Un centro educativo hecho a sí mismo

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ROBERTO BLANCO TOMÁS.

Como sabéis, la educación es un tema que nos interesa mucho, y siempre nos gusta acercarnos a cualquier proyecto relacionado con dicho campo para “poner la lupa” y conocerlo mejor. Así, este mes nos hemos acercado por un colegio muy especial, con una historia y un funcionamiento que bien merecen un reportaje. Es el Trabenco, en El Pozo del Tío Raimundo, y el reportaje lo estás leyendo.

Llegamos al cole una típica mañana de enero, soleada pero fría, en contraste con el cálido recibimiento que nos brindan María José Martín, directora y profesora de Primaria, y Elisa Cifuentes, jefa de estudios y profesora de Inglés de la ESO. El Trabenco es una cooperativa, y los cargos de la misma están cruzados con la parte pedagógica, siendo Elisa actualmente presidenta de la cooperativa y María José vicepresidenta. Esto es práctico, comenta Elisa, porque así no se pierden de vista ambos niveles, pedagógico y presupuestario, ayudando a que los pies permanezcan en la tierra.

El colegio comienza su andadura en 1971. “Trabenco, ‘Trabajadores en Cooperativa’, es una cooperativa de viviendas de Entrevías —explica María José—, que construye un barrio nuevo, en el que no había servicios educativos. Las familias tenían claro qué modelo de educación querían para sus hijos, y deciden crear su propio colegio en los bajos de los locales”. Los trabajadores del mismo constituyen la cooperativa ESENCO (Enseñantes en Comunidad) en 1978, al amparo de la cooperativa de viviendas. Pronto los locales quedan pequeños y hay que buscar una solución, que llega cuando en 1983 el Trabenco absorbe a la población infantil que pertenecía a un colegio público de El Pozo que iba a ser desintegrado y firma un acuerdo para ocupar el edificio escolar, ubicándose definitivamente así en El Pozo, y ofreciendo hasta 8º de EGB.

El siguiente gran hito llegará a principios de los noventa. Como nos cuenta María José, “cuando entra la LOGSE en el 90, hay que plantearse un cambio, pues nos rompe todos los esquemas de edad”. Hasta entonces los chavales terminaban la EGB con 14 años, y ahora con la nueva ley la Primaria finalizaba dos años antes, desde donde pasaban a la Educación Secundaria Obligatoria, que acababa con 16. El centro se ve obligado a reinventarse y añadir la ESO a su oferta educativa: “Yo creo que lo pensaron muchísimo —apunta Elisa—, pero es que era un paso determinante… Si en su momento no lo hubieran hecho, hoy no existiríamos”. El esfuerzo fue considerable, recuerda María José: “somos una cooperativa muy modesta: trabajamos muchísimo, pero no tenemos dinero… Y bueno, pues al final el proyecto se hizo como todo lo que hacemos siempre: en comunidad. Con el apoyo de las familias, que financiaron parte de las obras; con el apoyo de la cooperativa, que también hizo una inversión fuerte; con la entrada de nuevos socios y socias; y luego también conseguimos otra parte porque entonces las cajas tenían obra social y se les podía pedir, ya que cumplíamos todos los requisitos… Eso fue un empuje para poderlo sacar adelante sin tener que arruinarnos”.

Trabenco, hoy

Actualmente son 19 cooperativistas, pues por motivos evidentes las plazas de socio están vinculadas a los puestos de trabajo totalmente estables. La plantilla son 36 profesores en total, más tres personas en secretaría, el equipo de comedor y el de limpieza. La oferta educativa abarca desde el segundo ciclo de Infantil (desde los 3 años), pasando por Primaria, Secundaria Obligatoria y Formación Profesional Básica. El colegio es de línea 1, es decir, con una clase por curso, estando matriculados en total alrededor de 350 alumnos.

