La brecha invisible: desigualdad familiar en Vallecas

El encuentro de miembros de Red Viva del pasado 14 de noviembre. Foto: @cuidando_conaccion

Por Red Viva

Villa de Vallecas no solo es un distrito de la capital con una fuerte identidad y sentido de comunidad, es también un territorio con una realidad social compleja y, a menudo, dolorosa. Más allá de las cifras de renta media, que ya sitúan al distrito un 20% por debajo del promedio de la ciudad de Madrid, la desigualdad se segmenta y se agrava según la tipología familiar.

No todas las familias vallecanas se enfrentan a las mismas barreras y es en el detalle de su composición (la estructura del hogar, el nivel de ingresos, el origen étnico, la situación laboral o el género, discapacidad, mayores…) donde se revela la brecha social más profunda.

El riesgo de pobreza y exclusión social, medido por el indicador de la Unión Europea AROPE (At-Risk-Of Poverty and Exclusion), afecta especialmente a mujeres con hijas e hijos a cargo. La conciliación, la precariedad laboral, la brecha salarial y la carga doméstica que soportan se combinan para situar a las familias monomarentales en el epicentro de la vulnerabilidad. En estos hogares no solo se traduce en dificultades para llegar a fin de mes, sino también en un acceso más limitado a oportunidades educativas, sanitarias y de ocio para los menores.

La presencia de menores en el hogar actúa como un factor de riesgo directo de pobreza, una realidad que en Vallecas es particularmente visible. Según informes recientes, cientos de miles de menores en la Comunidad de Madrid están en riesgo de pobreza o exclusión social. En zonas con rentas más bajas y altas tasas de desempleo o «trabajadoras/es pobres», como el distrito vallecano, esta cifra es especialmente alarmante.
Predominan también familias en situación de exclusión social, por estar involucradas en actividades marginales o por sufrir de enfermedades mentales o adiciones. La percepción negativa sobre estos hogares dentro de la sociedad puede hacer que estas personas tengan un acceso aún más limitado a recursos y oportunidades.

Los núcleos familiares migrantes en su mayoría provienen de países con niveles de desarrollo más bajos por lo que se enfrentan a múltiples barreras como la lingüística, la discriminación laboral y/o falta de reconocimiento de titulaciones.

Barreras infranqueables

Las familias de rentas bajas o medias se enfrentan al desafío monumental de la movilidad social, quedando atrapadas en una pobreza estructural que se perpetúa de generación en generación. El «modelo intenso» de desigualdad educativa, identificado en distritos como Puente y Villa de Vallecas, es una prueba de que el código postal marca drásticamente el futuro de un menor, incrementando los riesgos de fracaso escolar y exclusión social.
Vallecas nos recuerda que la desigualdad no es uniforme, sino un mosaico complejo donde la estructura del hogar determina, en gran medida, la calidad de vida y las expectativas de futuro de sus ciudadanas y ciudadanos. Visibilizar esta brecha es el primer paso para poder cerrarla.

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