La Horizontal: mitad casa cultural, mitad centro de creación artística

Itziar, Ángel y Mario, a la puerta del local de La Horizontal

Por Isa Mendi

La Horizontal la forman Itziar, Mario, Ángel, Germán, Sergio, Josu… y así una larga lista de personas anónimas que creen en el fomento de la cultura de proximidad como herramienta para crear tejido social de Vallecas. Esta asociación dedicada a las artes escénicas y a la sostenibilidad medioambiental con sede en la calle de Eduardo Requenas 10 no dudó un momento en ofrecer su local para albergar la despensa solidaria de San Diego. Vallecas VA conversa con varios de sus responsables para conocer sus inquietudes y vislumbrar sus proyectos en la actual situación de incierto futuro.

P: ¿Cómo y cuándo surgió La Horizontal y cuál ha sido su evolución a lo largo de los años? ¿Por qué el nombre?

R: Mario– El origen de La Horizontal y el nombre vienen juntos. Somos un grupo de artistas de artes escénicas que nos juntamos para tener un sitio donde hacer ensayos. Esto viene de un proyecto anterior en el que participábamos parte del equipo, que se llama La Guarida. El nombre surgió de la idea de horizontalidad e igualdad entre compañeros. Hicimos la asociación un grupito: Germán, Sergio, Josu, Itziar y yo y fue bastante tiempo antes de tener el local. Por el camino echamos un órdago a una cosa mucho más grande que nuestras propias necesidades. Vamos a posibilitar que mucha gente, compartiendo, tenga acceso y medios para realizar su trabajo, al tema cultural sin discriminación económica. De esta manera se crea una casa cultural del barrio y, por otro lado, un centro de creación artística.

R: Itziar- Esa idea de tener un espacio, de crear, de hacer compañía viene de mucho antes, de quedar a ensayar. El proyecto de La Horizontal, antes de tener este local, hizo un recorrido por todo el barrio, para que nos conociéramos.

Una de las actividades en la ‘sala negra’

P: ¿Cuándo surgió y cómo funciona La Horizontal?

R: I. Llevamos dos años en el local, y año y pico antes en el proyecto, definiendo qué queríamos.

R: M. En 2017 se creó la asociación y fuimos haciendo los estatutos. En 2018, buscamos el local e hicimos un ‘crowfounding’, y en febrero de 2018 entramos en nuestra sede con un primer evento, ‘Abierto por reformas’, totalmente clandestino. No se podía abrir, invitamos a El Gallo Vallecano, (Juan Margallo, Petra…). El bautismo fue muy bonito. El doble proceso, a la vez que hacemos obras de la casa, nos estamos mudando, a la vez que estamos escribiendo. Con la edad se aprende a no meterte en las dos cosas la vez.

P: ¿Cómo es el día a día de la asociación?

R: I. Aquí se hacen talleres y ensayos. Hay artes escénicas y plásticas. Hay una cuota y se paga por el espacio, por tener tu mesa. Los talleres suponen un porcentaje, los ensayos un precio la hora y luego lo que nos mantiene a flote son los cabarets que hacíamos mensuales. Nos autofinanciamos de la gorra y de la barra. Eso ahora. Mientras las obras, pusimos de nuestros bolsillos bastante y La Horizontal tiene deuda con nosotros mismos. Antes de la pandemia, estábamos con un ritmo muy guay, como recuperándonos para devolver la deuda. Esto ha sido un mazazo.

P: ¿Qué hay que hacer para acercarse a la Horizontal?

R: I. Dentro de la organización tenemos como grupos de trabajos (programación, tesorería, comunicación, obras…) y una asamblea general trimestral. Tenemos una reunión de gestión, los lunes por la tarde, donde tratamos de seguir organizando y repensando, para estar en continuo movimiento y cambio. La manera de ponerse en contacto con nosotros puede ser vía Facebook, mail, acercándose aquí o por teléfono. Tratamos que vengan los lunes por la tarde a que nos cuenten su peli. Te llueven muchas propuestas. Una necesidad que hemos tenido es que la gente sepa el espacio que es, que es un centro cultural autogestionado, que aquí lo hacemos entre todas y todos, no que vengo y te limpio. Vienes, haces tu movida y también limpias. No somos una sala de teatro, se pueden mostrar cosas, pero no hay entrada.

R: Ángel. Empecé aquí dos meses antes de la cuarentena. Ahora estamos retomando ciertas cosas. Ellos están en artes escénicas, yo en las plásticas.

P: ¿Cómo ha sobrevivido La Horizontal en tiempos de la pandemia? ¿Cómo está siendo la ‘nueva normalidad’?

R: M. La Horizontal ha estado abierta con la despensa y ese hecho ha sido para nosotros un hito muy importante. Hace tiempo que vamos detrás de que La Horizontal se abra sin nuestro esfuerzo. Hemos sobrevivido gracias a que hay una comunidad alrededor que ha validado el trabajo que hemos realizado previamente. Llevamos buena marcha. Pero lo que no es sostenible ahora es la vida de las personas que estamos alrededor del proyecto. Hay mucho sueño volcado en La Horizontal. Estamos intentando hacer lo que queremos. ¿Que estamos locos? Pues sí. Yo quiero tener unos medios y un teatro a disposición para trabajar. Que no me lo dan, pues lo vamos a hacer. Es un poco la filosofía, cubrir tus necesidades.

