La represión (I)

Un grupo de soldados descansa en la calle de Villaverde, actual Sierra Vieja

Por José Luis García Heras

Durante la Guerra Civil, Vallecas sufrió una fuerte represión por ambos bandos. La ejercida por el bando vencedor, de derechas, duró más tiempo y causó más víctimas. A continuación, se habla de la represión de izquierdas.

Vallecas, como Madrid, fue fiel al Gobierno de la República. Los primeros meses de la guerra ya hubo persecuciones y ejecuciones a personas por sus ideas de derechas o por su posición económica o social, solo por apariencias o denuncias sin pruebas, por envidia u otros intereses, al igual que en la zona del bando sublevado. Muchos tuvieron que dejar sus casas y haciendas, en un clima de miedo constante. La Iglesia fue especialmente perseguida. Templos, conventos, sacerdotes, religiosos y religiosas sufrieron ataques.

Las milicias de partidos de izquierdas, sindicatos y organizaciones vecinales se encargaban del control y la represión, ejerciendo de policía. En los primeros meses reinó el desorden. Después, el Gobierno fue dominando el orden público, controlando a esas asociaciones y a los agentes del Cuerpo de Seguridad y Asalto.

Amós Acero, regidor del Ayuntamiento de Vallecas durante la guerra, intentó detener las acciones injustas que se producían, protegiendo a las personas más vulnerables, siendo los religiosos centro de todos los odios.

En mayo de 1931, al poco de proclamarse la República, algunos exaltados intentaron quemar los colegios religiosos de Nuestra Señora del Carmen y Santa Teresa (Emilio Ortuño, 13); Niño Jesús de Praga (avenida de la República, 68, actual Albufera); y Ave María, regido por monjas y sito en el número 66.

En el último momento el alcalde consiguió que la muchedumbre desistiera, para acto seguido proteger y evacuar a las monjas y demás empleados hacia sitios más seguros. Estas religiosas avalaron al alcalde finalizada la Guerra Civil, aval que no fue incorporado al expediente judicial. También evitó que se quemara el convento de las Marianas.

Ataques a edificios religiosos

En febrero de 1936 gana las elecciones el Frente Popular y se producen ataques en Vallecas a los edificios religiosos: se prende fuego a las puertas de la iglesia de San Ramón; se asalta el colegio parroquial y el convento anexo y queman las imágenes y los muebles; asaltan el convento de las Hermanas Pastoras, incendiándolo en parte; se violenta en el barrio de Doña Carlota la iglesia del Dulce Nombre de María y un colegio católico; intentan incendiar dos conventos de la avenida de la República; y penetran por la noche en el Centro Obrero Católico, sito en la calle de Fermín Galán (actual Peña Prieta), que regentaban las Damas Catequistas, quemando los muebles y enseres. El 18 de julio, día de la sublevación militar, la iglesia de San Ramón fue saqueada por las turbas, que quemaron las imágenes, los altares y objetos de culto. En agosto tuvo lugar el episodio conocido como el «tren de la muerte», descrito en Vallecas VA, diciembre de 2025. El 28 de noviembre es fusilado en Paracuellos el párroco de San Ramón, Emilio Franco, su coadjutor Mariano Escribano y otros compañeros de martirio, 43 religiosos y 7 sacerdotes seculares.

Varios vallecanos acabaron en checas, utilizadas para detener, interrogar, torturar y ejecutar a los sospechosos del bando rebelde, que se encontraban en diferentes puntos de Madrid.

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