La sanidad pública, a debate

¿Qué nos cuesta la sanidad pública? ¿Quién garantiza el mayor grado de eficacia sanitaria, la empresa pública o las empresas privadas? Para hablar de éstos y de otros interesantes asuntos relacionados con la sanidad, el pasado día 13 se celebró una mesa redonda en la Fundación Vallecas Todo Cultura, a la que asistieron el urólogo del hospital Severo Ochoa, doctor Fernando Gimeno Albo, y el especialista en Medicina General y Comunitaria del centro de salud Vicente Soldevilla, doctor Juan Luís Ruiz-Giménez Aguilar. Coordinó el acto Antonio Albarrán, presidente de la Fundación.

 

El interés del tema se puso de manifiesto en la masiva asistencia. El doctor Fernando Gimeno inició su intervención realizando un repaso al proceso que nos ha llevado al momento actual:

“Desde hace más de dos años, Esperanza Aguirre fue la encargada de iniciar el desprestigio del Sistema Público de Salud. Su política se concretó en el anuncio por sorpresa de la concesión a diferentes empresas privadas de hasta siete hospitales en la región, garantizando un contrato por 20 años a las empresas a cambio de que éstas gestionasen los centros.

“El siguiente paso fue la caza y captura de los profesionales que dirigían diversas áreas del hospital Severo Ochoa de Leganés, tomando como cabeza de turco al doctor Luís Montes y a su equipo médico. La persecución y el ensañamiento se prolongaron durante meses.

“Más tarde, la señora Aguirre fue reduciendo las horas en todas las áreas sanitarias, además de eliminar muchas de las responsabilidades de los inspectores encargados de controlar los índices de calidad. La descapitalización en los presupuestos dedicados a la sanidad pública de 2010, 2011 y 2012 ha sido sonada, colocándonos en los estándares más bajos de coste por paciente al año.

“Nuestra red sanitaria pública es un ejemplo en todo el mundo. Aun así, los liberales de la señora Aguirre siguen desprestigiando nuestra sanidad y proponiendo su paulatina privatización. Cuando se les pregunta a los ciudadanos sobre el grado de credibilidad de nuestros profesionales, un 80% manifiesta su confianza en el sistema público de salud.

“Es una falacia afirmar que nuestra sanidad es gratuita. La sanidad está financiada con nuestros impuestos y todo lo que implique privatización es regalar a las empresas privadas el esfuerzo en recursos técnicos y la experiencia profesional de decenas de años.

“Todos estamos de acuerdo en que hay que racionalizar los gastos sanitarios, evitar los despilfarros y rentabilizar al máximo la sanidad, ahora bien, eso no debe hacerse restando recursos públicos, eliminando servicios, reduciendo plantillas y empeorando las prestaciones. El argumento de que lo privado es más eficiente no se sostiene. Las experiencias del hospital de Alzira y de los siete hospitales con gestión privada que ya funcionan en la Comunidad nos reafirman en lo contrario.

“Es necesario que los ciudadanos pongamos freno a esos desmanes contra lo público, que combatamos el atentado contra nuestros intereses, que impidamos la privatización de nuestros recursos, lo que es igual a permitir que manos privadas se lucren de lo que hemos logrado construir con nuestros esfuerzos y dinero”.

Tomó la palabra Juan Luís Ruiz-Giménez para defender la viabilidad de nuestro actual Sistema Nacional de Salud:

“El desmantelamiento de los centros de análisis y su privatización, y el cierre de servicios esenciales como los de cardiología y otras especialidades, son una deriva que pagaremos todos los ciudadanos.

“Nadie está diciendo que no haya que rentabilizar al máximo el SNS, que haya que mejorar sus servicios. La pregunta que cabe hacerse es: ¿hacia dónde deben ir dirigidas las transformaciones de nuestro sistema sanitario?

“Entre los propios profesionales de la sanidad hay diferencias a la hora de definir los modelos sanitarios. Falta coordinación entre los especialistas y los médicos de Atención Primaria. Esa descoordinación cuesta dinero al Sistema Público de Salud. Sabemos que por ahí será posible reducir costes.

“Pero ningún profesional mantiene que el sistema de salud que nos hemos dado sea barato. Todo lo bueno cuesta dinero. Y nuestro sistema lo es. Necesita una financiación adecuada y esa financiación requiere impuestos adecuados a las exigencias sanitarias.

“Es falso que nuestra sanidad será más rentable gestionada por empresas privadas. Detrás de esta operación hay todo un modelo ideológico. El modelo de reafirmar al individuo frente a la colectividad, el modelo de que sobreviva el más fuerte, dejando a un lado a la gran mayoría; el modelo neoliberal y de mercado, que favorece la acumulación económica en manos de unos pocos.

“La Federación Nacional de Clínicas Privadas afirma que son 2,5% más eficaces que lo público. En su valoración ocultan que solo atienden a quienes tienen dinero para pagárselo, o gracias a la deriva que se hace, hacia la sanidad pública, de aquellos enfermos crónicos o con tratamientos más costosos y necesitados de maquinaria y técnicas punteras.

“Dicen que lo privado logra mejores resultados que la sanidad pública. Si nos fijamos en las experiencias europeas o americanas, la realidad desmiente una y otra vez estas afirmaciones. Un reciente informe del sistema sanitario en Inglaterra revela que la mortalidad es mayor en los centros privados, debido al menor número del personal de limpieza contratado. Datos similares son aplicables a la sanidad americana o de otros países europeos, sin olvidar que en EEUU hay al menos cincuenta millones de americanos al margen de cualquier sistema público de salud y sin prestaciones reconocidas”.

 

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