
Texto de Domingo Manjón, anotado por José Luis García Heras
El pasado mes de julio se cumplió el 90.º aniversario del inicio de la Guerra Civil, que enfrentó a los españoles en una contienda fratricida. Al terminar el conflicto, centenares de miles de personas vivían en la mayor de las miserias en los barrios y municipios que hacían frontera con la ciudad de Madrid. Las autoridades no se molestaban en visitar las zonas deprimidas y es de agradecer a muchas instituciones religiosas que pusieran su grano de arena, encargándose de la asistencia social en esos años tan duros en esos barrios o municipios.
El Puente de Vallecas, Doña Carlota y Nueva Numancia no sufrieron, en general, grandes destrozos en sus edificios a causa de los bombardeos, como sucedió en otras zonas de Vallecas que estaban en primera línea de frente. La gente se solía refugiar en los sótanos de las viviendas o en el metro, donde cayó una bomba que destruyó parte del túnel donde se refugiaba un buen número de personas. Desde el Cerro de los Ángeles eran constantes los lanzamientos de proyectiles hacia Vallecas y alrededores. Por las noches las personas no encendían ninguna luz ante el temor de ser blanco del enemigo.
Por su ubicación, Vallecas era frente y retaguardia durante toda la contienda. Los barrios de Palomeras, Portazgo y Picazo, poco poblados, fueron los que más sufrieron los bombardeos durante la Batalla del Jarama, que tenía como meta conquistar la carretera de Valencia y cortar la vía más importante por donde llegaban los suministros a Madrid. Las zonas más afectadas, al estar cerca del frente, fueron el Pueblo de Vallecas y el barrio de Entrevías, que quedó completamente destruido, siendo un mar de escombros junto con el Pozo.
Destruidas industria y agricultura
Se destruyeron la gran mayoría de fábricas y talleres que existían, dejando los campos de cultivo inutilizados, encontrándose después de la contienda una industria y una agricultura desoladas. La industria se paró completamente en el periodo de la Guerra Civil y, terminada esta, una gran parte de las fábricas estaban destruidas, abandonadas o saqueadas.
En los años siguientes se van recuperando muy lentamente y a finales de la década de los 40 ya existe un número importante de industrias, aunque la mayoría eran pequeñas y ocupaban escasa mano de obra. Las que más abundan son las relacionadas con materiales de obras y construcción, habiendo un total de 24 fábricas, siguiendo las empresas de alimentación: 19 dedicadas a aderezar aceitunas, venta de aguardientes, conservas, chocolates, gaseosas, harinas, helados, hielo, etc.; 10 de productos químicos y artículos de limpieza: ocho fábricas de escobas, lejías, perfumes, etc.; y varias fábricas más de diferentes productos. Abundaban las carbonerías, las chatarrerías y las traperías.







