La ocupación colonial de Palestina

El activista Manolo García Teniente, que participó en la Global Sumud Flotilla, dio una charla en el Ateneo Republicano de Vallekas

Un momento de la intervención de Manolo García Teniente. Foto: A. D.

Por Araceli Domínguez

El pasado 28 de enero, el Ateneo Republicano de Vallekas (calle de Arroyo del Olivar, 79) tuvo el honor de abrirle las puertas a Manolo García Teniente, el activista español que participó en la Global Sumud Flotilla (2025), que fue interceptada ilegalmente en aguas internacionales. Como resultado, 600 activistas fueron encarcelados en la prisión israelí de Kétziot y luego deportados a sus respectivos países. Tras esta situación, Manolo pudo explicar que no estamos viviendo un problema actual, si no que se trata de una problemática que arrastramos desde hace años.

En la conversación mantenida, explicó que la situación actual en Palestina es un claro ejemplo de colonialismo que surgió en el siglo XXI, con raíces en el proyecto sionista de finales del siglo XIX. Liderado por el periodista y dramaturgo Theodor Herzl, este movimiento buscó crear un “hogar nacional judío” en Palestina, y para ello lo presentó ante potencias europeas como un “puesto de avanzada de la civilización frente a la barbarie”. La Declaración Balfour (1917) reflejó este apoyo colonial británico, impulsado por intereses geoestratégicos y recursos como el petróleo.

Treinta años después, tras el plan de partición de la ONU (1947), que otorgaba el 55% de la tierra a la minoría judía, se proclamó el Estado de Israel en 1948. Esto desencadenó la Nakba o catástrofe, dando como resultado masacres como la de Deir Yassin y la expulsión de más de 700.000 palestinos. La ocupación se extendió en 1967 con la guerra de los Seis Días. A día de hoy, los palestinos viven bajo un régimen de apartheid, con una Cisjordania fragmentada por asentamientos ilegales, Jerusalén Este ocupada y Gaza bajo un bloqueo asfixiante desde el año 2007.

La Gran Marcha del Retorno (2018), fue una protesta pacífica, y que fue reprimida brutalmente, dejando más de 200 muertos y 10.000 heridos por fuego israelí.

La solidaridad continúa

Frente a esto, la solidaridad global continúa organizándose con “Las Flotillas de la Libertad”, que se encuentran activas desde 2008, intentando romper el bloqueo marítimo a Gaza, para demostrar que la lucha palestina es el reflejo de la hipocresía internacional, donde intereses económicos como, por ejemplo, el gas en la costa gazatí, priman sobre los derechos humanos.

Con iniciativas como el rap ‘Todos somos Gaza’ y la resistencia no violenta muestran que, pese a la represión, la solidaridad crece. Y demuestra una vez más que conocer esta historia es esencial para no repetirla y defender la dignidad humana frente al colonialismo.

“Esto no va de derechas o izquierdas, va de humanidad”, afirmó Manolo.

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