María José repasa los valores de partida del proyecto, que siguen vigentes: “tener un espacio donde compartir la educación entre las familias y el profesorado, en el que se cuida la inclusión de todo tipo de chavales con sus características. Es un proyecto que desde sus inicios contempla como una parte más del grupo a los alumnos con características diferentes; un lugar de integración, multicultural, laico, porque pensamos que así tenemos cabida todos… Y luego también una educación en la que el alumnado es parte activa del proceso de aprendizaje, donde el trabajo en equipo se valora, la ayuda mutua, los valores de colaboración, de participación, de poder decir lo que piensas dentro del respeto y expresar y defender tus ideas. También trabajamos la convivencia, todo lo que sea cultura de paz, los valores medioambientales… De hecho tenemos un proyecto de ‘escuela verde’, y los patios son cuidados por todo el alumnado. No tenemos conserje ni jardineros: lo hacemos entre todos, y las familias también colaboran cuando hay que podar, cuando hay que arreglar… Pretendemos ser también una escuela que trabaja la igualdad y la perspectiva de género, porque partimos de la base de que todas las personas somos iguales, sin tener ninguna condición por ser hombres, mujeres, trans o cualquier opción sexual que hayas decidido en tu vida o te sientas”.

El compromiso del profesorado con el proyecto es alto. Lo confirma Elisa: “Imagínate… El huerto, pintar las clases cuando hace falta… Sí que hay un compromiso grande con el proyecto… Claro, es que nosotros no encajamos demasiado dentro de las supuestas características de la escuela concertada, ya que no pedimos ninguna cuota a las familias para entrar en este colegio: creemos que con lo que nos da el concierto educativo debe bastar. Entonces es verdad que se va muy justo: el concierto paga los salarios a los profesores, pero da para muy poco por aula. Y cuando quieres que tu cole sea distinto, eso significa inversión… Y esa inversión que otras escuelas concertadas la obtienen de sus familias, nosotros somos más de obtenerla preparando proyectos”.

“Lo de ser cooperativista lleva un doble esfuerzo —interviene María José—, porque aparte de la implicación como profesional de la educación y de dar tus clases y demás, luego también participas de la gestión activa de la cooperativa, y eso es una preocupación más, que genera su trabajo… Claro, que tiene compensaciones: participas activamente de tu puesto de trabajo, de las decisiones que se toman… A nivel pedagógico, quien gestiona y lleva el día a día en el cole es el equipo de coordinación, que está formado por dirección, jefatura de estudios y un coordinador de cada etapa (Infantil, Primaria, Secundaria y FP Básica): ahí es donde se toman todas las decisiones pedagógicas, aunque luego algunas tienen que ir al claustro, que es el órgano máximo, con presencia de todo el profesorado. En cuanto a la cooperativa, se rige por el consejo rector, y luego las cosas importantes se llevan a la asamblea de cooperativa, donde estamos todos los socios y socias”. Continúa Elisa: “los puestos directivos se ocupan por un tiempo limitado: cada cuatro años se renuevan. En cuanto a los socios, cuando uno se jubila coge la jubilación parcial, entonces entra un relevista a ese puesto de trabajo y nos da cuatro años para asegurarnos de que tiene el espíritu de Trabenco y comparte nuestros valores”.

Implicación de las familias

María José nos apunta un aspecto muy interesante sobre la implicación de las familias: “llevan adelante una asociación en la que pagan cuotas mensuales, y con ellas gestionan todo el material del cole: libros, lápices, gomas… Lo compran todo en común, y eso ofrece la oportunidad de que todos tengan el mismo material, todo lo que necesitan, con una calidad adecuada, y encima para las familias es un ahorro. Pero además, al tener ese ahorro, es posible invertir en otras cosas también muy importantes dentro de nuestro proyecto, como salir del barrio: actividades culturales, medioambientales, deportivas… Otro ejemplo: gracias al citado ahorro, en Secundaria podemos tener un proyecto de nuevas tecnologías y que nuestros chicos tengan tablets para trabajar a nivel individual”.

Para terminar, Elisa nos habla sobre los retos que se plantea actualmente el centro, que “van por la idea de desarrollar más la ‘marca Trabenco’. No dejamos de lado materias como el inglés, algo que en nuestros días preocupa mucho en nuestra sociedad, ni las tecnologías de la información y la comunicación… Pero al mismo tiempo somos un colegio que se preocupa por el arte y la creatividad. Así que, en resumen, seguimos desarrollando nuestro modelo educativo, que da importancia a las materias que marca la sociedad, pero sin olvidar otras que no las marca tanto pero que estamos convencidos de que también tienen que estar. Ésa es la ‘marca Trabenco’, y ése es el reto”.

 

Más información: http://trabenco-pozo.es/

 


Imágenes: Colegio Trabenco (Portada), RBT (interior).

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