R: I. Hemos hecho cabarets online. Tenemos que lanzar un cabaret, que es lo que nos mantiene. Hemos hecho dos a través de la pantalla. El primero fue muy guay, pero el segundo ya era en la fase de la desescalada, cuando la gente salía a la calle y estaba saturada de pantalla. Nos ha dado un poco de ingresos. También la despensa está aportando recursos, se ha hecho cargo de los suministros y del alquiler del local en un mes. Teletrabajar un payaso es muy difícil y actuar ante una pantalla es muy raro.

P: ¿Qué balance hacen como sede de la despensa de San Diego?

R: I. En San Diego había la necesidad de hacer una despensa. Hablé con Víctor de Somos Tribu Palomeras y me dijo que habían pensado en que La Horizontal pudiera ser espacio de despensa. Lo llevamos a asamblea y dijimos que por supuesto. Empezamos a hacer llamadas. Hablabas más con gente que no conocías que con tus padres. A finales de abril empezó. Hicimos una pequeña compra y pusimos unos teléfonos a los que llamar. Y así arrancó. Oye que yo tengo caballetes, que yo tengo mesas y de repente se hizo un protocolo de limpieza, porque según se decretó el Estado de Alarma, chapamos, pero tal cual, y era necesario limpiar. Fue una sensación muy loca, vinimos, limpiamos y empezamos a colocar.

R: A. Ha sido positivo y enriquecedor para La Horizontal y para el barrio. Lo bueno que tiene es que es algo que está evolucionando y creciendo y la idea es que se quede como una herramienta más en el barrio. La gran mayoría de las que empezaron en Vallecas están siendo autogestionadas por las personas y por las familias que necesitaron ese apoyo. Desde las despensas se quiere y se va a intentar llegar a otro tipo de necesidades del barrio. A partir de las carencias en la alimentación, de las personas que vienen, te das cuenta de que el problema no es la alimentación, no tienen para comer porque pagan un alquiler a precios abusivos o no tendrían que pagarlo. Hablamos de idiomas, de papeles, de trabajos precarios, de trabajos en B. La idea es que desde la despensa solidaria se genere otro tipo de herramientas, dar otro tipo de apoyo además del alimentario.

P: ¿Las redes de apoyo como Somos Tribu VK han venido para quedarse?

R: I. Es algo que llevábamos tiempo soñándolo, esa red vecinal, esa interactuación entre los diferentes centros sociales, asociaciones de vecinos… Esta pandemia ha hecho que haga ‘boom’, ha sido un empujón grande. Estamos mucho más entrelazadas, con más fuerza y, de hecho, gracias a las despensas, hemos conocido a otro tipo de personas. Yo estaba cansada de ver las mismas caras, siempre estamos los mismos.

R: M. La situación era muy grave antes de la pandemia. Esto ha sido una explosión, que ha generado un poco levantar la alfombra y ver que todo esto estaba debajo. Todas estas cosas están sin resolver y, en cuanto viene un poco de movimiento, es un desastre. La necesidad de tener una red ya estaba, es muy positivo. Si las instituciones siguen en la deriva de no solucionar el problema de la gente, que la sociedad organizada pueda solucionar los problemas es imprescindible, porque la alternativa es la miseria. Si podemos generar una cultura de la autoorganización, sería algo maravilloso. La Horizontal, ya sea de manera individual o como entidad, intenta involucrarse o generar proyectos que vayan más allá de sus puertas, de desarrollo comunitario. Participamos en una red nacional de espacios de cultura comunitaria.

Otra de las propuestas culturales de La Horizontal

P: ¿Qué proyectos tienen a futuro?

R: M. Toda la activación del curso de La Horizontal. Vendrá la inauguración a finales de septiembre, la apertura de curso, pero también el aniversario, que se hizo el 29 de septiembre. Hicimos trampa porque lo celebramos en febrero y en septiembre, en febrero cuando entramos al local y en septiembre cuando pudimos abrir. Vendrá el inicio de actividad, con los cabarets, que supongo que podremos llevar a adelante. Además, queremos poner en marcha un modelo organizativo, que busca delegar un poco, repartir las tareas necesarias entre la gente que lo habita o tiene sus proyectos. También está ‘La Zarzuela del Kas’, que no llegamos ni siquiera a poder presentarla. Habíamos conseguido con Vallecas Todo Cultura una subvención para hacer una obra con Las Teatrekas, seguramente vengan aquí. Queremos seguir haciendo esa comunidad, buscando proyectos comunitarios. ‘La Zarzuela del Kas’ es una secuela del ‘Kópera’, pero organizada desde el barrio. Aunque sea con menos medios, la idea es lanzarla desde aquí.

R: I. Me encantaría que La Horizontal sea un espacio disponible para el barrio, para eventos, casa de cultura del pueblo, del barrio. Que una asociación necesita hacer un evento, que se use, aquí estamos, esto sin gente y vacío no tiene sentido, hay que aprovecharlo.

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