencia académica y profesional, y también para ser personas felices, responsables y críticas. Ciudadanos del mundo respetuosos con el medio ambiente, preparados para desenvolverse en un mundo global, participando de sus propias tradiciones y aprendiendo del resto de culturas.

En un mundo en que la mayoría de las estructuras empresariales se basan en el puro beneficio a corto plazo, GSD ha encontrado su propia forma de hacer las cosas. Los socios de GSD comprenden su papel como empresarios, y que sus actuaciones en el día a día tienen influencia en el devenir de la cooperativa, pero, igual que en los orígenes, el objetivo es el mantenimiento y mejora de los puestos de trabajo de todos, lo que redunda en el día a día de los alumnos y sus familias, que reconocen la dedicación del personal y el trato humano y personalizado como los aspectos más diferenciadores de GSD.

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